Rubén Castro, con la camiseta de la UD Las Palmas / c7

Rubén Castro, el hijo del gol

Hace 21 años debutó con la camiseta de Las Palmas en La Rosaleda de Málaga. Goleador histórico sólo superado por Messi, Ronaldo, Quini y Zarra

PEDRO GARCÍA Las Palmas de Gran Canaria

Rubén Castro, el hijo del gol. Es la gran amenaza malacitana para la UD Las Palmas, que el próximo lunes se estrena en la Liga como visitante. Ya con apenas 8 años marcaba más de 80 goles por temporada en las categorías inferiores de la UD Las Palmas y de niño soñaba con ser futbolista del Real Madrid. El resto ya lo conocen ustedes. Goleador histórico del fútbol español con cerca de 300 goles, solamente por detrás de Leo Messi, Cristiano Ronaldo, Quini, y Zarra. Una leyenda del Real Betis club donde estuvo 8 temporadas superando a todos los goleadores históricos del club verdiblanco con 147 goles, y con el que logró otro trofeo de máximo goleador, con 31 goles en la 2014-2015, ascendiendo a Primera con Pepe Mel.

Debutó con la camiseta amarilla, precisamente en el estadio de La Rosaleda, con Sergio Kresic en el banquillo, en un Málaga 2, Las Palmas, 1, un 25 de febrero de 2001, en Primera División. Fue curioso, jugó sólo un minuto, y el único balón que tocó fue para sacar de centro tras el segundo gol boquerón, obra de Larrainzar. Había entrado en lugar de Guayre. Una semana después tras un partido que la UD jugó en el Estadio Insular frente al Athletic Club de Bilbao, ya firmaba su primer contrato profesional con el equipo amarillo, tras una llamada de Sabino López, que fuera director general de Las Palmas. Aquellos primeros goles que marcó al Real Madrid de Iker Casillas y Zidane en octubre de 2001 (4-2) dieron la vuelta al mundo. En la 2003-2004 consiguió el primero de sus dos pichichis, pero sus 22 goles no evitaron que la UD bajase a Segunda División B.

Las Palmas lo traspasó al Deportivo de La Coruña junto a Momo, para hacer frente a una deuda generada anteriormente por el fichaje del central argentino Gabriel Schürrer. Pasó por muchos clubes, desde el Racing de Santander, Albacete o Nástic de Tarragona, hasta que, tras una gran temporada en el Rayo, el Betis lo compró. Pepe Mel fue su padre deportivo. En sus duelos teniendo a Las Palmas como oponente le marcó goles con la camiseta del Huesca, Rayo Vallecano y Real Betis, en Liga y Copa del Rey, y Cartagena.

Es uno de los flamantes fichajes de este verano. Sus goles tienen un precio muy alto y el Málaga les ha puesto una ficha cercana a los 700.000 euros. Se fue de la UD Las Palmas hace tres años después de dos temporadas en las que acabó como máximo realizador: 15 goles por temporada. Su marcha le costó al club amarillo 300.000 €, una cláusula liberatoria que el propio futbolista activó al no ser renovado por Luis Helguera.

En dos años como jugador del Cartagena volvió a demostrar con 39 dianas sus dotes e instinto innato para hacer goles. Ahora vive, presumiblemente, su última etapa como jugador en activo. Su futuro está en el Real Betis, que le guarda un lugar para desempeñar la función en la que él se encuentre más a gusto. En fin, Rubén Castro, ese goleador insaciable y en peligro de extinción.

Siete han sido lo goles que Rubén Castro le ha marcado a la UDLas Palmas en las dieciséis veces que se ha tenido que enfrentar con la camiseta de otro equipo. Con el Real Betis anotó cuatro goles, uno con el Huesca, Rayo Vallecano, y el último siendo futbolista del Cartagena. Ningún canterano tiene estos registros enfrentándose a la UD.

Catorce años han pasado de aquel primer gol en El Alcoraz, partido que termino 2-1 para los oscences, y en el que también fue titular el ahora director deportivo amarillo Luis Helguera. Un partido que pudo acabar 3-1, pero a Rubén el árbitro no le dio por válido un gol, que hoy en día con el VAR si habría concedido, pues el balón traspasó totalmente la linea de gol defendida por el portero Santamaría.

Rubén Castro suma 677 partidos oficiales en la liga española en los nueve clubes en los que ha militado. En Málaga, su camiseta es la más vendida y es el ídolo de la afición boquerona.