Marc Márquez, durante la carrera en el Algarve. / gabriel bouys / afp

Análisis

Honda o la guerra por la cola

Marc Márquez cruzó la meta en Portugal sexto, al frente de un grupo de cuatro pilotos en el que también estaban dos de sus compañeros de marca, Álex Márquez y Pol Espargaró

BORJA GONZÁLEZ Portimao

El Mundial 2022 de MotoGP está sufriendo unos vaivenes que no solo generan una igualdad en la clasificación general nunca antes vista (con los dos primeros, Fabio Quartararo y Álex Rins, empatados a 69 puntos, después de ya se hayan repartido 125), sino que desconciertan a pilotos y equipos, que pasan de la felicidad a la decepción de un fin de semana a otro.

Yamaha agachó la cabeza resignada en Catar, Argentina y Estados Unidos, incapaz de sacar nada más que un noveno, un octavo y un séptimo con Quartararo, mientras el resto de sus pilotos se quedaban lejísimos del francés. Ahora, afronta la segunda cita europea, la de Jerez, con su líder como primero de la general tras haber dado una paliza a sus rivales este domingo en Portugal.

Otras marcas como Ducati han podido asomar con más regularidad en los puestos delanteros, aunque variando de protagonistas, en una fábrica que cuenta con hasta ocho prototipos. Quizás Suzuki haya sido la más regular, aunque la lluvia de Indonesia les salvó de una esperada mala carrera para la que Joan Mir había previsto un día complicado de continuo riesgo de caídas. Incluso Aprilia pasó de la gloria de Argentina con Aleix Espargaró a contentarse con el décimo de Maverick Viñales en Estados Unidos, para después volver al podio en Portimao.

El desconcierto quizás esté afectando a Honda más que a ninguna marca. La firma japonesa se las prometía muy felices en la pretemporada, pero está atravesando un momento de dificultades que les hace volver la mirada al gris 2021. «En la pretemporada éramos de los más rápidos, con muy un ritmo muy bueno. En Catar hicimos la carrera más rápida en la historia para una Honda. En Indonesia tuvimos el problema con el cambio de neumáticos, y luego en Argentina me caí peleando por el podio. Y en Austin Marc hizo un carrerón y aunque yo estaba físicamente destruido y casi me retiro, noté que había potencial. Pero ahora llegamos aquí y no hemos sido nada competitivos…», resumía Pol Espargaró, noveno en la carrera, después de cerrar un grupo de cuatro pilotos encabezado por Marc Márquez, con su hermano Álex a rueda y Pecco Bagnaia infiltrado entre las tres Honda que terminaron la prueba.

Un sexto como mejor resultado, con una Yamaha primera, una Ducati segunda, una Aprilia tercera, una Suzuki cuarta y una KTM quinta. Es decir, Honda como sexta en un campeonato con seis fábricas en liza, en una general en que ocupa también ese último lugar en la clasificación de constructores. «La carrera fue difícil, dura. La posición es mala y el resultado también. Nos falta lo que tuvimos en pretemporada. La moto que tenemos ahora es la misma, y nadie se quejaba entonces de los problemas de detrás, y ahora los tenemos todos», continuaba Espargaró, que señalaba eso de que todos los pilotos de HRC habían alabado su nuevo prototipo en los tests invernales.

Las sensaciones de Marc Márquez

«Sigue faltando», señalaba el menor de los Márquez, que el domingo logró su mejor resultado del año en un trazado en el que también había conseguido su mejor posición en 2021, cuarto en el Gran Premio del Algarve, aunque en aquella ocasión diez segundos más cerca del primero y rozando el podio. «Es la misma moto de principio de temporada y hay que probar algo en el test de Jerez para ver la dirección a seguir, porque si no en muchos circuitos, sobre todo en los que hay que girar mucho con curvas de media y alta velocidad, vamos a sufrir muchísimo», añadía.

Un análisis, el de los problemas de la moto, en el que entra menos Marc Márquez, pendiente aún de recuperar sus sensaciones, aunque ya había dado señales en las citas anteriores. «Parece que necesitamos demasiado circuito para girar la moto, para usar el agarre trasero, y no es ese el ADN de la Honda. Su ADN ha sido siempre ir más libre, apretar, girar en espacios cortos, levantarla», explicaba Álex Márquez.

Unos problemas que se han acentuado este fin de semana y que Honda tendrá que encarar sin tiempo a partir de este viernes, con el respiro que les dará el entrenamiento del lunes posterior a la carrera de Jerez. Y también con el as en la manga de que su número 1 vuelva a sacar esa versión anterior a la lesión con la que les solucionaba la papeleta, aunque fuese a costa de vivir en un límite al que ahora prefiere no llegar el seis veces campeón del mundo de MotoGP con la moto japonesa.