Surf

Un hogar para todos los surferos

18/06/2017

Los amantes de la tabla tienen un sitio donde estar en familia, y los que quieren aprender a domar las olas, la escuela perfecta. The Surfer’s Home proporciona todo lo necesario para iniciarse y disfrutar sobre el agua con seguridad y en manos de profesionales. Un hogar para todos los surferos.

/ Las Palmas de Gran Canaria
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Gary y Bentor González son dos hermanos, dos gemelos a los que les une mucho más que la sangre y el parecido físico. El amor por las olas les acompaña desde que tienen uso de razón y eso les ha llevado, desde siempre, a una vida inseparable. Gary más sonriente, Bentor más serio, pero los dos con el orgullo de haber apostado por dedicarse a lo que más les gusta: El surf.

«Podría haber optado por una opción más segura y que, probablemente, me hubiera reportado más beneficios económicos. Pero elegí ser feliz. Ver la sonrisa en la cara de la gente cuando aprende y se sube a la tabla es impagable», así de convincente se expresa Bentor, aunque es su hermano Gary quien lleva la voz cantante: «Nos apasiona este deporte y también la enseñanza, así que, ¿qué mejor que montar una escuela de surf?, nos da para vivir y con eso nos conformamos».

Emprendedores inconformistas, estos dos hermanos montaron un hostal en Vegueta con la intención de albergar a surferos de fuera de Canarias: La casa de los surferos. The Surfer’s Home comenzó a convertirse en una marca reconocible en el mundo de las olas y el sueño estaba convirtiéndose en realidad. «Venían sobre todo de Europa del Este, huyendo del frío», señalan. Ponían todas las facilidades para que pudieran disfrutar del mar alquilándoles tablas, chaques, aletas y demás indumentaria necesaria para domar las olas.

Al principio fue bien, pero la ideal localización del parador hizo que los clientes fueran cada vez más turistas poco interesados en el agua. Así que, ni cortos ni perezosos, y aunque el negocio funcionaba, decidieron dar un cambio de tuerca a su proyecto. «Nuestra idea es que hubiera conexión entre el hostal y la escuela, pero no estaba siendo así», explica Irene. «Queríamos apoyar a la gente de aquí, contar con la gente de Telde y alrededores. Nosotros somos de la Garita de toda la vida», añade Gary.

Solo les bastó un garaje cerca del mar. Eso, y la imprescindible ayuda de Irene Izquierdo –pareja de Bentor–, quien completa el tándem familiar y ha sido la encargada de dotar a la acogedora oficina de un estilo original y, sobre todo, surfero. Se encuentra en Hoya del Pozo, Telde, a pocos metros de Playa del Hombre, donde normalmente llevan a sus alumnos, siempre y cuando las condiciones sean seguras. «No nos arriesgamos, llevamos toda la vida en estas aguas y con echar un vistazo sabemos si podemos dar clases con todas las garantías», explican. Si no es así, se van para la playa de la Laja. La seguridad es lo primero.

El 9 de julio The Surfer’s Home cumplirá dos años. 730 días en los que ha habido dudas y miedos, pero también dedicación, esfuerzo y muchas alegrías, con el premio de haber podido alcanzar el sueño. «Cuando éramos pequeños no nos podíamos imaginar que fuéramos a tener una escuela donde enseñaríamos a coger olas», admiten los hermanos. Pero hoy es una realidad, y la casa de todos los surferos, cada vez más grande.