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Aythami trata de robar un balón. laliga
Hemorragia en la retaguardia (1-2)

Hemorragia en la retaguardia (1-2)

La UD, abierta en canal y totalmente endeble en defensa, cae en el Gran Canaria ante un Oviedo que fue mejor de principio a fin

Kevin Fontecha

Las Palmas de Gran Canaria

Sábado, 31 de octubre 2020, 19:05

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Un jarro de agua fría. Cuando todos los caminos debían conducir a un triunfo que catapultase a la UD a los puestos nobles de la tabla, los isleños patinan en defensa para caer ante un Oviedo que jugó mejor y fue superior de principio a fin. Hemorragia en la retaguardia de Las Palmas, a la que solo le faltó poner la alfombra roja a Nahuel en dos acciones consecutivas. Y, cuando los de Mel miraron el electrónico para empezar a competir, ya estaban dos tantos abajo en el marcador. Una caricatura en comparación con lo ofrecido fechas atrás, el conjunto grancanario se pareció al que falleció en Cartagena.

Salió Pepe Mel con todo de inicio, recuperando a Araujo y Aythami Artiles para la batalla. También a Rober, ya descansado, y a Lemos tras cumplir sanción. Clemente ganó la partida a Benito y se hizo con el puesto, lo que ubicó a Kirian Rodríguez en el costado izquierdo. El balón iba de un jugador a otro durante los primeros compases y casi siempre ese futbolista era amarillo, pero el Oviedo se sentía cómodo en esa tesitura. Lógico, estaban oliendo la sangre.

Corría bien al contragolpe el Oviedo mientras Las Palmas sobaba la pelota en busca de la profundidad. Y en una de esas llegó el golpe visitante. Nahuel Leiva se plantó en la frontal del área, encaró a Álex Suárez, le sacó las cosquillas y armó la pierna. Valles se estiró, no la rozó, el balón lo escupió el palo y el propio atacante se hizo con el rechace para anotar a placer. Era el primero. Saltaba la sorpresa en el recinto de Siete Palmas. Y, acto seguido, todavía sin tiempo para asimilar el mazazo, cayó el segundo, obra también de Nahuel, que parecía tocado por una varita. Entró solo mientras la defensa hacía aguas y en el mano a mano definió de escándalo. Curiosidades de la vida, el argentino, el verano pasado, cuando en el Tenerife le dijeron que no contaban con él, comentó que jamás se iría a la UD. En Gran Canaria no sentaron bien sus palabras y cayeron varias burlas con menosprecios en las redes hacia el futbolista. Lo que nadie se imaginaba era que se iba a vengar con un doblete en territorio insular. La vida. Minuto 21 y se ponían 0-2 los asturianos. Se desangraban los locales. Lo de la defensa fue una hemorragia en toda regla. Solo faltaba poner una alfombra roja.

Tocaba salir del lodo. Y quería levantarse pronto Las Palmas. Con Kirian pidiendo galones y Araujo como amenaza real, los de Mel sabían que tenían que meter una marcha más si querían remontar el resultado. De un pase milimétrico del mediapunta tinerfeño llegó el primer aviso amarillo. Encontró a Araujo al espacio, que armó el cañón con la izquierda, pero se topó con Femenías. La siguiente que tuvo el artillero argentino fue idéntica. También con un latigazo con su zurda. Y también escupida por el guardameta rival. Se iba con todo la UD arriba.

No carburaba la sala de máquinas. Loiodice participaba lo justo y Clemente no encontraba los espacios para bailar con la pelota. Tan solo Kirian, tirado al extremo izquierdo, estaba más fino que el resto. O, al menos, era el que más intención ponía en revertir la situación. A eso había que sumar que el Oviedo aguantaba como jabatos en la zaga. Con Araujo amarrado y Rober siempre con dos defensas encima, Mel sabía que en el descanso iba a tener que agitar lo que había en el campo, pues con eso no daba.

El descanso tampoco parecía haber servido para mucho. Movió ficha Mel, eso sí, dando entrada a Benito por un desaparecido Loiodice. Saltó igual Las Palmas, con somnolencia. Sergio Ruiz cometió un penalti de infantiles y Valles salvó los muebles. Evitaba la goleada el arquero. Lemos probó fortuna en la siguiente desde una falta y acarició el gol amarillo. El choque estaba loco.

Con las líneas adelantadas, la Unión Deportiva estaba abierta en canal. Borja se divertía y hacía un traje a Lemos y entre Valles y el palo frenaban una sangría todavía mayor. Tanto fue así que Mel sacó del campo en el minuto 67 a Rober, Araujo y Lemos, que tenía ya amarilla. Tal vez pensaba el preparador madrileño en la próxima salida del equipo. Álex Suárez, a tres del final, puso algo de morbo y picante a la cita tras un remate a la salida de un saque de esquina. Remató directo hacia el fondo de la red de Femenías.

Así sucumbió Las Palmas en el Gran Canaria, templo que pasó de fortín, donde todavía nadie había logrado un triunfo como visitante, a cementerio de ilusiones.

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