Lewis Hamilton, en el circuito de Yas Marina. / EP

GP de Abu Dabi

Los achaques post-covid preocupan en Hamilton

Bottas fue el más rápido del último viernes de 2020, en el que el heptacampeón del mundo se quedó más lejos de lo habitual

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO Madrid

Aunque había muchas ganas de volver a ver a George Russell al volante del W11 para resarcirse del sinsabor que le dejo Sahkir, Lewis Hamilton recuperó su montura para el fin de semana en Abu Dabi. El heptacampeón del mundo, más taciturno de lo habitual, no mostró su habitual competitividad, y enseguida han empezado a surgir los susurros en el 'paddock'. Mientras Valtteri Bottas se llevaba la obligada mejor posición del viernes, las dos décimas que le sacó a su jefe de filas sorprendieron a propios y extraños. Vale que diez días de aislamiento pueden pesar mucho en un piloto acostumbrado a no parar nunca, pero lo cierto es que el lenguaje no gestual y la mirada algo perdida hicieron temer que realmente Hamilton no haya superado al cien por cien la infección de covid que le hizo perderse la segunda cita en Baréin.

Él mismo admitió que algo no iba bien… pero en su coche. «Me sentí como si hubiera pasado mucho tiempo lejos del coche. Fue muy extraño. Se trataba de volver a familiarizarme con el coche, que no estaba exactamente como cuando lo dejé, en el sentido de que el equilibrio no era el mismo que había alcanzado anteriormente, pero estoy trabajando para volver adonde me siento cómodo con él», afirmaba. Dicho esto, es más que posible que sea el favorito para la 'pole' este sábado, ya que ha demostrado muchas veces que ni siquiera necesita estar al cien por cien para batir a su devaluado compañero de equipo.

Por lo demás, fue un viernes extraño con pocas conclusiones que sacar para este fin de semana y más pruebas pensando en 2021. Las parrillas de sensores en los Ferrari, equipo que está centrado en la despedida a Sebastian Vettel este fin de semana -detalle incluido de su propio compañero Charles Leclerc, con un «Gracias Seb» con el que quiere enterrar el hacha de guerra-, o la parafina en los Red Bull demostraron que los técnicos ya ven el pescado más que vendido para esta campaña y se van a centrar en la siguiente en lo que resta de fin de semana. Si por algunos fuera, como si no corren ya.

Uno de los que seguro que firmaría volver a casa inmediatamente es Kimi Räikkönen. El finlandés vio cómo su Alfa Romeo salía ardiendo por un problema en el motor, que le hizo llevarse un buen susto. Sin llegar, ni mucho menos, a lo ocurrido con Romain Grosjean, al campeón de 2007 le faltaban manos para quitarse los arneses y salir saltando del coche, que tendrá que sustituir para el resto del fin de semana. No será el único, ya que Sergio Pérez, ganador hace una semana, y Kevin Magnussen, que vivirá su última carrera en F1 antes de irse al IMSA estadounidense, también serán penalizados por llegar al límite de piezas usables en su motor.

Para Carlos Sainz fue una jornada extraña. Él mismo admite que acabó sorprendentemente cómodo con el balance del MCL35, si bien su mente está puesta en los coches de rojo que llevará el año que viene. La igualdad que hay en la zona media de la parrilla invita al optimismo sobre sus opciones. Entre Lando Norris, su compañero, que fue quinto, y él, que fue duodécimo, solo había dos décimas. Un margen tan ínfimo que cualquier mínima mejoría puede hacerle saltar varias plazas... o caer.

Las sensaciones son, en cualquier caso, positivas. «El arranque del fin de semana ha sido mejor que en las últimas carreras. El coche ha respondido bien a esta pista. Aun así, cada vez que hemos puesto el neumático blando hemos tenido dificultades. Tenemos trabajo pendiente en ese compuesto, porque es el neumático de la clasificación y tenemos que extraerle más rendimiento vista la igualdad que hay en la tabla de tiempos. Las sensaciones del día son buenas, pero tenemos que asegurarnos de que encontramos algo más de tiempo con ese compuesto. Pelearemos por estar ahí arriba», prometió.

Como nota estadística del día, este viernes también fue la primera jornada de Mick Schumacher en un 'fórmula 1' real. Después de que la lluvia le dejara sin rodar con Alfa Romeo en Alemania, el 'Príncipe' se subió al Haas de este año (repetirá en los test de jóvenes pilotos) durante los primeros libres, completando una curiosa alineación para el equipo estadounidense: su compañero fue Pietro Fittipaldi. Sin embargo y, pese al lustre de semejantes apellidos en sus coches, el monoplaza que dejan Magnussen y Grosjean (este ya no volverá a usarlo, salvo en alguna exhibición) no estuvo a la altura y acabaron en el fondo de la parrilla, peleados con los Williams por no ser últimos. Schumacher dio 23 vueltas, con un mejor tiempo de 1:41.235 que le dejó en 18ª plaza.

Fernando Alonso provoca escalofríos con su exhibición con el R25

Qué tendrá Fernando Alonso, que con un rato en pista al volante de un coche de hace 15 años, generó casi la misma o incluso más expectación que las dos sesiones de entrenamientos libres del GP de Abu Dabi. El piloto asturiano se volvió a montar en el Renault R25, un monoplaza histórico para cualquier aficionado a la Fórmula 1, y en especial para los que se subieron al carro de esta competición a lomos del éxito del español. Fueron apenas unos minutos, pero devolvieron a los seguidores el recuerdo de viejas glorias, de los años en los que cinco millones de espectadores hacían las paellas los domingos viendo la televisión y soñando con ir montados en ese coche azul y amarillo con publicidad de una compañía de telecomunicaciones mundialmente conocida. Apenas unos minutos en los que Alonso, según le comentaba al narrador Antonio Lobato vía mensaje, se divirtió tanto que se veía en condiciones de hacer 'top 5' con el R25 frente a los monoplazas de esta temporada 2020 que pone su punto final.

La expectación fue tal que los mecánicos de todos los equipos se echaron contra el muro para verlo. Incluso los pilotos, entre los que solo queda Kimi Räikkönen como su rival de aquellos años, sintieron una punzada de envidia al escuchar el inconfundible y añorado alarido del motor V10 del español. Fue el primero de los tres días en los que Alonso, que como señalaba en Instagram estaba totalmente encantado, rodará con su montura más querida. Este sábado, después de la clasificación, y el domingo, justo antes de la carrera de Abu Dabi, el piloto español completará una triple jornada de rodaje con el Renault antes de que, en 2021, se convierta en el Alpine. Quizá ese también acabe dejando buenos recuerdos.