Pues tendrá que ser en Tokio 2021

Ignacio S. Acedo
IGNACIO S. ACEDO

Pedro García, afamado especialista grancanario en varias modalidades de lucha, viajó a comienzos de marzo a Hungría decidido a rematar su clasificación en grecorromana para los Juegos Olímpicos que debían disputarse este verano en Tokio. Allí le pilló la crisis del coronavirus y que ha hecho saltar por los aires el orden mundial y, por extensión, todos los calendarios. Y no le quedó otro remedio que regresar con urgencia a casa para cumplir con el confinamiento, sin descuidar, eso sí, su entrenamiento personal. Disciplinado y metódico, en la azotea de su casa y con escaleras, garrafas y todo tipo de ingenios, ha diseñado circuitos que le permiten estar en forma.

«Todo lo que ha pasado ha supuesto un palo enorme. En mi caso, era muy optimista para poder cumplir mi sueño de estar en los Juegos de Tokio de este año... Pero nada, tendrá que ser en 2021 si todo va bien. He tratado de tomármelo de la mejor manera pese a que he trabajado muy duro. Pero estamos hablando de una pandemia mundial, de algo muy serio, y no cabe lamentarse por unos objetivos competitivos que, en mi caso, espero cumplir más adelante. Ahora lo prioritario es la salud», afirma.

Su lección de madurez y coherencia en los tiempos que corren cobra más valor si se considera que los meses venideros tenían una importancia capital además de lo que le aguardaba en Tokio si culminaba, como parecía, su billete olímpico. Y es que Pedro García, que compagina su profesión de Policía Nacional en la Jefatura de Las Palmas de Gran Canaria con su devoción por el deporte, contemplaba escalas por media Europa una vez que se abriera la temporada de lucha playa, modalidad en la que el pasado mes de octubre logró un bronce en los Mundiales de Doha y representando a España. «Pensaba ir a competir a Portugal, Ucrania, Croacia o Grecia. Intuyo que todo lo que se ha programado estará en el aire porque, aunque sería dentro de unos meses, no hay nada seguro con lo que estamos pasando. Habrá que asumir las decisiones que tomen las autoridades deportivas y sanitarias», añade.

Mientras, en la espera sin fechas de retorno que pasa, no perdona sus sesiones diarias en las que se emplea al máximo y manteniendo una disciplina fundamental en las rutinas que lleva: «He bajado hasta de peso, pues me cuido todo lo que puedo y más. Las circunstancias me obligan a entrenarme de una manera que no es la más idónea, los luchadores necesitamos acompañante para ensayar maniobras, pero ahí sigo y a tope».