Fútbol / UD Las Palmas

Álex Suárez y el triunfo de la perseverancia

29/06/2020
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Hubo un momento en esta temporada que estuvo sobre la mesa la posibilidad de ceder a Álex Suárez, para el que las puertas del primer equipo parecían precintadas. No contaba demasiado a ojos de Mel y a mitad de enero únicamente totalizaba siete apariciones entre Liga y Copa. Con 26 años, cumplió 27 en marzo, su panorama parecía más fuera que dentro. E incluso, tras el parón por el coronavirus, entró a formar parte del grupo de canteranos que se integró con los profesionales para encarar el reinicio liguero aunque con perspectivas limitadas, considerando los precedentes. Y todo pese a que para algunos dirigentes nunca dejó de ser un valor seguro y latía el temor que saliese para no volver. Todos los informes que hay de él hablan de un central para muchas temporadas por sus recursos, mentalidad y el plus que siempre da el pedigrí de haberse criado en la casa. El riesgo de perderle por el camino estaba bien presente. Pero la vida le ha cambiado en la fase de la temporada más importante, en estas jornadas que van a definir la clasificación final y con la UD tratando de apurar sus opciones de entrar en la promoción de ascenso. En las cinco jornadas disputadas este mes, ha sido titular en tres y en las dos últimas se ha afianzado como multiusos, ejerciendo como lateral en Albacete y de central frente al Elche. Anteriormente, también actuó en el centro de la zaga en Almería. Y estando disponible la competencia, pues sin ir más lejos el sábado sentó a Aythami, reúne más mérito todavía. El balance que acumula en el tramo reciente del calendario es inmejorable. Paró para empezar a Darwin Núñez, el goleador del Almería, en el Carlos Belmonte cerró el carril derecho y, de vuelta a la demarcación de central, Nino y Escriche, la ofensiva del Elche, también le examinó para sacar su mejor versión. Álex está jugando porque así se lo ha ganado, con un nivel superlativo en los entrenamientos y una capacidad de respuesta, en competición, sencillamente impecable.

Mel, que no regala elogios, solo tiene palabras de reconocimiento para él. Actitud ejemplar cuando no entraba en las convocatorias, inconformismo a diferencia de otros que terminaron abandonándose a la suerte adversa, sumando siempre al grupo aunque fuese desde fuera y ahora que es protagonista, está en su rol más comprometido, aunando todas las cualidades que se requieren en un futbolista de su posición: concentración, anticipación, rapidez y, llegado el caso, contundencia.