Araujo y Jesé, juntos, en un entrenamiento realizado en el estadio. / UD LAS PALMAS

El contador parado de Araujo y Jesé

El argentino lleva más de dos meses sin marcar y el gran fichaje invernal progresa pero ya acumula cinco apariciones huérfanas de gol

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

Araujo y Jesé están secos. La pareja de la UD llamada a marcar diferencias no está aportando la cuota de gol que se les presuponía por calidad y experiencia. El Chino lleva sin ver puerta desde el 10 de enero (0-1 en Mallorca), más de dos meses ya, descontando una jornada que se perdió por sanción. De Jesé todos son intentos sin acierto. Cinco partidos, tres de los mismos como titular, en los que mantiene su contador a cero pese a que se ha prodigado en el remate, incluso desde larga distancia, buscando una finalización que no llega. Una racha preocupante la de ambos y que, como no podía ser menos, pasa factura en el rendimiento global del equipo, privado de la producción de dos individualidades consideradas de las mejores de la categoría por su experiencia y pedigrí.

La ansiedad puede ser un factor determinante que explique lo que están viviendo. Ambos saben lo que se espera de ellos y son conscientes de que cada partido que pasa les carga la mochila de piedras. Y con la necesidad de que rompan esta tendencia tampoco se explica que en hasta Ale Díez haya lanzado un penalti y esa responsabilidad no haya recaído en futbolistas que viven del gol.

El caso es que no hay manera de dejen atrás este ínterin marcado por el desacierto. Araujo, sin ir más lejos, falló ante el Girona una acción clamorosa, con internada en el área, tras taconazo de Jesé, y que definió de pena con la zurda. Corría el minuto 52 y su lanzamiento, desde posición franca, se marcó a las nubes.

Llamados a marcar diferencias, el Chino vive un momento preocupante y ocasiones malogradas; el grancanario no ve puerta

«Esas las metía antes», lamentaban en el club al constatar la enésima oportunidad perdida por el argentino, que, al rato, fue cambiado. No es la primera vez que se va a la ducha con todo por decidir y por decisión técnica. Frente al Cartagena, Mel justificó que se quedara en la caseta tras el primer tiempo por cuestiones relacionadas con el cansancio físico. Ahora, ante el Girona, que cargara con una amarilla era considerado «un peligro» por parte del entrenador. La impotencia que estaba viviendo podía traducirse en excesos no deseados.

Que se le vea lejos de área, retrocediendo metros parea participar en la elaboración de las jugadas, es un hábito solidario pero que no le beneficia a la hora de explotar sus recursos cuando más se le necesita. Un repaso a las jornadas precedentes así lo evidencia, con un Araujo más presente en zona de nadie que en los metros finales.

Jesé, por su parte, está haciendo bien muchas cosas pero, en la esencial, que es definir, se siguen esperando sus noticias. Como ha venido ocurriendo en todas sus participaciones anteriores, volvió a ser incisivo y realizó una gran jugada con arrancada en los tres cuartos de campo y lanzamiento desde la media luna que se marcó lamiendo un poste. Luego, ya en la segunda mitad, limpió de rivales, con un pase magistral de tacón, a Araujo para que se plantara ante el portero. Nada que reprocharle, tampoco, en cuanto a esfuerzo e implicación.

Pero el listón que mide a Jesé no se satisface con lo que pudo ser y no fue. Ya no tiene rémoras físicas, luego de haber cubierto todas las etapas de su puesta a punto, y por parte de Mel tiene confianza ilimitada y hasta licencia para flotar por el frente ofensivo a su conveniencia. Todo por encajarle en el esquema y procurarle los espacios que necesita para su fútbol de ruptura y martillo.

Se ha dejado ver, sí, pero su imagen tumbado en el suelo y con las manos en la cabeza al finalizar el choque del viernes es una metáfora de que no le alcanza.

Lo normal es que pase el bache y que vuelvan a alzar los brazos. El problema es que empiezan a llegar tarde. Araujo lleva cinco goles en su casillero camino ya de abril. Pobre registro en sus 18 apariciones. Jesé está todavía por estrenarse más de 300 minutos después de su debut. Tampoco está en su media.

Ayer colgó un mensaje en sus redes sociales: «Pese a todo, siempre fija tus ojos hacia adelante en lo que puedes hacer, nunca hacia atrás en lo que no puedes cambiar». Un grito a la rebeldía que, de momento, queda en eso. Mientras la pelota no entre, ni miradas al frente, ni al cogote.