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Travis Kelce y Taylor Swift se funden en un apasionado beso al término de la Super Bowl.

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Travis Kelce y Taylor Swift se funden en un apasionado beso al término de la Super Bowl. Mike Blake (Reuters)
Super Bowl LVIII

Travis Kelce y Taylor Swift, amor y furia en Las Vegas

El tight end de los Chiefs mantuvo un fuerte encontronazo con su entrenador en la Super Bowl, pero acabó protagonizando un apasionado beso con su novia que dio la vuelta al mundo

Óscar Bellot

Madrid

Lunes, 12 de febrero 2024, 06:33

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Independientemente de cuál fuese su actuación durante el partido, estaba cantado que Travis Kelce acapararía buena parte de las miradas y los análisis posteriores a la Super Bowl LVIII. El tight end de los Kansas City Chiefs dejó dos imágenes en el Allegiant Stadium de Las Vegas que pasarán a la historia del mayor espectáculo deportivo del planeta, para lo bueno y lo malo.

En el debe del de Ohio cabe anotar el feísimo encontronazo que mantuvo con su entrenador, Andy Reid, durante el primer cuarto del duelo que midió al equipo de Misuri con los San Francisco 49ers y que vino a resumir la pérdida de papeles por parte de los campeones de la AFC en ese tramo inicial del encuentro, en el que fueron barridos por la defensa del conjunto californiano. Kelce, desquiciado bajo la atenta mirada de su novia, Taylor Swift, perdió los nervios y si el veterano preparador pasó por alto tamaña falta de respeto fue debido al calibre de la cita y a la vital importancia que el tight end tenía dentro del engranaje de su escuadra. Pero la estrella de los Chiefs, con permiso de Patrick Mahomes, pasó de la furia al romance, ofreciendo una tierna imagen al término del pleito que dio la vuelta al mundo.

Finalizado el choque y consumada la victoria de los Kansas City Chiefs tras otra remontada marca de la casa, Kelce se fundía en un apasionado beso con Taylor Swift, quien recorrió medio mundo para estar presente en una de las citas más importantes en la vida de su chico. Con el Allegiant Stadium rendido a los campeones de la NFL, la pareja de moda sirvió una estampa que pasará a la posteridad.

Taylor Swift venía de actuar en Tokio, pero la diferencia horaria entre la capital nipona y la Ciudad del Pecado le ofreció tiempo de sobra a la mayor estrella de la música pop para acudir al recinto donde disputan sus partidos como locales Las Vegas Raiders y jalear así a Trevis Kelce. Inevitablemente, fue el foco de todas las miradas antes, durante y después del encuentro.

Acompañada en el palco por su amiga la actriz Blake Lively, esposa del actor Ryan Reynolds, y escoltada también por buena parte de su familia política, con especial mención para Jason Kelce, hermano de Travis y componente de la plantilla de los Philadelphia Eagles, así como de la matriarca de los Kelce, Donna, Taylor sufrió y disfrutó como un aficionada más de los Chiefs hasta la explosión de júbilo final. Inicialmente se mantuvo en un segundo plano, reservando todo el protagonismo para los flamantes campeones, pero al encontrarse con Travis se fundió en un sentido abrazo y besó a su novio con todos los flashes inmortalizando la escena.

Un 'win to win'

Taylor Swift y Travis Kelce son la pareja más mediática de la NFL, ocupando el espacio que en su día correspondió a Tom Brady y a la modelo brasileña Gisele Bündchen. Desde que su romance salió a la luz pública, las audiencias de la NFL se han disparado. No se veían registros tan altos desde 2015, un dato que da buena cuenta de su poder de convocatoria. La artista, ganadora de catorce premios Grammy, es un imán para un público tradicionalmente ajeno al fútbol americano pero que la sigue allá donde va y los propietarios han acogido con alborozo su aterrizaje en la liga, sabedores de que es un activo incomparable por su repercusión mediática.

Desde que el pasado 24 de septiembre asistiese a un partido entre los Chiefs y los Chicago Bears en el Arrowhead Stadium, Taylor se ha convertido en una visitante asidua del recinto de los campeones de la NFL, atrayendo de paso a una cohorte de seguidores. Había presenciado 'in situ' una docena de partidos de los Chiefs, pero su gira 'The Eras Tour' complicaba su presencia este domingo en la Super Bowl dado que el día 10 dio el cuarto de los multitudinarios conciertos que ha ofrecido recientemente en Tokio. Hay 17 horas de diferencia entre la capital nipona y Las Vegas, distancia que la intérprete de 'Fearless' salvó sin ningún problema para apoyar desde la grada a su novio, cuyas camisetas han visto multiplicadas sus ventas por más de cuatro desde que se conoció el romance. Un 'win to win' en toda regla.

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