GP de Estiria

Sainz torea la lluvia y logra la mejor clasificación de su vida

El madrileño saldrá tercero tras Hamilton y Verstappen después de una sesión disputada en agua y que comenzó 45 minutos más tarde de lo previsto

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO Madrid

«¡Olé, olé y olé!». Con esa celebración, Carlos Sainz se puso más 'matador' que nunca al entrar en la meta del Red Bull Ring de Austria después de acabar la clasificación del GP de Estiria. Su ingeniero, Tom Sallard, le informaba de que había logrado el tercer tiempo en la Q3, solo superado por Lewis Hamilton y Max Verstappen, tras una sesión caótica marcada por la constante amenaza de la lluvia.

Es en condiciones de agua donde se ve dónde están los malos pilotos, los buenos pilotos y los grandes pilotos. Sainz sin duda está entre los segundos y los tercero, máxime cuando supo gestionar una jornada muy difícil y que podría haberle dejado en una de sus peores clasificaciones en McLaren. Sin embargo, a lo grande, Sainz marcó un 1:20.671 que no se le va a olvidar en la vida, al menos hasta que logre un segundo puesto o una pole que celebrará aún más.

La jornada empezó en Austria con muchísimas dudas. Los terceros entrenamientos libres no se llegaron a celebrar, después de esperar 40 minutos a que escampara. Nada que no estuviera previsto desde el viernes, y que hizo que todos intentasen marcar una vuelta buena ante la eventual cancelación de todo el trabajo del sábado. Cuando llegó la hora de la clasificación, Michael Masi, director de carrera, apuró al máximo para evitar cancelar la jornada. La primera ventana sin lluvia fuerte que permitía salir al helicóptero sanitario se abrió cuando ya habían pasado los 45 minutos sobre la hora prevista, y en ese momento salieron todos a pista.

Muchos supieron aprovechar las circunstancias, caso de Sebastian Vettel. Sabía que tenía ante sí una oportunidad de oro para quitarse el mal sabor de boca de todo lo que le está ocurriendo en este convulso 2020, pero salir primero no le supuso una gran diferencia. Ni a él ni a Charles Leclerc, que ni siquiera pasó de la Q2. El tetracampeón sí lo logró, y aunque saldrá en una pobre décima plaza se llevó la pequeña victoria personal de ganar a su compañero, que el domingo pasado en este mismo circuito acabó segundo. También le salió bien la jugada a George Russell, que con el pobre Williams no solo pasó de la sempiterna Q1, sino que además marcó el 12º crono en la Q2 y le dio una posición que le permite soñar con los puntos.

A otros la lluvia les vino igual de mal que a la bruja del Oeste del Mago de Oz. Sergio Pérez, con un Racing Point que debería ponerles en una zona de honor, no pasó de la Q1 y tendrá que remontar desde el final. Tampoco le salió bien la jugada a Romain Grosjean, aunque el Haas (tanto el coche como el equipo) se gana fin de semana tras fin de semana el papel de bufón de la parrilla. En este caso, el francés se salió de pista (fue el único en perder la vuelta en la vital Q1) y no volvió a arrancar.

La pelea por la pole pronto quedó en manos de tres, con invitados a la fiesta desde lejos. Lewis Hamilton, Valtteri Bottas y Max Verstappen parecían un punto por encima del resto. El neerlandés, siempre agresivo, tenía muchas ganas de reivindicarse tras el mal resultado del domingo, y buscó arrebatarle la pole a Hamilton hasta el límite… que sobrepasó. A falta de dos curvas para llegar a meta, cuando iba superando con creces el crono del hexacampeón, perdió el control de su Red Bull y pifió el giro. Pese a todo, saldrá segundo, con solo el de Mercedes por delante.

A Valtteri Bottas no le salió tan bien su arreón final, y de hecho, se vio fuera de los tres puestos de honor de manera totalmente sorpresiva gracias a la enorme vuelta de Sainz. A la hora de la verdad, el hijo del 'Matador' sacó la garra que lleva dentro para no fallar en el momento donde se ve realmente a los grandes. Sus gritos en la radio lo decían todo, y los propios Hamilton y Verstappen (que le conoce muy bien) le felicitaron por este éxito. Ahora solo le queda rematar la faena para celebrar su segundo podio en Fórmula 1, esta vez sin tener que esperar varias horas.