Fútbol: UD Las Palmas

Valles regala una vida y Benito siembra esperanza

19/01/2020

El meta sevillano mantuvo a la UD Las Palmas en el partido cuando más apretaba el Racing para lograr el 2-0 y el extremo aldeano disparó con el corazón para subir el empate final.

Ya celebraban el triunfo en El Sardinero cuando apareció Benito para sembrar esperanza en la UD. Su zapatazo desde fuera del área facturó un punto que sabe a gloria visto lo visto en el encuentro, donde los locales hicieron más méritos. Pero nada hubiera sido posible sin la figura gigantesca de Álvaro Valles. El arquero mantuvo con vida a Las Palmas con paradas que bien podrían enmarcarse en algún museo. Repertorio de portero superlativo, evitó que el Racing pusiera tierra de por medio en el marcador.

El partido estaba abierto. Podía pasar de todo. Los cántabros mandaban 1-0 tras una jugada donde la suerte giró la cara a la Unión Deportiva. Despiste defensivo, un balón que golpea en el bulto de Aythami Artiles y un gol del lateral izquierdo que pasaba por ahí: Moi Delgado. Desde ese momento, tocó volver a remar a contracorriente. Costó todavía más porque en el campo había más tierra que césped. El Racing apretaba y Valles volaba para frenar la hemorragia. Papu se sacaba de la chistera un zambombazo imparable hasta que el guardameta sevillano, con una estirada mágica, convirtió posible lo imposible para dejar a los amarillos en la brega.

Sobrevivía la UD aunque mostraba síntomas desfavorables. Desajustes que no invitaban a presagios positivos. Casi abierta en canal y en la búsqueda incisiva del empate, Las Palmas adelantaba líneas sin miedos. En una de esas, sacó petróleo el Racing con una galopada de Álvaro Cejudo. El que fuera futbolista amarillo encaraba a Valles y el meta se hizo inmenso, sacando la pelota de los pies del cordobés con reflejos felinos. Estuvo valiente el cancerbero, al que ya nadie le discute privilegios bajo el arco. Era una dosis de oxígeno. Una vida a la que agarrarse. Un auténtico regalo.

Un caramelo que no iba a desaprovechar Benito Ramírez. El aldeano, que en la parcela ofensiva estaba siendo el más pesado e insistente, sacó su fusil. Ya Zidane había evitado el tanto de Rubén anteriormente, que había cazado balón aéreo, pero nada pudo hacer ante tamaño misil. El golpeo del extremo fue con su pierna zurda, pero hubo algo de corazón por medio, pues el esférico salió despedido de su bota con un ímpetu poco normal. Balón a la red. Valles paró y Benito golpeó. Vaya dos.