Vandiver gesticula en un partido con la camiseta del Granca.. / C7

Shaun Vandiver, el referente del 'BMV' retorna a Gran Canaria 20 años después

Protagonista de hazañas que perduran en el CID. El exjugador del Granca volvió a la isla para darse cuenta de que dejó una huella imborrable. Ahora es técnico asistente en la Universidad de Wyoming.

ÓLIVER SUÁREZ ARMAS Las Palmas de Gran Canaria.

Una leyenda regresó a casa. Shaun Vandiver (Chicago, 1968) es historia del Club Baloncesto Gran Canaria. Y lo es porque contribuyó de lo lindo a afianzar a la entidad claretiana en la élite después de años de tinieblas para volver a la ACB.

Jugó dos temporadas de amarillo (1995-1997), pero dejó una huella imborrable con múltiples hazañas que perdurarán para siempre en el Centro Insular de Deportes. Tras dos campañas en la Primera División (1992-1994) y una en la competición EBA (1994-1995), el club insular conquistó ese último año en Gijón un ascenso deseado a las órdenes del preparador de La Isleta Manolo Hussein.

Costó sangre, sudor y lágrimas, pero tocaba cimentar las bases para no naufragar de nuevo. Hussein y Falo Calvo siguieron a los mandos de un plantel que apostaba por Berni Hernández, Joaquín Ruiz Lorente, Ulises Déniz, Antonio Espinosa, Alexis Lombilla, Gaby Abrines, Santi Toledo, Jaume Morales, Santi Aldama, Pepón Artiles y un trío de jugadores norteamericanos que marcaron una época en la isla: John Morton, Shaun Vandiver y Albert Burdit. Ese curso se explotó de alegría, se sufrió como no podía ser de otra manera para un recién ascendido, pero se evitó el Playoff de descenso, finalizando en la decimocuarta posición con 16 victorias y 22 derrotas.

«Tuve buenos entrenadores y buenos compañeros. Es muy especial volver porque son muchos recuerdos para afianzarnos en la categoría. Claro que me acuerdo de todo, de la gente y de la ciudad», relata Vandiver, quien es entrenador asistente de la Universidad de Wyoming Cowboy Basketball desde 2005 -primero estuvo en Tenerife con su jefe Jeff Linder para seguir de cerca el trabajo de Txus Vidorreta en el Lenovo-, a este periódico, mientras sonríe al recordar el reencuentro con Falo Calvo, Pepón Artiles, Santi Toledo y Berni Hernández.

«Era pequeño, pero fuerte»

Vandiver, de 53 años, aterrizó en la isla siendo una apuesta segura por su experiencia en Italia (Mangiaebevi Bolonia y Pzifer Reggio Calabria) y en España (Valvi Girona y Patronato Bilbao), pero Hussein relanzó su carrera. La afición del Granca disfrutó de su mejor versión en la máxima competición nacional.

«Era un pabellón pequeño, pero fuerte», asegura. Un Centro Insular de Deportes que saboreó dos ejercicios de espectáculo y que acarició la Copa del Rey en la campaña 1996-1997. Justo un curso que catapultó a Vandiver de camino al Adecco Estudiantes para levantar títulos en el histórico club colegial después de promediar 18.5 puntos, 7.7 rebotes y 21.5 créditos de valoración, finalizando el plantel de Hussein en la duodécima plaza con 17 triunfos y 17 tropiezos. Casi nada.

El exjugador norteamericano no se olvida de una entidad en la que vivió días de gloria. De hecho, sigue el recorrido de un Club Baloncesto Gran Canaria que pasó de pelear por continuar en la élite a alcanzar una Euroliga como techo deportivo. Un momento está grabado en su memoria porque fue uno de los afortunados que estuvo ese 24 de septiembre de 2016 en el pabellón Fernando Buesa Arena de Vitoria.

«Estuve en el partido cuando el Gran Canaria conquistó la Supercopa», afirma orgulloso.

Como no podía ser de otra manera, Vandiver aprovechó su estancia en Gran Canaria en los últimos días para ver un entrenamiento de Porfi Fisac, donde principalmente los asistentes Víctor García y Asier Setién quisieron transmitirle su admiración.

«Creo que hay un buen equipo para la ACB y para Europa», dice.

Se despidió con un deseo que muchos ya saben: «Si me dejaran elegir dónde morir algún día, sería en Gran Canaria».