Carmen Martín celebra un gol durante el partido ante Croacia. / EFE

Mundial de balonmano femenino

España se mete en cuartos del Mundial con una solvente victoria

Alemania o Dinamarca serán el rival de las Guerreras, que se jugarán el primer puesto el domingo con Brasil

ELOY DE LA PISA

España se metió con solvencia en los cuartos de final del Mundial de balonmano al derrotar a Croacia con un juego coral, sólido, elegante y variado. Pese a que pudiera haber dudas por la debilidad de los rivales de la primera fase, los triunfos ante Japón y el cuadro balcánico han puesto de relieve que este equipo sabe picar piedra, sabe sufrir, que es un bloque extraordinariamente sólido. Combina una portería excelsa con una defensa intensa y desesperante, perfectamente aderezado con un ataque imaginativo y eficaz en el que todas las jugadoras saben lo que tienen que hacer, cómo deben hacerlo y cuándo. El resultado es una ensalada equilibrada, con su punto justo de sal y aceite, sin concesiones pero con la necesaria rotundidad. Ya solo queda saber el rival que permita abrir la puerta para pelear por las medallas. El domingo, la respuesta.

Comentaba siempre que podía el malogrado Juan de Dios Román que dentro de un encuentro de balonmano hay decenas de mini partidos. Y que solo entendiendo esos momentos podías intentar alterar el duelo a tu favor. Y eso fue, exactamente, lo que ocurrió en el primer acto. España entendió antes que las croatas cuál era el tono que había que darle al choque. Firmeza defensiva y juego elaborado fue la apuesta de las Guerreras. Sus rivales lo fiaron más a aprovechar las pérdidas rivales y al brazo de Blazevic.

Durante 22 minutos funcionó la táctica de las españolas. Los bloqueos de Kaba Gassama abrían los huecos necesarios para Irene Espínola o para las penetraciones de las centrales. Atrás, lo que no frenaba la defensa lo frenaba Merche Castellanos, y la renta fue creciendo despacio pero inexorablemente. España no hace cambios ataque-defensa. Praves ha formado un grupo tan uniforme que funciona casi por bloques, con lo que se evita el problema de ceder efectivos en el balance hacia la portería propia. Y desde esa continuidad el equipo crecía con solvencia.

23 Croacia

Pijevic (5 paradas), Kapitanovic (3 paradas), Besen, Paula Posavec, Stela Posavec (2, 1 de penalti), Kalaus (2), Jezi (2), Buri, Simara (1), Debelic (4), Turk (3), Mamic, Petika (2), Gudelj, Blazevic (7, 5 de penalti).

27 España

Silvia Navarro, Merche Castellanos (14 paradas), Carmen Martín (4, 4 de penalti), Carmen Campos (4, 1 de penalti), Silvia Arderius, Laura Hernandez, Jennifer Gutiérrez, Maitane Echeverria (1), Sole López (4), Kaba Gassama, Alicia Fernández (1), Almudena Rodríguez, Ainhoa Hernández (2), Irene Espinola (4), Paula Arcos (), Sandy Barbosa (6, 1 de penalti)

  • Marcador cada cinco minutos: 2-1, 4-4, 5-7, 6-9, 8-10, 9-12 -descanso- 12-15, 14-17, 17-21, 17-23, 19-26, 23-27.

  • Árbitros. Los franceses Karim y Raouf Gasmi. Impecables. Coherentes, con los conceptos muy claros y sin permitir la dureza pero si la intensidad.

Bilusic, técnico croata, paró el partido en el minuto 22 y obligó a sus jugadoras a poner más piernas en defensa. Casualmente las españolas empezaron a tener problemas con el balón. Daba la impresión de que la bola tenía mucha resina, apenas botaba, y las españolas perdieron completamente el ritmo.

No vino mal el descanso, no

En especial porque las locales, aunque jugaran como visitantes, salieron enchufadas, elevaron un punto la defensa y empezaron a desesperar a las croatas. Las balcánicas no encontraban camino alguno hacia la meta de Merche Castellanos. Robos, blocajes, piernas y brazos. Y cuando lo hallaban se estrellaban contra un segundo muro. El partido de la manchega fue para enmarcar y acabó por desesperar a las rivales. Aún así tuvo su momento el cuadro balcánico favorecido por la pájara española, que empezó a perder balones como si no hubiera un mañana. Pero las ajedrezadas decidieron devolver el favor y por dos veces desaprovecharon la ocasión de colocarse a dos.

Praves, visto lo visto, movió fichas para buscar movimientos de ataque variados a base de colocar dos centrales o alternar los laterales. Ahora penetro con Alicia, ahora lanza Irene, ahora Ainhoa se marca un lujo de bloqueo, ahora las extremos se marcan un lujo y lanzan con comodidad. La estrategia tuvo éxito y la resistencia croata se fue ya difuminando para entregar la cuchara. Cinco minutos sin anotar es ceder mucho en estos niveles.

Que pase Brasil y luego Alemania o Dinamarca. Total, a estas alturas de torneo ya no se puede elegir.