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Ángel López y Pepe Mel, en un entrenamiento días atrás. Ambos fueron, por distinto motivo y con escudos diferentes, protagonistas del último triunfo de la UD en Tenerife . UD LAS PALMAS
Los dos supervivientes de 2001

Los dos supervivientes de 2001

En el último triunfo de la UD en el Heliodoro, Pepe Mel dirigía al Tenerife y Ángel López fue titular y artífice de una noche memorable

IGNACIO S. ACEDO

Las Palmas de Gran Canaria

Lunes, 22 de marzo 2021

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De aquel 22 de diciembre de 2001, fecha señalada como último triunfo de la UD en el Heliodoro en Liga, solo quedan dos supervivientes, protagonistas en cada bando entonces, y ambos están ahora en el banquillo de Las Palmas. Pepe Mel dirigía aquel año al Tenerife y Ángel López, su segundo ahora, fue titular en el once que ideó Fernando Vázquez en una noche memorable y que forma parte de las gestas contemporáneas más recordadas. Rivales veinte años atrás y hoy embarcados en el mismo proyecto, el destino ha querido que su presencia en el derbi del próximo domingo invite a recordar lo que ocurrió a comienzos de siglo y en la única temporada en la que los dos escudos han coincidido en Primera División y con el mismo desenlace: descenso.

CD TENERIFE

1 3

-

UD LAS PALMAS

  • CD Tenerife: Aragoneses; Javi Venta, Pablo Paz (Charcos, min. 37), Lussenhoff, Basavilbaso, Manel, Martí, Iván Ania, Hugo Morales (Bichi Fuertes, min. 61), Marioni y Xisco (Jaime, min.46).

  • UD Las Palmas: Nacho González; Ángel, Schürrer, Olías, Paqui; Edu Alonso, Josico (Jayo, min. 79), Samways, Pablo Lago; Jorge (Carmelo, min. 66) y Tevenet.

  • Goles: 0-1 Tevenet 1-1 Lussenhoff 1-2 Josico 1-3 Nacho González , min. 11: . , min, 51: . , min. 52: . , min. 74: , de penalti.

  • Árbitro: Medina Cantalejo (comité andaluz). Amonestó a los locales Iván Ania, Marioni, Manel y Lussenhoff y a los visitantes Ángel y Carmelo.

  • Incidencias: 22.000 espectadores. El encuentro se detuvo 25 minutos por un apagón. Partido 1.000 de la UD en Primera.

La UD encaró aquel pulso provincial con buen pronóstico, dadas sus buenas prestaciones anteriores. En las declaraciones de los días previos, así se constataba a juzgar por la manera en la que respiraban los protagonistas de los dos bandos. «Esperamos poder cambiar nuestra dinámica», reconocía Lussenhoff, central argentino del Tenerife, a propósito de la irregularidad blanquiazules. Vázquez, que vio el partido en la grada por sanción, ya aventuraba un final feliz y lo ligaba a la problemática situación económica que comenzaba a ser patente en el día a día de la UD. Ya había problemas con los cobros y venía en camino una descomposición que derivaría en proceso concursal. «A lo mejor, ganar en el Heliodoro es un cheque en blanco para el futuro y ayuda a los dirigentes a encontrar soluciones a nuestra situación», recalcaba, siempre optimista, el técnico gallego. Lo cierto es que tenía motivos para ello. Sus jugadores ya habían sido capaces de golear, semanas antes, al Real Madrid de Zidane (4-2) y, además, recuperó para ese derbi a uno de sus mejores hombres, Josico, quien había arrastrado molestias musculares.

Con un Heliodoro ardiendo, 22.000 espectadores en la grada según las estimaciones oficiales, la UD fue capaz de sobreponerse a ambiente hostil, incidencias imprevistas como el apagón en la capital tinerfeña que tuvo el encuentro parado casi media hora, y hasta el rapto de orgullo de un rival muy inferior pero que llegó a nivel el marcador, tras el tanto inaugural de Lussenhoff. Un minuto le duró el caramelo al Tenerife porque, en cuestión de segundos, Josico volvió a poner por delante a Las Palmas, que sentenciaría a un cuarto de hora para el final con un penalti anotado por... Nacho González.

Ni el propio Mel, a la conclusión del encuentro, cuestionó la justicia del 1-3. «El segundo gol de la UD nos destrozó porque, en ese momento, estábamos reaccionando», declaró en sala de prensa el madrileño, molesto, eso sí, con la decisión del colegiado que obligó a que Lussenhoff se retirara del campo tras ser atendido y que dejó al Tenerife en momontánea inferioridad numérica, momento en el que se produjo el 1-2. Mel sería despedido dos meses después y le sustituiría en el cargo Javier Clemente. Vázquez, por su parte, no cabía en sí de felicidad: «Mis jugadores lo han dado todo, como siempre hacen. Me siento orgulloso. Nuestra capacidad de agrupamiento nos ha permitido dominar».

Uno de los receptores de estos elogios era Ángel López, quien vivió su segunda campaña en la plantilla profesional, tras haber debutado un año antes con Kresic y que disputó su primer derbi en la elite con resultado inmejorable. El futbolista de Pozo Izquierdo actuó de lateral derecho, por detrás de Edu Alonso, que ejerció de interior por la misma banda, y tuvo un rendimiento sobresaliente, secando a Iván Ania, arma ofensiva de aquel Tenerife. Ni siquiera ser amonestado y cargar con una cartulina anmarilla redujo su ímpetu y prestaciones. Ya emergía un Ángel imperial que, con los años, sería internacional absoluto y futbolista de excelente fama tras brillar en el Celta de Vigo o Villarreal.

En las imágenes de la celebración de la UD sobre el césped de un Heliodoro en retirada, salvo el sector de los seguidores amarillos apostados en la parte alta de la grada San Sebastián, Ángel aparece recurrentemente y con una sonrisa como pocas. Mel, por su parte, terminó aquella noche con cara de funeral y expuesto a las críticas corrosivas de la prensa local.

Veinte años después, los dos estarán de vuelta por allí.

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