Carlos Sainz pilota su Ferrari en Silverstone. / reuters

Sainz asoma la cabeza en Silverstone

El madrileño fue el más rápido de la única sesión útil de libres, ya que la primera se disputó en mojado | El 'porpoising', un serio problema para muchos pilotos, entre ellos Alonso

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Una vez más, la Fórmula 1 dejó claro que el formato actual de los fines de semana tiene un serio problema en cuanto a espectáculo. El viernes vio acortada su acción útil en pista, dado que la primera sesión de entrenamientos libres del GP de Gran Bretaña se disputó en mojado. El más rápido fue Valtteri Bottas con el Alfa Romeo, algo que obviamente no se va a repetir en lo que queda de fin de semana, y ni siquiera rodaron todos los corredores. Por eso, la segunda hora de ensayos fue la única realmente analizable. Ahí apareció Carlos Sainz. Con muchas dudas entre los demás pilotos, el madrileño hizo su plan propio dedicado fundamentalmente a probar las novedades que ha traído Ferrari (todos los equipos llevan evoluciones) a Silverstone. En su caso, la tapa motor y unos retoques en el fondo plano y el alerón delantero. Eso hizo que llevara la vistosa parafina en su monoplaza, como otros rivales, con la que sus técnicos obtuvieron los consecuentes datos necesarios.

En esas condiciones y con la pista ya seca, pero algo fría, Sainz marcó el mejor crono del día, por delante de un sorprendente Lewis Hamilton y un aún más sorprendente Lando Norris. No se espera que el de McLaren vaya a estar ahí arriba en la clasificación, dado que además en el juego de ajedrez que supone cada viernes, no apareció Red Bull. Max Verstappen completó el día en una discreta cuarta plaza, con Sergio Pérez en la séptima, algo que sería harto extraño que vuelva a pasar. Como el que calienta en el borde de la pista de baile antes de arrasar en una exhibición de salsa, los grandes referentes del campeonato se centraron en no romper nada y confirmar que las piezas nuevas funcionaban.

El que tampoco se perdió su cita a este viernes en un abarrotado Silverstone –el público siempre responde a la llamada del GP de Gran Bretaña– fue el gran enemigo de los pilotos y técnicos de este año: el 'porpoising'. Si por la mañana no apareció, por la tarde lo hizo a lo grande y se vio en las cámaras subjetivas cómo sufrieron en sus carnes el incesante cabeceo y rebote que supone toda una pesadilla. Uno de ellos fue Fernando Alonso, que cada vez que frenaba a final de la larga recta de meta intentaba controlar como podía el Alpine A522 sin perder el control.

El Alpine, por cierto, es uno de los coches que más novedades trae a Silverstone. Lo advertían los responsables del equipo en las jornadas previas: el GP de Gran Bretaña está señalado en rojo en el calendario. El maratón de julio, con cuatro citas puntuables, supone una oportunidad de oro para reengancharse a la zona alta de la tabla, aunque para ello tengan que jugar de manera inteligente sus cartas. Mercedes, Red Bull y Ferrari también han evolucionado sus respectivos monoplazas, por lo que Alpine deberá haberlo hecho algo mejor si quieren optar realmente a esa ansiada zona del podio.

Las dudas de Alpine y de Mercedes

Al antiguo aeródromo de la 'Royal Air Force' han llevado un nuevo suelo, unos pontones laterales modificados con una curiosa y visible hendidura 'ferrarizada', una tapa motor nueva y una suspensión delantera adaptada a las necesidades de este circuito. Aunque las sensaciones de este viernes fueron positivas del lado de Alonso, ya que finalizó con el sexto crono, no así por el lado de Ocon: solo dio doce vueltas y se quedó a más de 1,2 segundos del tiempo de Sainz. Las cargas de combustible solo explican parcialmente esta diferencia de rendimiento.

Contar con Alpine como un equipo entre brumas y dudas no es algo descartable en ninguna carrera, pero aún se hace raro para Mercedes. Así, el segundo crono de Hamilton en los libres hace pensar que algo han retocado que les viene bien. En su caso, el W13 estrena suspensión delantera, se retoca el polémico lateral, el suelo se ha rediseñado casi por completo y también cambia el alerón trasero. No se puede considerar un coche nuevo, pero el lavado de cara es evidente y, por las palabras del heptacampeón, funciona. «Está claro que hemos mejorado», señalaba después. Habrá que ver si esa presunta mejoría se traslada a la pista en la clasificación. Tanto Hamilton como 'Míster Consistencia', como machaconamente han bautizado a George Russell por su racha de 'top 5', han acabado el viernes con buenas sensaciones. ¿Se meterán en la pelea con los gallos?