Juan Carlos Valerón, junto a Quini, durante la temporada 2016-2017 / p. garcía

Quini, el admirador de Juan Carlos Valerón

El que fuera legendario jugador del Sporting de Gijón y emblema rojiblanco, siempre tuvo un trato exquisito con la UD Las Palmas

PEDRO GARCÍA Las Palmas de Gran Canaria.

La historia del fútbol español habla por sí sola, ajena a cualquier tipo de suspicacia. Antaño, los duelos en Primera División entre Sporting de Gijón y la UD Las Palmas siempre fueron partidos de grato recuerdo para todos los amantes del buen trato por la pelota. Robjiblancos y amarillos, Mareo y Barranco Seco, El Molinón y el Estadio Insular. Dos entidades referentes en el fútbol de cantera, con una seña de identidad marcada a fuego en el cuidado del jugador de la tierra.

Pero hay una figura que destaca y sobre sale por el cariño, admiración y devoción que tuvo durante su etapa como jugador profesional defendiendo las camisetas del Sporting de Gijón, FC Barcelona o de la selección española. No es otro que el legendario y añorado Enrique Castro Quini, un caballero del deporte, el mejor embajador que podría tener un club señero como es el Real Sporting de Gijón, en horas bajas, pero que sigue conservando ese particular olor a fútbol por todas las calles de su cuidad.

En su etapa como delegado sportinguista, Quni tuvo un trato exquisito con la UD Las Palmas. Siempre que tocaba jugar en Gijón y había que entrenarse el día antes en la Ciudad Deportiva de Mareo, allí estaba el Brujo Quini, con una sonrisa contagiosa, esperando en la puerta a que la guagua del equipo estacionara para repartir abrazos con todos. Mantenía una amistad eterna con el también recordado delegado de la UD Las Palmas, José Merino González y con el jefe de la expedición, en aquella época, Antonio Gil. Quini era único, servicial, atento a todas las necesidades del equipo.

Se preocupaba para que los jugadores de Las Palmas tuviesen el mejor campo de entrenamiento. Con Benito Morales, exdelegado y jugador amarillo, conversaba largas horas de aquellos partidos en los que fueron rivales en los años 80. Siempre que Quini venía a nuestra isla comentaba y miraba fijamente una foto que Benito tenía colgada en su despacho. Un partido entre Las Palmas y el Sporting, con el Insular hasta la bandera, y en el que ambos portaban el brazalete de capitán.

Un admirador de Juan Carlos Valerón, con el que quiso inmortalizar su última visita a Gran Canaria, en la temporada 2016-2017. Le pidió con la educación que le caracterizaba, al actual delegado del equipo, Rubén Fontes, una camiseta de Las Palmas para que Valerón se la dedicara -ver en la foto- «Es mi ídolo», decía. Este domingo, Las Palmas pisa de nuevo el templo gijonés, que desde el fallecimiento del Brujo lleva su nombre. Un momento histórico, perfecto para ganar y clasificarse. ¡Gracias, Quini!