Nadal celebra el titulo de Roland Garros. / AFP / atlas

Final

Nadal se agarra al tratamiento de radiofrecuencia para optar al Grand Slam

Un proceso a base de inyecciones es la clave para que el balear pueda seguir compitiendo y aspirar a ganar los cuatro 'majors' en el mismo año

ENRIC GARDINER

«Voy a luchar por estar aquí el máximo de años posible». Rafa Nadal espantó con esta frase los rumores sobre su retirada que tiñeron las últimas tres semanas de su carrera deportiva. Y no fueron unas palabras vacías. Nadal tiene un plan para recuperarse de la lesión crónica que le daña el pie izquierdo y que le obligó a irse cojeando de Roma hace menos de un mes.

Un plan mejor que las inyecciones anestesiantes que ha recibido antes de cada encuentro en Roland Garros y que le han permitido competir con normalidad, pero con la preocupación de que la lesión en el escafoides del pie fuera a peor. Esta vez el manacorense se someterá a unas inyecciones con radiofrecuencias pulsátiles que disminuirán el impacto del dolor en el pie sin tener que recurrir a infiltraciones con anestesia antes de cada encuentro.

«Confío en seguir, porque estoy en un momento bonito e inesperado a estas alturas de mi carrera. Es un regalo seguir jugando a esta edad (36 años recién cumplidos). Vamos a hacer las cosas que sean razonablemente posibles para seguir», explicó Nadal tras conquistar su decimocuarto título en Roland Garros.

Este tratamiento de radiofrecuencia evitaría una operación en el pie que le retiraría para el resto de la temporada. Un paso por el quirófano cercenaría sus opciones de seguir sumando éxitos esta campaña y le tendría seis meses en el dique seco, un parón parecido al que sufrió la campaña pasada, cuando apenas competió en un solo torneo tras perder en las semifinales de Roland Garros contra Novak Djokovic.

«Si (el tratamiento) funciona continuaré jugando. Si no, será otra historia, me plantearé si estoy dispuesto a operarme. Eso lo tendría que hablar conmigo mismo, con calma, porque sería una decisión de vida, de saber si compensa estar medio año parado, sin seguridad de nada. Tendría que entender mejor las cosas para tomar esa decisión que ahora no estoy preparado para tomar», matizó el balear.

Nadal se someterá al tratamiento esta semana y a partir de ahí valorará sus opciones en la gira de hierba que comenzó este mismo lunes. Restan tres semanas para Wimbledon y el objetivo del mallorquín es el de asistir a un torneo que ha ganado en dos ocasiones (2008 y 2010), pero en el que no participa desde 2019.

«Estaré en Wimbledon si mi cuerpo está preparado para ello. Es un torneo que me gusta y en el que no quiero faltar. Si me preguntas si lo voy a poder jugar, no lo sé, pero si me preguntas si lo quiero ganar, la respuesta es sí», apostilló Nadal, que no juega en hierba desde hace tres años.

Veinte días de recuperación

Wimbledon, que en la edición de 2022 no repartirá puntos por la prohibición de jugar a rusos y bielorrusos, comienza el 27 de junio, lo que concede a Nadal veinte días para recuperarse de los esfuerzos de Roland Garros y prepararse para la superficie que más castiga sus articulaciones. Calentar antes del tercer grande del año nunca ha sido una prioridad, y con el poco tiempo que ofrece el calendario entre la tierra y la hierba, no sería una sorpresa que Nadal se presente en el All England Club sin disputar ningún otro torneo oficial. Así ocurrió en 2019 y 2018, cuando alcanzó las semifinales, y también en 2017 y 2013. Para aclimatarse a la superficie están también las exhibiciones de Hurlingham, en las que Nadal sí ha participado en algunas ocasiones antes del asalto a Wimbledon.

El tercer Grand Slam del año cobra aún más importancia porque Nadal, por primera vez en su carrera, ha ganado el Open de Australia y Roland Garros en la misma temporada. Ello le da una lejana oportunidad de conquistar uno de los pocos retos que le faltan en el tenis: el Grand Slam, o ganar los cuatro grandes en un mismo curso. Esta gesta solo reside en el palmarés de Don Budge, que lo logró en 1938, y de Rod Laver, que lo consiguió en 1962 y 1969. Djokovic ha sido el que más cerca se ha quedado de repetir éxito, al ganar el año pasado los tres primeros Grand Slams y perder en la final del Abierto de Estados Unidos contra Daniil Medvedev.

«Rafa tiene mil vidas; hay jugador para rato», asegura Alcaraz

«Rafa tiene mil vidas. Hay Nadal para rato», proclamó ayer Carlos Alcaraz, que volvió a mostrar su admiración por el jugador balear, tras la inauguración de un mural gigante dedicado al tenista murciano en su localidad natal, El Palmar. «Con 19 años Nadal ganó por primera vez Roland Garros (en 2005) y ya lleva 14 títulos en París. Él, con la edad que yo tengo ahora, ya había ganado el primero, y por lo tanto, yo voy un poco tarde», comentó entre risas el heredero del manacorense, que tras la disputa del segundo Grand Slam de la temporada ha descendido un puesto en la clasificación mundial, a la séptima plaza, mientras que Nadal ha ascendido uno, a la cuarta posición. El ránking de la ATP continúa liderado por Novak Djokovic, por delante de Daniil Medvedev y Alexander Zverev, aunque ahora el serbio apenas aventaja en 610 puntos al segundo y en poco más de 1.000 a Nadal.

Alcaraz destacó «la lucha y la entrega» de Nadal para firmar una nueva gesta y convertirse, con 36 años, en el campeón más veterano de la historia en Roland Garros. Lógicamente, el joven jugador murciano no se perdió la final del balear frente al noruego Casper Ruud ni tampoco la semifinal de su maestro ante Zverev, hasta que el alemán debió abandonar por una grave lesión de tobillo. «Estaba siendo un partidazo y me impresionó ver por televisión la forma en que se torció el tobillo. Espero que vuelva pronto, porque el tenis necesita a Zverev», deseó Alcaraz, víctima del tenista germano en los cuartos de final, por 6-4, 6-4, 4-6 y 7-6.