Fabio Quartararo, durante la carrera de MotoGP en Le Mans. / EP

Análisis

Los líderes sufren pero salvan los muebles

Las clasificaciones generales de Moto3, Moto2 y MotoGP llegan a Aragón en un pañuelo

BORJA GONZÁLEZ LE MANS

Las carreras de Francia pusieron en un brete a los que llegaban como líderes de las tres categorías. Y los tres, en mayor o menor medida, consiguieron salvar los muebles.

Ai Ogura estuvo casi todo el rato fuera de los puestos de puntos, muy lejos de la cabeza, aunque la sucesión de caídas en la parte delantera le permitió respirar y sumar un valioso noveno puesto, inimaginable a mitad de la prueba, cuando pilotaba más allá del puesto veinte. El japonés perdió el liderato, aunque solo por seis puntos respecto al que lo recupera, Albert Arenas, tercero en la prueba de Moto3.

Luca Marini, por su parte, no consiguió sumar en Le Mans, pero su mal día se conjugó con la gris jornada del segundo en la general, Enea Bastianini, undécimo. Un resultado que le permite mantener su posición, con quince puntos en vez de los veinte con los que había aterrizado en Francia, en un fin de semana en el que arrastró los efectos de una tremenda caída el viernes.

La consecuencia de los problemas de los líderes, combinada con los resultados de Moto2 y Moto3, ha dejado dos campeonatos ajustadísimos: el primero con cuatro pilotos en 22 puntos; el segundo con otros cuatro en 20.

Son 19 puntos en MotoGP, prueba en la que la lluvia cambió por completo el panorama previsto. Mientras que por delante se la jugaban Danilo Petrucci, Álex Márquez y Pol Espargaró, en los límites del puesto diez se fajaban los tres primeros de la general por posiciones que iban a valer ganar o perder uno o dos puntos respecto a los rivales por el título. Por delante, el que era cuarto del Mundial, Andrea Dovizioso, agarraba una cuarta plaza que le vuelve a meter de lleno en esta intensa pelea.

«Hemos salvado los muebles hoy», aceptaba el segundo, Joan Mir, que perdió su particular duelo con el primero, Fabio Quartararo, y el tercero, Maverick Viñales. El mallorquín cruzó la meta en la undécima plaza, peleando con sus dos rivales hasta la última curva. «Cuando han pasado diez vueltas me he empezado a encontrar bien con la moto y he empezado a marcar buenos tiempos. Veía que estaba recuperando mucho al grupo que tenía delante. He podido pasar e ir a por Quartararo y en la última vuelta he estado luchando con él y con Maverick como si lo hiciésemos por ganar la carrera, aunque realmente estábamos para entrar en el top 10 y era un poco triste…», asumía Mir, que tiene ahora el liderato a diez puntos de distancia. «En rojo se le han puesto a él los ojos en la última chicane, porque ha entrado de una manera como para ganar la carrera…», explicaba sobre el último adelantamiento de Quartararo. «Me ha sacado de la línea y encima me ha pasado Maverick, me han pasado los dos. Una situación un poco al límite la de Fabio, pero era la última vuelta y qué voy a decir, peores cosas se han hecho. No he pensado en el campeonato pero sí que he visto que los tres que estábamos éramos los tres que estamos ahí luchando y he dicho 'mira qué gracia tiene, estamos luchando por entrar en los diez primeros'. Es lo que hay», agregaba el de Suzuki.

Impredecibilidad

«No ha faltado nada, lo iba a probar en la última curva, pero he visto que me iba a llevar puesto a Fabio, que la iba a liar y que nos íbamos a caer, así que he preferido aguantarme detrás, pasar a Joan y acabar en medio de los dos. Al final hoy era importante acabar y no perder muchos puntos después de lo que ha pasado en la primera curva», explicaba por su parte Viñales, décimo y que con este resultado ha bajado al cuarto puesto de la clasificación, a 19 puntos del líder. «Puede pasar de todo todavía, es un campeonato donde no hay que darse por vencido nunca», añadía.

Un aspecto, el de la impredecibilidad del actual curso, con el que coinciden todos los favoritos. « Cada carrera es una historia, así que no sé qué puede pasar en Aragón. Es un campeonato loco, tienes que creer y seguir apretando», apuntaba Dovizioso, que tiene claro qué está pasando este año. «Escuece cuando pierdes puntos, pero al final desde fuera no se puede percibir las dificultades en las que estamos, cuántos errores se pueden cometer. Si pudieseis entender cuántas veces nos arriesgamos a caer puede que os tomaseis esto de otra manera. Desde fuera parece que todo es fácil, pero lo que es fácil es cometer un error cuando se aprieta tanto», valoraba.