Lemos, Pejiño, Loiodice y Eruic Curbelo, ayer, poco antes de emprender viaje a Zaragoza, a pie de guagua . / UD LAS PALMAS

Reto en La Romareda para una UD que quiere imponer sus ambiciones y piernas al Zaragoza

Con mayor ritmo de competición que un rival que aún no ha inaugurado el calendario, meterle intensidad al partido es factor clave

IGNACIO S. ACEDO

Sin ganar, con 1 punto de 6 posibles, detalles que auguran crecimiento y mejores sensaciones, equipo en construcción y ganas de una tarde feliz. Así comparece hoy la UD en La Romareda, plaza aristocrática y en la que pretende dar un golpe de efecto de los gustan. Ganarle al Zaragoza en su territorio siempre viste y da impulso y esta tarde se presenta una oportunidad de tirar para arriba y hacerlo, además, con un mensaje al resto por aquello que supondría un triunfo allá. Hay indicios que alimentan el optimismo porque, para empezar, el anfitrión aún no ha competido, una incógnita que, al menos, en el aspecto físico debe, de manera obligatoria, ponerle por debajo de Las Palmas, ya con kilómetros y fuego real en las piernas. Eso no garantiza nada, cierto, pero, puestos a elegir, desde luego que conviene más presentarse así que sin estrenar. Aunque haya tenido amistosos durante la espera, ni el nervio ni la atención de un ensayo se asemejan a lo que se desarrolla con puntos en juego. Desde la UD relativizan este desfase (Pepe Mel llegó a decir que «no es cierto» que el Zaragoza lleve menos rodaje que su equipo, algo que no concuerda fielmente con los hechos), pero también asumen, aunque sea de manera interna, que el viento es de cola.

Con todo, aguarda un adversario de los de cartel, que inicia ciclo e ilusiones al mando de Baraja, con Juanjo Narváez luciendo como fichaje importante y dispuesto, faltaría más, a arrancar a toda pastilla, porque es uno de los candidatos a todo, no le valen discursos dobles. Bien lo sabe Mel, que espera una faena de exigencia atendiendo a la altura del oponente. Su plan, más allá de las consignas repetidas en los últimos días, portería a cero, orden táctico y pujanza sostenida, pasa por exprimir el mayor vuelo que tienen sus jugadores. Siempre se nota este diferencial y puede ser determinante en esos minutos que, anteriormente, condenaron las opciones de una UD que llegó a las curvas finales de los partidos con los pulmones en reserva. Ahora no ocurrirá así en esta ocasión y en Las Palmas quieren imponer ritmo y fuerza.

La configuración del equipo volverá a cambiar, como ha sido norma desde que empezó el campeonato. Del once de Butarque a que saltó frente al Fuenlabrada se dieron tres cambios. Para hoy es probable que se mantenga esta media, atendiendo a una lista con jugadores de vuelta como Cardona o Aythami, los predilectos para la defensa, y la opción, de entrada, de un Araujo que apunta a titular. Con Cardona, no obstante, Mel avisó ayer de que sigue en fase de transición, lo que puede dilatar su asentamiento. Por ahí se le abre la vía de la continuidad a Álex Suárez, el único inamovible hasta la fecha. De argentino a argentino, porque con Cardona en adaptación, lo de Araujo ya coge sustancia y hay que celebrar que el Chino, llamado de nuevo a ser capital, eleve su ascendente. En forma y activado, pocos le igualan. Si se pone, caerán goles y esparcerá talento al servicio del resto.

Seguro que en el cuerpo técnico se guardan algún giro más, quizás Benito otra vez entre los elegidos, por mucho que Pejiño venga de marcar y Rober no pare de justificarse. Lo bueno es que abundan las opciones de tres cuartos en adelante porque, en el eje, Loiodice y Sergio todavía no tienen competencia por mucho que ya asome Fabio.