Mireia Rodríguez. / R. C.

Una jugadora de balonmano hace historia entre hombres

Mireia Rodríguez es la primera mujer que juega en una liga española con un equipo senior masculino de balonmano

J. M. L. Albacete

Mireia Rodríguez va a hacer historia a sus 31 años. El próximo sábado se convertirá en la primera mujer que juegue una liga con un equipo senior de balonmano español masculino: el Club Balonmano Albacete, que el 6 de noviembre disputará su primer partido de la Segunda División Territorial de Balonmano en Cabanillas del Campo ante el equipo local de este municipio de Guadalajara.

Mireia juega de central y asegura que no le asusta la corpulencia de sus compañeros y rivales. «Nunca imaginé que podría competir porque en Albacete no había liga femenina de balonmano», explica esta jugadora que, al igual que su pareja, el futbolista Rubén Martínez, también de 31 años, residían hasta ahora en Logroño. Rubén fue fichado esta temporada por el Albacete Balompié y Mireia buscó un equipo femenino de balonmano por la zona sin encontrarlo. «Nos hemos juntado dos personas enamoradas del deporte que tenemos mucho en común gracias también al deporte», apunta esta jugadora que también es madre de un niño de 3 años, Leo.

Cuando surgió la idea de que pudiera jugar al balonmano en una liga masculina, el entrenador del Club Balonmano Albacete, José María Valerio, acogió la posibilidad con ilusión y el club trasladó la propuesta a las federaciones nacional y territorial de balonmano que aceptaron su inscripción con el equipo al igual que el resto de clubes de la liga. «Mi entrenador apostó porque yo compitiera y no he encontrado ninguna opinión crítica ni contraria en el resto de equipos de la liga», indica Mireia, que piensa no haber roto ningún «techo de cristal» por entrar en un equipo de hombres.

«Soy más rápida que ellos»

Mireia es consciente de la diferente fuerza física de sus compañeros y jugadores contrarios y recuerda el comentario de su pareja: «Ahora te a pasar como a mí, que soy más pequeñito que los demás, pero hay que pensar que ya está hecho». «Me gustan los retos», comenta Mireia, que asegura trabajar «porque esa diferencia de corpulencia me afecte lo menos posible ya que yo sólo peso 51 kilos pero, sin embargo, corro más y no me pillan. Procuro no aproximarme tanto en el contacto físico y juego con más distancia, también con la ayuda de mis compañeros».

Esta primera jugadora de balonmano en un equipo senior masculino confía en ser un ejemplo para que cundan los equipos mixtos en algunas categorías. De momento, afirma ver a más niñas espectadoras en el pabellón y jugando en la cantera del Club Balonmano Albacete. «En el juego todos somos iguales porque todos tenemos dos brazos y dos piernas», comenta Mireia, que sólo encuentra una diferencia clara con sus compañeros: «Hay mucho cachondeo en el vestuario porque nos cambiamos en vestuarios distintos».