Lemos, Sergio Ruiz, Moleiro, Loiodice, Peñaranda y Benito, sonrientes y haciendo ayer trabajo regenerativo. / UD

La resaca más feliz en la UD: victoria, mejor inicio con Mel y gran imagen coral

El triunfo ante el Huesca se valora más allá de los puntos ya que ratifica la progresión del equipo y ofrece un horizonte de ilusión añadiendo a Viera

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran canaria.

Los tres puntos logrados ante el Huesca, además de la consecuencia clasificatoria que tienen, lanzando hacia arriba a la UD y permitiendo el primer triunfo de la temporada, han dejado en el vestuario un sabor todavía más valioso: el de empoderar un esfuerzo titánico y poner en valor la determinación ganadora del grupo. No pudo haber resaca más feliz en jugadores y técnicos, quienes ayer así lo comentaron en la sesión de trabajo desarrollada en Barranco Seco y que da paso a dos libres hasta el regreso a la actividad en la tarde del martes. Todavía con el margen de mejora que hay, ese salto cualitativo que conllevará la integración de Viera, la respuesta competitiva del equipo está llenando de satisfacción a todos tras un balance más que positivo. Salir sin derrotas de la exigente secuencia Valladolid-Girona-Huesca y con un balance de 5 puntos de 9 (el mejor inicio con Mel en el banquillo) cumple con las expectativas y tiene más realce por la imagen que se está mostrando, reconocida y aplaudida por los casi 10.000 espectadores que acudieron el viernes al estadio.

La excelente condición física de los jugadores, las soluciones que siempre aporta el banquillo y las aportaciones estelares de futbolistas como Raúl, Ferigra, Navas, Pejiño, Peñaranda o Jesé, unidas a la irrupción de un Moleiro ya titular o la fiabilidad inalterable de Sergio Ruiz, entre otros nombres propios, marcan el paso de un proyecto sostenido hasta la fecha por rendimiento y resultados y con la previsión de que lo mejor está por llegar.

El discurso, sin embargo, todavía con el calendario en agosto, se vertebra en la prudencia y la contención. «No se ha conseguido absolutamente nada por mucho que se esté en el camino», advierten desde el club, donde la conformidad con lo visto se complementa con la realidad de que quedan muchos meses por delante y que, como resulta inevitable, vendrán momentos de dificultad y suerte adversa. Así se ha vivido en las últimas campañas y nadie quiere como compañera de viaje a una euforia que todos se esfuerzan en contener.

Mel insiste, de puertas para adentro, que hay que mantener el nervio en el césped y evitar que, por concesiones propias, puedan escaparse puntos que luego se echen en falta. Hasta el momento, ni un reproche cabe a los jugadores, capaces de sobreponerse a un gol en contra del Valladolid, sostener al Girona en Montilivi y someter sin titubeos al Huesca. Adversarios de cartel, ante los que tiene una relevancia añadida sumar y ganar.

Pero ahora viene una sucesión de encuentros con oponentes que, huérfanos de tanto cartel, van a plantear, con toda certeza, batalla similar: Mirandés, con el que se ha perdido en tres de los últimos cuatro enfrentamientos, y los recién ascendidos Ibiza y Burgos. Mel asegura que es en esos partidos, los que parecen más accesibles pero en los que, también, se acostumbra a derrapar, en los que se labran los ascensos. Así ha puesto en aviso a sus hombres. Desde la felicitación y el reconocimiento por lo que vienen haciendo desde que arrancó la pretemporada, con el refrendo de los primeros encuentros oficiales, todos están prevenidos. En Anduva no habrá alfombra roja y el Ibiza o el Burgos tampoco harán regalos.

O lo que viene a ser lo mismo: toca seguir igual.