Marc Márquez pilota con seguridad y destreza en Phillip Island. / AFP

Análisis

¿Va MotoGP en la dirección correcta?

El creciente desarrollo aerodinámico de las motos genera un debate en el campeonato y surgen detractores como Marc Márquez

JESÚS GUTIÉRREZ

Si se pudiese hacer un viaje atrás en el tiempo y estar en un paddock de MotoGP en el año 2014, nadie hablaría de aerodinámica. Este concepto indisolublemente ligado a la Fórmula 1 apenas había tenido recorrido en el mundo de la moto, y es que hay que tener en cuenta que a diferencia de un coche, la moto no siempre está sobre su mismo eje vertical y la carga aerodinámica varía en función de la inclinación, haciendo todo mucho más complejo.

Echando la vista mucho más atrás, en los albores del campeonato, allá por los años 50, se pusieron de moda los carenados integrales, que tapaban por completo la rueda delantera al más puro estilo torpedos. Así se conseguían motos muy veloces, pero al mismo tiempo peligrosas e inestables en caso de viento lateral. Tanto que fueron prohibidas por reglamento a finales de aquella misma década. En la actualidad, lo más parecido a esas motos de museo son los modelos con los que el hombre trata de romper récords de velocidad sobre dos ruedas, y es que la moto por definición, y por reglamento, tiene la rueda delantera descubierta.

Si bien es cierto que la aerodinámica nunca se ha abandonado por completo, sí que era un campo muy secundario en el motociclismo y durante muchas décadas las marcas han estado más preocupadas en ganar caballos de potencia al motor o buscar ayudas al pilotaje, primero con elementos mecánicos y en los últimos años con electrónicas muy sofisticadas. Precisamente las restricciones en este área en pos de la contención del gasto, obligó a implantar una electrónica unificada para todas las MotoGP, que estaba mucho menos desarrollada que las que utilizaban las propias fábricas. De alguna manera había que compensar esa pérdida de efectividad electrónica para, por ejemplo, mantener la moto pegada al suelo en las aceleraciones, y empezaron a desarrollarse los primeros alerones a partir de la temporada 2015.

Motos feas, pero efectivas

Si hay un instigador de la actual guerra aerodinámica de MotoGP ese es Gigi Dall'Igna. Este ingeniero de profesión fue fichado por Ducati en 2014, con plenos poderes, y de un tiempo a esta parte ha convertido a la marca italiana en el referente tecnológico de la categoría reina. De su cabeza surgieron esos primeros apéndices aerodinámicos que se adobaban directamente a las motos y que cada vez se fueron haciendo más grandes. Viendo la efectividad de las Ducati en pista, el resto de marcas copiaron esta idea hasta que la Federación Internacional de Motociclismo (FIM), viendo el riesgo que suponían sobre la integridad del piloto en caso de impacto, volvió a recular. O más bien a restringir. Desde 2017 solo se permiten elementos aerodinámicos que formen parte del conjunto del carenado, con un tamaño y forma determinado, y solo se pueden homologar dos al año. Este es el marco regulatorio en el que se encuentra actualmente MotoGP, que como cualquier competición de motor, siempre busca los resquicios a la norma.

Alas, alerones, aletas, deflectores… se han ido propagando por las MotoGP actuales. El último invento de Dall'Igna esta temporada ha sido la incorporación de dos pequeños apéndices sobre el colín de la moto. Se hicieron memes de ello, se bautizó a la Ducati con nombre de Pokemon, pero conforme esta pieza se ha ido asentando en todas las motos de la marca italiana, la reacción de la competencia ha sido… copiar. Una vez más. Este fin de semana, Marc Márquez estrenó sobre su Honda estos dos apéndices con forma de dragón, y no tardarán al resto de las marcas en hacer su propia versión. «La moto es más fea con las alas, pero es efectiva. Y si es efectiva, pues va bien», se resignaba un pragmático Márquez en cuanto probó esta novedad en Phillip Island.

El piloto de Cervera siempre ha sido uno de los más claros detractores en esta batalla de la moto contra el aire. Las fábricas invierten cada vez más en túneles del viento y las motos van sobre raíles. Una de las quejas más habituales de los aficionados es que de un tiempo a esta parte cada vez hay menos adelantamientos. El margen de error de reduce con estas MotoGP y con tanto flujo de aire disipado, entran en juego las temibles turbulencias cuando una moto sigue a otra. «Cuantos más accesorios le pones a una moto –aerodinámica, electrónica, etc.– cada vez dependes más de la máquina y es más difícil ocultar los defectos del piloto. Pero es la dirección en la que se está yendo y en la que se irá los próximos años», se quejaba Marc Márquez, que sentenciaba: «A mí no me gusta, pero tienes que adaptarte al medio. Si no te adaptas, mueres». Aunque la aerodinámica en MotoGP está a años luz de la de Fórmula 1, de alguna manera ya está cambiando el deporte.