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Carlos Arocha. c7
Cimas de Crohn y el ejemplo de superación

Cimas de Crohn y el ejemplo de superación

alpinismo ·

Sin límites. El alpinista Carlos Arocha busca dar visibilidad y luz a los que, como él, padecen esta enfermedad que ataca al sistema digestivo

Kevin Fontecha

Las Palmas de Gran Canaria

Domingo, 6 de noviembre 2022, 17:19

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La vida golpea y te tumba para que aprendas a levantarte. Es más actitud que virtud. Que se lo digan a Carlos Arocha, alpinista de alto rendimiento y que, tras ser diagnosticado con la enfermedad de Crohn, ahora pone el foco en gente que, como él, sufre por el sistema digestivo. El deporte y su proyecto social, Cimas deCrohn (www.cimasdecrohn.com), buscan ir de la mano. Que todo el mundo pueda, que no haya límites que encadenen manos y piernas. Todo esto ya está en marcha.

Es una enfermedad que ataca al sistema digestivo. Está dentro de las inflamatorias intestinales. Pese a esto, Arocha jamás renunciará a su estilo de alpinismo que, como define, «es de renuncia y limpio». En solitario. Buscándose la vida por donde pueda ir y al bajar «ya se verá». Sin oxígeno. «Sin prisas pero sin pausas», y sintiéndolo. Esa es su filosofía.

«La padecen más de 10 millones de personas a nivel mundial. Pero en cada uno es diferente. Hay un tratamiento y cada persona es una galaxia», dibuja Arocha en su radriografía particular.

Hasta 2009 practicó alta montaña. En 2007 subió el Pico Lenin, con 7.134 metros de altitud, en la Cordillera del Pamir, entre los países de Tayikistán y Kirguistán. Luego se marchó por tercera vez a Perú, para ejecutar la Escalada Nevado Ishinca (5.500 metros). «Ahí empezaron los primeros síntomas. Vómitos, dolor de cabeza, diarreas... Yo decía, ¿qué está pasando?», narra Carlos Arocha. «No me operé hasta 2017. Me quitaron casi un metro y medio de intestino delgado. Me hice un poco inmune al dolor», sigue.

En 2016 entró de urgencia al hospital. «Menos mal que estaba allí y me operaron de peritonitis aguda. Estuve a punto de irme al otro barrio. De hecho, tengo algún conocido que murió por esto en algún campamento», comenta. «Algún médico me dijo que dejara la alta montaña. Donde más duro he hecho caca ha sido en Perú y en Bolivia. Eso quiere decir que ahí fui muy feliz», confiesa con la sonrisa en el rostro.

La operación fue un punto de inflexión. Un reto. Y este mismo 2022, casi trece años después de su última gran escalada, se superó. «Cuando pasé por quirófano me propuse repetir rutas aquí en Gran canaria 23 años después. Si no puedo, me jubilo y a jugar a las cartas o el dominó. Pero las hice. Mi asignatura pendiente era retomar otra vez la altura. A partir de los 2.500 metros, incluso en el propio Teide, ya puedes sufrir mal de alturas. Estaba en mi última fase de la medicación y no sabía cómo reaccionaría mi cuerpo. ¿Cuál fue mi sorpresa? Que me vi genial», cuenta Arocha.

«Subí el Nevado Sajama (6.542 metros) con coronavirus este mismo año, el nevado más alto de Bolivia. Mi compañero tuvo mal de alturas y tuve que ir cambiando planes. Subí ocho de ocho y a la primera, de los cuales cinco solos: el Ishinca (5.500), Urus (5.450) el Vallunaraju (5.686), el Mateo (5.150), el Huarapasca (5.418), el Tarilla (5.386), el pequeño Alpamayo (5.410). Para mí fue una prueba de fuego después de la operación. No me crucé con nadie prácticamente en las subidas, fue todo un reto», asevera el grancanario.

«A veces es casi más seguro ir solo, aunque suene egoísta. Yo vengo del ámbito militar, Brigada de Montaña 1999-2002», explica. Con paso por el Servicio de Salvamento y Búsqueda de Canarias (SAR), donde estuvo dos años hasta 2004. «En 2009 me quedé como reservista y ya luego, en la última revisión, hace un año y pico, me dijeron que no valía ni para la reserva», apostilla.

Cimas de Crohn es un proyecto social para el fomento del deporte de enfermos de Crohn en Canarias. «Yo voy a tope siempre, no me gusta dar la vuelta atrás cuando intento subir un pico. Llegar es la guinda del pastel, pero es el camino que se recorre. Poder visibilizar este proyecto, que está por encima de cualquier ego deportivo», adelanta Arocha, que está a la espera de poder registrar la marca.

«No cierro puertas a nadie, cualquier persona que quiera colaborar será bienvenida. Estoy abriéndola a los propios enfermos. Apartir de enero queremos tener un grupo de gente con enfermedades inflamatorias intestinales para empezar a salir. No hace falta subir al Teide. Te vienes a pasear conmigo a Las Canteras, te coges la bicicleta, que saques los patines o con el senderismo urbano. También empezaré con la iniciación de escalada en roca. La gente no tendrá que poner nada, yo lo pondré todo. Ellos solo cubrirán el seguro deportivo, si acaso», dibuja Arocha.

El objetivo es claro: unir a los enfermos de Crohn. «No tengo ninguna asociación y el proyecto va fuera de lo político. Mi aportación es hacer las cosas porque me nacen hacerlas», deja claro.

Los palos en las ruedas

«Mi patrocinador exclusivo hasta finales de 2022 no se ha portado bien, no le ha dado todo el bombo. Hablamos del Cabildo de Gran Canaria, el Instituto Insular de Deporte y Gran Canaria Isla Europea del Deporte. A mí no me ha recibido el consejero y vine el 23 de junio. Han pasado casi seis meses de mi regreso. Ya no me caso con nadie. Estoy en conversaciones con empresas privadas», cuestiona Arocha.

Su ilusión era irse al K2 (8.611 metros) en 2023, la segunda montaña más alta del planeta. Pero, de momento, tendrá que esperar. «Es un proyecto que se va a 50.000 euros que no tengo», asevera. «Por eso busco ahora colaboraciones más pequeñas para poder irme al volcán más alto del mundo, sin ser desde debajo del mar: el Nevado Ojos del Salado (6.893)», en su nuevo reto de subir los 10 volcanes más altos del planeta, ya tiene el Sajama. «Me decido por el Sur de América porque es algo más barato y eso es más asequible de cara a un posible patrocinio. El Gobierno deCanarias debería plantearse qué quiere hacer con el alpinismo isleño», concluye el isleño, mirando hacia el futuro y tratando de visibilizar estas enfermedades.

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