Scariolo aplaude en el partido entre la virtus y el Fortitudo el pasado domingo. / virtus

«El nivel de la EuroCup es muy alto este año, muchos pueden aspirar»

Una leyenda. Admirado y galardonado en la NBA y en Europa. El entrenador de la Virtus Segafredo Bolonia italiano y seleccionador de España, Sergio Scariolo, pisa hoy el Gran Canaria Arena

ÓLIVER SUÁREZARMAS Las Palmas de Gran Canaria.

Una figura trascendental en el baloncesto español y con un palmarés mayúsculo a nivel de selecciones y de clubes. Un entrenador que dejará un legado infinito para presumir hoy, mañana y siempre. Sergio Scariolo (Brescia, Italia, 1 de abril de 1961) estará hoy en el Gran Canaria Arena como entrenador de la Virtus Segafredo Bolonia, una entidad histórica que pretende recuperar su nombre en la Lega italiana y en Europa. Una escuadra temible que ansía reinar tras casi dos décadas desaparecido y retornar hace tres años con la máxima ambición.

Sasha Djordjevic comenzó un camino -campeón de Italia y semifinalista de la EuroCup- que, tras los Juegos Olímpicos de Tokio, continúa el seleccionador de España y extécnico asistente de la franquicia NBA Toronto Raptors -ganó un anillo con Marc Gasol y Serge Ibaka en 2018-. Nada más aterrizar conquistó la Supercopa transalpina frente al Armani Milán de Ettore Messina y del director de juego tinerfeño Sergio Rodríguez y quiere más.

La admiración se multiplica por los éxitos obtenidos con la selección nacional en las dos etapas. Una primera (2009-2012) en la que sumó dos medallas de oro en el Eurobasket y una de plata en los inolvidables Juegos de Londres, y una segunda que empezó en 2015 y dura hasta estos días, con un oro y un bronce en el Eurobasket, un oro en el Mundial y un bronce en los Juegos de Río. Una leyenda de este deporte que seguirá escribiendo páginas gloriosas.

-Tras tres años como técnico asistente de Nick Nurse en Toronto Raptors (2018-2021) y como seleccionador nacional desde 2015, aceptó el reto de entrenar a la Virtus Segafredo Bolonia esta temporada, ¿cómo va su día a día en la vuelta como técnico jefe de un equipo?

-Bien, no hay mucho secreto. Es algo que he hecho toda la vida en diferentes formas, lugares y roles, pero no hay nada destacable. Claro, hay un día a día más parecido al de la concentración de una selección como rol y más a una temporada en la NBA, aún salvando diferencias como intensidad, entrenamientos y, sobre todo, de partidos.

-Su club conquistó la Lega 20 años después con Sasha Djordjevic en el banquillo el pasado ejercicio y apunta a la Euroliga. ¿Qué objetivos se marca?

-Creo que el nivel de la EuroCup este año es muy alto, hay muchos equipos que pueden aspirar y no sabemos cuántas plazas habrá para la Euroliga, puede que no haya ninguna plaza incluso. Así que, en ese sentido, es mejor centrarse en la competición, que repito que es muy exigente, y acumular experiencia con un equipo que tiene un par de jugadores muy expertos y muchos otros que no han estado nunca compitiendo al nivel al que le estamos pidiendo. Hay que intentar ir creciendo como equipo e intentar mantener una buena competitividad en las dos competiciones. Hemos tenido una racha increíble de lesiones y aun así estamos aguantando bastante bien. No con brillantez desde luego y en absoluto, pero al menos con solvencia y el equipo se está compactando. También creo que con seis jugadores fuera no le queda otro remedio que todo el mundo de un paso adelante.

-Con su llegada al banquillo de la Virtus, la de Zeljko Obradovic al Partizán, la presencia del Valencia Basket... Se habla de la EuroCup más potente y exigente de los últimos años. ¿Cómo la está viendo?

-Sí, desde luego la estoy viendo muy exigente. Hay una nivel muy alto técnicamente, tácticamente, físicamente... Honestamente, he hecho solo una y hace años ya, pero me parece muy alto el nivel medio de esta EuroCup.

-Uno de los canditados es el Club Baloncesto Gran Canaria. ¿Qué le parece el equipo dirigido por Porfi Fisac?

-Lo veo muy bien, más allá del partido malo que puede pasarle a cualquiera. En general, veo un equipo bien trabajado, bien entrenado, organizado, con talento físico y con una buena solidez atrás. Honestamente, creo que, hasta este momento, ha sido el mejor equipo del grupo, teniendo en cuenta las victorias de Valencia y de Podgorica, que son dos cargas muy importantes dentro de la economía del grupo.

-Usted conoce la dificultad de compaginar dos competiciones de máximo nivel. Cuando parecía que apuntaba a la Copa del Rey, el conjunto clareriano acumula cuatro derrotas seguidas en la Liga Endesa, pero, como dice, ganó en Montenegro en la última fecha del certamen continental. ¿Qué análisis hace de esa complejidad de combinar dos torneos tan exigentes?

-Sí, no es fácil. Desde luego, cuando uno dice que es un principio muy bonito que todos queremos tener. El hecho de no querer elegir e intentar mantener cierta competitividad en ambos frentes, luego muchas veces se topa con una realidad diferente en la que sí que tienes que ir eligiendo porque, realmente, eso te impone, sobre todo, cuando empiezan a haber lesiones. Las fuerzas se reducen y la acumulación de minutos en las piernas de los jugadores más importantes puede pasar factura.

-¿Dónde cree que pueden estar las claves para el encuentro en el Gran Canaria Arena hoy?

-No sé. El Gran Canaria me da la sensación de ser un equipo muy completo, muy sólido, que seguramente tendrá sus puntos débiles, pero que no son muy grandes. Es decir, es muy difícil destacar un punto claramente del equipo, del conjunto. Sí que, como siempre, la solidez defensiva, en el rebote y leer las situaciones ofensivas moviendo la pelota y no forzando tiros van a ser claves importantes, pero más bien en general. Repito que me gustaría ver un aspecto muy concreto sobre el que hacer hincapié de debilidad del equipo. Hablo sobre todo teniendo los ojos en los partidos de Valencia y Podgorica, donde también con una anotación importante han sido realmente impresionantes.

-Usted hablaba de una racha increíble de lesiones en su equipo, el Granca está sufriendo sin Albicy y Pustovyi. Además, se están comunicando positivos por la covid-19 diariamente en la ACB y a nivel europeo, como el Armani Milán ayer que les toca más de cerca a ustedes. Se hace complicado planificar en esta época de pandemia, ¿no?

-Sí, la verdad es que es un problema gordo esto del covid. Está volviendo a serlo en los equipos también a todos los niveles y en casi todos los países. Realmente, como dices, la planificación tiene que existir, pero tiene que ser muy flexible para ir ajustándose con la realidad. Nosotros llevamos desde el inicio de la temporada, no había terminado el primer partido de Liga y ya dos de los jugadores clave del equipo habían terminado su temporada prácticamente -Ekpe Udoh y Awudu Abass-. Y luego los que vinieron también, ha sido un constante reajustarse. El Gran Canaria tiene este problema últimamente también. Como decía antes, luego que los minutos de los sanos entre comillas se sumen demasiado y nos lleve también a un riesgo de lesión que es un factor. Si se hace jugar a la gente demasiado y luego se añade el tema del covid, hay que estar muy pendiente para ver sobre la marcha cuál es la mejor decisión en cada semana de preparación de los partidos.

-En cuanto a la selección, ¿cómo ve esa perspectiva de reconstruirse sin Pau Gasol, Marc Gasol o Sergio Rodríguez?

-Sí, es una perspectiva completamente diferente. Obviamente, se trata de intentar optimizar más aún los recursos colectivos para compensar parcialmente porque totalmente no será posible la bajada del talento individual, que es evidente.

«Confío mucho en Santi Aldama y lo veo como referencia de la selección»

Una lanzadera sin retorno. La progresión de Santi Aldama Toledo, de 20 años y 2.11 metros de altura, es meteórica y no para de recibir elogios por méritos propios. Su ética de trabajo y su enorme talento propiciaron adelantar los plazos en el camino marcado de un jugador grancanario que se forjó a fuego lento en el Canterbury Lions -disputó la Minicopa de 2015 con el Club Baloncesto Gran Canaria como invitado-.

Aldama, quien se coronó en el Europeo U18 en Grecia en 2019 -fue elegido MVP tras firmar 18 puntos, 7.6 rebotes y 22.9 créditos de valoración-, se convirtió en el primer español en llegar a la NBA desde la liga universitaria después de deslumbrar en los Greyhounds de la Universidad de Loyola Maryland, donde promedió 21.2 puntos, 10.1 rebotes y 2.3 asistencias por encuentro, despertando interés en las franquicias de la NBA y en la Liga Endesa.

Una de las más firmes promesas del baloncesto europeo de la generación de 2001 destacaba sobremanera en la NCAA. La NBA estaba más cerca, se apuntó al Draft 2021 y el sueño se cumplió de la mano de Memphis Grizzlies, una franquicia que no dudó en adquirir sus derechos después de ser seleccionado por Utah Jazz en el puesto 30 de la primera ronda y garantizarle un contrato por tres cursos.

Paso a paso, pero aprovechando la oportunidad. Primero con buenas actuaciones en la Liga Verano de Las Vegas y, posteriormente, ganándose la confianza de su técnico Taylor Jenkins hasta completar una tarjeta de 18 puntos y diez rebotes en el triunfo para el recuerdo de los Grizzlies ante Oklahoma City Thunder (152-79). El interior isleño promedia 3.6 puntos y 2.6 rebotes en los 16 encuentros que ha jugado como novato

«Lo estoy viendo bien», valora Sergio Scariolo, al tiempo que agrega que «obviamente, está en el grupo de los jugadores grandes que podrán estar en la competición de verano. Es un grupo que no tiene primerísimas espadas, como teníamos antes con Pau y Marc, pero hay un grupito de jugadores que tiene cierto nivel, algunos están ahí -en la NBA- y otros están aquí».

«Confío mucho en Santi y lo veo como una referencia importante en el futuro de la selección», reconoce Scariolo.

El elogio a Víctor García: «Espero que pueda seguir más tiempo con nosotros»

La temporada 2018-2019 estará grabada siempre en la memoria de Víctor García. Tras muchos años en el Granca, tocaba disfrutar del estreno en la Euroliga. Primero lo hizo como técnico asistente de Salva Maldonado y, posteriormente, como entrenador jefe tras sustituir al preparador catalán al ser cesado. Estuvo tres meses al mando y debutó con una victoria para el recuerdo en la pista del Armani Milán. No terminó el curso en el banquilla tras aterrizar Pedro Martínez en la isla, pero ese verano recibió la llamada de Sergio Scariolo para integrar el cuerpo técnico de cara al Mundial de China. Se trajo el oro para orgullo personal y del club amarillo, junto a Xavi Rabaseda y Javier Beirán.

La siguiente parada era los Juegos Olímpicos de Japón y el isleño repitió junto a Scariolo. No hubo medalla, pero sí la satisfacción de ser olímpico.

«Estoy muy contento de tenerlo porque es un gran profesional, un gran apasionado del baloncesto, un gran conocedor del baloncesto y una excelente persona para tener en un grupo humano. Estoy muy contento de la elección que hice hace dos años y medio y espero que pueda seguir más tiempo con nosotros», apunta Scariolo.