Las Palmas dibuja una victoria necesaria

Una gran parada de Álvaro Valles en el minuto 90 salva al equipo amarillo en un partido sin brilllo y cargado de emoción

PEDRO GARCÍA LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.

La UD Las Palmas dibujó su victoria más necesaria con goles de Jonathan Viera y Jesé Rodríguez y continua con la esperanza de recortar distancia con sus rivales. Un triunfo sin brillantez, pero cargo de emoción por el gol del Málaga en los minutos finales, que recortaba distancias, y la gran parada de Álvaro Valles en el minuto 90. Es la quinta victoria en siete partidos, algo muy difícil de lograr en esta categoría.

La primera noticia de la noche fue desvelar qué futbolista sustituiría en ataque al goleador Sadiku, ausente por sanción. El entrenador barcelonés, entre las opciones más fiables que manejaba optó por darle la responsabilidad en el ataque a Rober y Rafa Mujica, mientras que Eric Curbelo regresó al centro de la zaga en detrimento de Raúl Navas. Este cambio se debió al estilo de juego del Málaga, con jugadores más verticales. Jesé, por segunda vez, se fue al banco de los suplentes. El exmadridista no está en su mejor momento de forma y Pimienta necesita ahora agarrarse de los mejores.

Las Palmas se encontró con un jeroglífico de partido, con un Málaga empeñado en acumular mucha gente y no dando respiro a la salida limpia de balón de los amarillos. La creatividad y la inspiración de Jonathan Viera influyen de manera muy significativa en el juego del equipo. Las Palmas es más fiable cuando él tiene la pelota para pensar, cuando él dibuja el mejor pase, cuando él decide de qué modo debe acabar la jugada. En el conjunto malacitano esta circunstancia también tuvo su repercusión. No están los andaluces para estar corriendo detrás de la pelota porque a un jugador del otro equipo, el mejor de la Liga de largo, tenerla le divierte. Esa fue la gran diferencia que decantó el partido para el lado grancanario a la hora de elaborar juego.

Al cuarto de hora llegó el primer remate a portería, de Rafa Mujica. Fue el aviso para apretar a un Málaga agazapado. Lemos, desde lejos lo intentó otra vez. Se encontró con la manos del portero Dani, arropado con diez malacitanos en la frontal del área.

En un minuto, tras un sombrero de Alberto Moleiro, llegaron dos remates al palo de manera consecutiva; primero remató Rober, le siguió Kirian (min,21).

En el guión de la noche solo existía un protagonista: Las Palmas, y Jonathan Viera, su intérprete más conocido, a los 23 minutos, envió a las mallas un buen pase de Kirian para poner el 1-0 que hacía justicia a los buenos momentos del equipo de García Pimienta. El Málaga se estiró y salió de su refugio. Su modo de partido no le estaba dando resultado. Y a los 27 minutos, Vadillo, en acción personal cruzó en exceso un remate franco perdonando el empate. El partido se volvió peligroso porque a Las Palmas le interesó más jugar a buscar los espacios. En velocidad el Málaga daba alguna señal de mejoría, pero su fútbol no llegaba para asediar la portería de Álvaro Valles. Las Palmas tenía que marcar otro gol para salir de la turbulencia, pero al descanso se llegó con la mínima ventaja porque a Moleiro se le hizo grande la portería en la ocasión más clara. Sólo ante el portero mandó la pelota a un costado del palo.

En el panorama en el segundo tiempo fue de incertidumbre. Durante un buen rato el Málaga manejó el partido dentro de un fútbol mediocre, con una UD Las Palmas cargada de imprecisiones. Pimienta movió el banquillo para buscar la estabilidad y tranquilidad. Maikel Mesa por Moleiro y luego Jesé y Benito en lugar Rafa Mujica y Rober.

Las Palmas antes del sufrimiento final pudo cerrar el partido con claras ocasiones malogradas por Jonathan Viera y Kirian. El gol 2-0 de Jesé llegó en el minuto 79. Cinco minutos después, Febas acortó distancias y el Málaga estremeció la grada. Los jugadores grancanarios sacaron casta y orgullo para defender el marcador. No se podía fallar. Y apareció de nuevo la figura del porero Álvaro Valles para hacer una parada que vale tres puntos y más. La UD Las Palmas cumplió y ganó, que era el plan establecido.