Carlos Sainz, en el circuito de Sochi. / EP

GP de Rusia

Sainz, desde Rusia con esperanza

El madrileño deja buenas sensaciones, pese a un accidente en los primeros libres en el viernes de Sochi dominado por Bottas

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO Madrid

Carlos Sainz tiene ganas de revancha, y Rusia se presenta como un escenario perfecto. El madrileño acabó el día en una más que óptima cuarta posición, solo superado por los Mercedes, cómo no, y por Daniel Ricciardo, que aprovechó la ausencia de los Red Bull ahí arriba para reivindicarse en una buena tercera plaza en los libres. La jornada comenzó peor de lo que esperaba Sainz. En el mismo circuito donde sufrió el peor accidente de su carrera en Fórmula 1, en los terceros libres del GP de Rusia de 2015, volvió a probar la fortaleza de las protecciones laterales del trazado con un choque bastante más flojo y suave, pero igualmente decepcionante. Fue en la curva 7 del anodino trazado ruso, cuando perdió la trasera de su MCL35 y, trompeado sin remedio, fue a dar de espaldas contra el muro. La consecuencia fue un alerón trasero roto y una sesión prácticamente perdida, ya que apenas había dado ocho vueltas.

Con los primeros libres descartados, Sainz tenía todo el trabajo por delante para los segundos. Ahí dio el do de pecho y en su vuelta de búsqueda de crono se quedó a 'solo' 1,2 segundos de Valtteri Bottas, un resultado más que óptimo, dado que nadie aspira a estar a la altura de las flechas negras. Si en cualquier otro circuito son favoritos, en este más aún.

«Gracias a los mecánicos por arreglar el coche a tiempo para los L2. Hemos hecho las pruebas que necesitábamos y el balance del coche parece más similar al del resto de la temporada, que es un buen síntoma después de las dificultades que pasamos en Mugello. Parece que volvemos a estar en la pelea de arriba, pero tenemos que esperar a mañana para ver dónde podemos estar en la clasificación»», afirmaba satisfecho el madrileño después de un buen viernes.

Sus opciones pasarán en buena medida por lo que hagan pilotos que parecían más tapados este viernes. Los Racing Point, por ejemplo, con un Sergio Pérez al que le birlaron una de las piezas nuevas para montarlas a Lance Stroll y este respondiendo con un trompo y serios problemas para ser competitivo. Tampoco mostraron sus armas los citados Red Bull, especialmente Max Verstappen, que afirmaba no sentirse del todo cómodo.

Pero sobre todo las opciones de todos dependerán del rendimiento de los Mercedes. Si mantienen la tónica vista este viernes, será imposible alcanzarles. Netflix tendrá los planos necesarios para un capítulo más de la tercera temporada de la serie 'Drive to Survive', centrada en cómo Lewis Hamilton va a alcanzar el récord de victorias en Fórmula 1 de Michael Schumacher... salvo imprevisto.

Y puede suceder. Los neumáticos mostraron este viernes un comportamiento un tanto dubitativo, especialmente al principio de la jornada en los primeros libres y en el arranque de los segundos. La baja temperatura hacía que les costase mucho entrar en rango de buen funcionamiento, pero cuando lo alcanzaban era aún peor: se sobrecalentaron algunos neumáticos. De hecho, el propio Hamilton tuvo un par de sustos en forma de salidas de pista. Con los muros tan cerca, no se podrá permitir esos despistes.

Domenicali, gran jefe de la F1

La noticia en el paddock de Rusia, aparte de ver una cierta cantidad de público en las gradas gracias al permiso de las autoridades del país, fue la confirmación de que Stefano Domenicali sustituye a Chase Carey como presidente y CEO de la Fórmula 1. El italiano se convierte así en el tercer exjefe de Ferrari que alcanza una posición preponderante en la competición, después de Jean Todt, actual presidente de la FIA, y Ross Brawn, director deportivo de la competición.

Domenicali salió por la puerta de atrás de Ferrari, culpabilizado por una gestión francamente mejorable en los años de Fernando Alonso como piloto de Maranello. El italiano encontró acomodo en el grupo VAG y tras un escueto paso por Ducati se incorporó al frente de Lamborghini. Bajo su mando, la legendaria marca de superdeportivos recuperó parte de su viejo lustre y volvió a encarrilarse empresarialmente.

Ahora tendrá la responsabilidad de dirigir toda la competición de la que antaño él solo fue una parte. Carey le ha dejado el nuevo Acuerdo de la Concordia, el pacto que rige los aspectos fundamentales de la Fórmula 1, ya firmado hasta 2025 y solamente tendrá que encargarse de que se cumpla, que no es poco. Suya será la tarea de dirigir la F1 postpandemia y, sobre todo, garantizar el cambio normativo de 2022.