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García Pimienta, pensativo en la banda, el pasado sábado. Cober Servicios Audiovisuales
Pimienta, Ayestarán y Marcel Domingo

Pimienta, Ayestarán y Marcel Domingo

Fútbol ·

Igualada la pésima sucesión de seis derrotas seguidas que se dio en la campaña 2017-18, la UD se aproxima al récord de once del curso 1959-60

Ignacio S. Acedo

Las Palmas de Gran Canaria

Domingo, 28 de abril 2024

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La pésima tendencia que lleva la UD en el tramo reciente del calendario, con seis derrotas consecutivas, ya ha igualado la marca negativa establecida en la temporada 2017-18, con Pako Ayestarán en el banquillo, y se aproxima peligrosamente a la peor registrada en todos los tiempos con el equipo en la máxima categoría. Fue hace más de sesenta años, en concreto en el curso 1959-60, se produjo la mayor sucesión de tropiezos en la historia de la entidad en Primera División. Fueron once en total y sumando los periplos de dos entrenadores: el francés Marcel Domingo y el inolvidable Luis Molowny.

En aquella UD ya despuntaban canteranos que acabarían consagrándose, casos de Betancort o Felo, con el tiempo campeones de Europa con el Real Madrid, o Vicente, que acabaría en el Barcelona. Además, leyendas como el portero Pepín o Aparicio eran valores ya consolidados. Pero esa mezcla de talento emergente y oficio no resultó y el desenlace fue el descenso a Segunda División.

El presidente Juan Trujillo, recién llegado a un cargo que ostentaría hasta su fallecimiento en 1974, apostó por un entrenador incipiente, con poco recorrido en el oficio y con el que se perdieron quince de las veinte jornadas que duró su ciclo. Y por el camino, un 0-8 en casa ante el Barcelona que sigue siendo la derrota más abultada como local hasta la fecha.

El periodo crítico con Marcelo Domingo fue constante pero el que precipitó su despido arrancó con un 6-0 en Atocha con la Real Sociedad y, en la jornada 13ª y ya no paró hasta llevárselo por delante. 2-4 en la visita del Atlético Osasuna, 2-0 en el campo del Madrid, 3-0 en el Metropolitano, 1-2 con el Betis en el Insular, 3-2 frente al Sevilla, 1-0 en Valencia y 0-1 en casa con el Oviedo cubrieron los ocho tropiezos encadenados que se provocaron el despido de Domingo.

Trujillo recurrió, a la desesperada, a una figura de la talla de Luis Molowny, quien ya había dirigido en una etapa anterior al equipo. Pero El Mangas llegó tarde, ya con las opciones de permanencia muy recortadas. Y, por si fuera poco, tampoco pudo taponar la hemorragia, cayendo en sus tres primeros encuentros (0-2 con el Español, 8-0 ante el Barcelona y 6-2 en La Romareda), con lo que se elevaron a once encuentros perdidos de manera sucesiva y que figuran, hasta la fecha, como la peor racha de la UD en la élite.

Con García Pimienta, de momento, son seis las jornadas sin puntos y con la inquietante hoja de ruta que ofrece el calendario a corto plazo, con dos salidas seguidas (Real Sociedad y Mallorca) como horizonte inmediato. La Real anda inmersa en su lucha por jugar competiciones europeas la próxima temporada y el Mallorca tiene clarificada la permanencia pero le falta la confirmación matemática, más o menos como sucede con la UD. Con todo, dos adversarios que multiplicarán las dificultades al ejercer como locales. Mal asunto, sobre el papel.

Nadie en la UD se pone en el supuesto de que se siga prolongando esta caída libre y hay confianza en que, de manera inmediata, se cierre la herida abierta aunque, por juego y rendimiento, las sensaciones actuales no inviten a esperar una reacción como la que se demanda.

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