Adiós a 2018, el año en el que la UD despertó del sueño de Primera

23/12/2018

La derrota frente al Córdoba puso fin a un 2018 que quedará marcado para siempre en la historia de la UD Las Palmas por ser el año en el que se consumó el descenso a Segunda División.

La derrota frente al Córdoba puso fin a un 2018 que quedará marcado para siempre en la historia de la UD Las Palmas por ser el año en el que se consumó el descenso a Segunda División. Después de tres temporadas en la élite, enfrentándose a los mejores jugadores del mundo y visitando los estadios de más enjundia del país, la UD, con Paco Jémez al mando, dijo adiós a la máxima categoría del fútbol español de la peor manera posible. Ser perdió la categoría de manera esperpéntica, consumándose el desastre a falta de cuatro jornadas para que acabase la competición con la derrota ante el Alavés en el Gran Canaria (0-4). Ese día se rubricó un cruento final que ya estaba escrito. Jémez cogió a un equipo en descomposición con el objetivo de obrar un milagro que nunca estuvo ni cerca de producirse.

No en vano, el conjunto amarillo empezó el presente año en la última posición, con 11 puntos y a cuatro de la salvación. Y su estreno fue lo contrario a esperanzador al caer en casa contra el Eibar (1-2). A partir de ahí, y salvo algún conato de reacción, el deseo era el de acabar con el suplicio cuanto antes y cerrar una temporada 2017-18 para el olvido. El descenso se terminó consumiendo el 22 de abril y Las Palmas volvía al pozo de Segunda con la consiguiente marcha de Paco Jémez, quien no aportó nada en su vuelta a la casa amarilla, a parte de tensión y confrontaciones con la directiva, jugadores y medios de comunicación.

Y en medio del caos, la inesperada marcha de Jonathan Viera. El mediapunta, referencia absoluta del representativo, aceptó una irrechazable oferta procedente de China en febrero y cortaba las mínimas esperanzas del equipo en salvarse. El técnico montó en cólera y estuvo a punto, tal y como él mismo admitió, de coger las maletas y marcharse. «No me voy por los jugadores a los que he hecho de venir desde muy lejos», explicó Jémez a los pocos días de hacerse efectiva la venta más cara en la historia de la UD. 25 millones de euros abonó el Beijing Guoan por el canterano. Una operación que terminaría siendo definitiva.

La UD no volvería a ganar ni un partido más desde el adiós de Viera hasta final del curso, y se puso manos a la obra en verano, ya en Segunda, para reconstruir un proyecto en ruinas y volver lo antes posible a Primera División. Solo quedaron seis jugadores de aquel desastre. David García, Dani Castellano, Javi Castellano, Peñalba, Tana y Momo fueron los únicos supervivientes en una plantilla que sufrió profundos cambios y en la que se invirtió cerca de 20 millones de euros para convertirla en una de las más temidas de la categoría de plata. Y a los mandos de la poderosa nave, un técnico de enjundia: Manolo Jiménez. El del Arahal llegaba como campeón de Grecia, renunciando a jugar la Champions League con el AEK de Atenas por el proyecto isleño, siendo la guinda de un equipo que prometía devolver la ilusión a una afición triste y apática por lo ocurrido la temporada anterior. Además, en un gesto con los seguidores, el club tuvo el detalle de regalar la renovación del abono y no tentar a un abandono en masa tras la perdida de la categoría.

Pero aunque en la nueva campaña se comenzó cumpliendo las expectativas, todo se torció. La victoria ante el intratable líder Málaga (1-0) puso a los amarillos segundos a un punto de la cabeza en la sexta jornada. Sin embargo, pronto se volvió a la realidad. Derrota en El Molinón en el siguiente compromiso (primer encuentro que perdía la UD) e inicio de una dinámica que se mantuvo hasta el final del año y que provocó el cese de Jiménez. En su lugar llegó el héroe del último ascenso, Paco Herrera, pero no ha habido reacción. Con él, ninguna victoria, dos empates y tres derrotas para despedir un terrible 2018 que deja un balance todavía más aterrador. Y es que de 43 partidos que disputó la UD Las Palmas en este año, solo consiguió siete triunfos, mientras que firmó tablas 15 veces y cayó en hasta 21 ocasiones. 43 puntos de 120 posibles que hacen que el cierre de 2018 llegue con alivio para la familia amarilla. ¿Lo positivo? Que 2019 será mejor por fuerza. Peor es imposible.

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