Jesé, antes de un entrenamiento. / UDLaspalmas

Una UD de ataque total

Con Pejiño, Rober, Araujo y Jesé. Pepe Mel ya dispone del frente ofensivo de gala para salir de la crisis

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

Una UD con Jesé, Rober, Pejiño y Araujo en el once titular. He ahí el órdago que maneja Pepe Mel para el partido del sábado que, por los últimos resultados, se ha convertido en una prueba sin margen de error para su equipo. El técnico gestiona un bloque descompensado a la luz de la realidad. Está en cueros en defensa por la lesión de larga duración de Aythami, la baja de Lemos para unas semanas más, la sanción de Dani Castellano, Jonathan Silva recién salido del coronavirus, Eric Curbelo en duda por el cuadro de mareos que requirió hospitalización, y Cardona y Athuman como recursos obligatorios pese a la manifiesta falta de confianza que han tenido. En cambio, de tres en cuartos en adelante, le abundan y sobran los jugadores, ya con Mujica plenamente integrado, el gran fichaje invernal con dos semanas de trabajo con el grupo y listo para el estreno, Pejiño con rodaje en dos partidos tras su larga convalecencia, Rober a buen ritmo, además de Benito, Araujo, Espiau, Clau, Aridai, Clemente, Clau o Maikel Mesa como diferentes piezas para completar el panel.

La apuesta por juntar a los mejores especialistas ofensivos cobra fuerza debido a los extremos problemas de finalización que se han tenido en los tres partidos precedentes (un gol y escasez generalizada de ocasiones ante el marco contario) y se da por seguro que Jesé, por fin, se integrará en los planes del entrenador y sin descartarse que entre, directamente, desde el primer minuto. Jesé ha venido para ser un elemento diferencial y se estima que ya ha tenido el plazo de gracia para aportar con fuego real, en partidos oficiales. Sus sensaciones han sido, desde el primer momento, más positivas de lo esperado, pese a que no compite desde octubre, y lo que necesita es el ritmo que da jugar, probarse con puntos en juego, recuperar automatismos, como subrayó Mel. La espera ha tocado a su fin si no median contratiempos.

Y sin que se debata la importancia y rango de Jesé, ahora viene la otra parte y que alude al acompañamiento y ubicación. Su polivalencia abre un abanico inmenso, pues puede actuar por ambas bandas, enganche o referente arriba. Y Mel debe baremar, además de su posición, el coro a su alrededor. Sobre el papel y, en plenitud, Pejiño y Rober son los dueños de las bandas y Araujo tampoco admite discusión arriba, por lo que Jesé vendría a coronar un cuarteto que alimenta las expectativas no solo de obrar el viraje que necesita la UD para espantar dudas, también de escalar posiciones y llegar a tiempo para postularse a objetivos mayores que los de una salvación solvente. Queda camino suficiente para ello si termina de animarse y agarrar regularidad un equipo que siempre a funcionado a impulsos, nunca bajo un patrón de constancia. Ahí están los males, en la incapacidad de dibujar una línea firme.

«Vengo para jugar los playoff de ascenso», reveló Jesé en su presentación y en un alarde de ambición aplaudido por todos. Toca predicar con el ejemplo, que no todo quede en palabras, y está en manos de Mel si tirar, de una vez, de todo su arsenal. Sin enfermería ni premuras de por medio, bendito dilema.