El portero Álex Domínguez ha mantenido un nivel alto desde que se ganó la confianza del entrenador. Una excepción entre la mayoría. / UD LAS PALMAS

A Pepe Mel le falla la segunda línea de la UD y la añoranza por los lesionados se cobra su factura

El bajón en juego y resultados coincide con las ausencias de Pejiño, Araujo, Aythami y Sergio Ruiz; el nivel de los recambios ha sido nulo

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

La UD no solo añora a varios de sus jugadores que siguen en la enfermería y que no volverán hasta enero, siendo los casos más ilustrativos los de Aythami, Sergio Ruiz, Pejiño y Araujo, sino que se duele, también, de que la segunda unidad, la integrada por futbolistas llamados a dar un paso adelante en este tiempo de transición, le haya fallado a Pepe Mel. Salvo la permuta en la portería, con Álex por Valles en lo que fue una decisión técnica y libre de condicionantes, el resto de cambios y rotaciones han tenido el sello del imperativo, bien por enfermería, bien por castigos federativos.

Así se explica que Ismael Athuman haya jugado, el nuevo rol de Chistian Rivera o que Aridai, Clemente, Cedrés o Iemmello hayan disfrutado de sitio en el once titular. Cuatro nombres a los que se podía unir varios más (paradigmático el caso de Cardona, traído a golpe de talonario desde Argentina y que no cuenta para nada) y que, por lo que sea, no han terminado de cuajar, evidenciando que el salto entre unos y otros en la plantilla es más que evidente. Los resultados y el rendimiento así lo revelan.

Mel lamentó, en clave colectiva, el retroceso enorme que trajo el último empate frente al Alcorcón y después de que las dos anteriores igualadas (Lugo y Ponferradina) dejaran sabor más a conformismo que a conquista. Pero lo cierto es que al entrenador le causa una especial contrariedad que varios de sus hombres no hayan puesto la suficiente intensidad y empeño cuando han tenido la oportunidad de hacerlo. No se habla de acierto, que puede ser esquivo aún con la mejor de las actitudes, se alude, directamente, a que, por lo que sea, no se han agarrado a la oportunidad que se les ha brindado para ganarse mayor consideración a ojos del cuerpo técnico.

CUATRO SEÑALADOSPietro Iemmello DelanteroTomás Cardona DefensaChristian Rivera CentrocampistaAridai Extremo

La trayectoria reciente seguida por la UD dibuja una línea descendente en sensaciones y puntos. Solo la segunda mitad frente al Sporting, con tres goles para una remontada de raza (3-2) y tras un primer acto pésimo, da motivos para sonreír en el último tramo de competición. Antes de esa alegría vinieron dos palos sonoros frente al Sabadell (3-1) y Mirandés (0-2) y, tras lo del Sporting, el goteo de puntos también ha resultado insuficiente (tres de nueve), con el consiguiente peaje clasificatorio.

Y este ciclo discreto de resultados ha coincidido, mayormente, con las contingencias referidas y que han obligado a rotar por la caída sistemática de efectivos con primer rango en la pizarra, lo que delata el salto de nivel que hay entre unos y otros.

Conocedor de los códigos del vestuario, que desaconsejan señalamientos individualizados, ahora le toca a Mel gestionar una semana de inusual trascendencia, en la que no caben sorpresas en la Copa ante el Varela (jueves) ni un tropiezo en Vallecas con el Rayo (sábado) con el fin de culminar el año en la mejor disposición para afrontar un enero sembrado de minas, con Espanyol, Mallorca y Leganés, tres aspirantes al ascenso directo y de manera consecutiva.

En el inicio de año se espera el regreso de la plana mayor de los ahora ausentes. Araujo ya corre e, incluso, a Ale Díez se le ha visto tocando balón. Si no se tuerce nada esta semana, la previsión de los servicios médicos es que a la vuelta de las vacaciones navideñas la enfermería esté vacía.