Maverick Viñales celebra su victoria en el GP de Catar. / EP

Análisis

Viñales y Mir salen reforzados del primer asalto por el título

El piloto de Yamaha enseñó en Losail su mejor versión, firmando una carrera casi perfecta, mientras que el vigente campeón de MotoGP, pese a quedar fuera del podio, dejó su sello con una gran remontada

BORJA GONZÁLEZ LOSAIL

El Mundial de MotoGP 2021 no tiene un favorito claro. Sí que hay un grupo de pilotos sobre el papel bastante igualados, con motos niveladas, que irán ganando o perdiendo puntos en el mercado de valores del título. En esa lista están el defensor del cetro Joan Mir, el subcampeón Franco Morbidelli, la segunda Suzuki de Alex Rins, las Yamaha de Fabio Quartararo y Maverick Viñales, y la Ducati de Jack Miller.

Un listado, eso sí, provisional, al que se debe incorporar a Marc Márquez con la cautela de los factores 'momento de regreso' y 'tiempo de readaptación', y en el que podrían meterse otros pilotos. En la pretemporada Valentino Rossi quiso apuntarse, también surgió el nombre de Miguel Oliveira, y este fin de semana se han reivindicado la segunda Ducati oficial, la de Pecco Bagnaia, y la satélite de Johann Zarco.

Si usamos estas referencias, obviamente Morbidelli (decimoctavo), Oliveira (decimotercero) y Rossi (duodécimo) serían los que más habrían bajado en esta bolsa virtual a causa de su actuación en el GP de Catar. Por comparación con sus compañeros de equipo también han salido algo mal parados Miller (noveno), Rins (sexto) y Quartararo (quinto), mientras que Mir y, sobre todo, Viñales, son los que han salido reforzados del primer gran premio del año.

Cambio de mentalidad

«Hemos cambiado un poco la mentalidad», reconocía el de Yamaha, solvente ganador este domingo. «El año pasado sentía que teníamos potencial, pero me quedaba atascado en la carrera y no era capaz de adelantar. Pero aquí en Catar tenía varios puntos de adelantamiento y eso es porque hemos trabajado muy bien en invierno. En términos generales he sido más agresivo y tenemos que continuar en esta línea», subrayó Viñales.

Sin brillar en la salida, quizás su más evidente talón de Aquiles en 2020, Viñales sí que pudo mantener una buena posición en los primeros giros para posteriormente leer a la perfección la prueba, algo crucial en un Mundial tan igualado, y más en un domingo sin tantos elementos extraños y sorpresivos como los que solían impactar en la pasada campaña.

«Cuando las cosas se tuercen un poco, a veces es complicado volver a encontrar el camino. Se ven los datos, que algo no va bien, que la moto no funciona, que yo estoy asqueado y no damos con la tecla para encontrar la solución. Y la verdad es que el equipo ha hecho un trabajazo y nos hemos quitado un peso de encima, porque esas sensaciones que tenía eran preocupantes. Una pena que la carrera no haya durado unas vueltas más, porque hubiéramos luchado por algo más». Así reflexionaba Mir, que sufrió en los entrenamientos, que salió décimo, y que en carrera llegó a perder más de dos segundos y medio respecto a Viñales entre las vueltas 8 y 12 (la prueba era a 22) para cruzar la meta a una y dos décimas del ganador, con una remontada que le llevó del décimo puesto en el primer giro al segundo en el que entró en la última curva, aunque después de trazarla un poco más abierto de lo debido dejó terreno libre para ser achicharrado en la recta por las Ducati de Zarco y Bagnaia y perder así el podio por 93 milésimas de segundo (el segundo puesto por 130). Una carrera sin premio en forma de trofeo, aunque sí con otro en forma de reivindicación y de refuerzo en su candidatura en un circuito en el que Suzuki nunca ha subido al cajón.