Balonmano

Los Hispanos se desperezan en un inicio de ciclo con muchas dudas

La selección de Jordi Ribera sufrió más de la cuenta para arrancar el Europeo con victoria, en un partido desatascado en el tramo final

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOS

La primera piedra de un torneo acarrea siempre más sudor, y si en el caso de España, vigente campeona de Europa, ese primer paso es también el de un cambio de ciclo traumático por la ausencia de piezas fundamentales en la última década, el resultado no puede ser otro que el de un estreno sufrido y dubitativo que termina decidiéndose por detalles en los minutos finales.

Siempre ha ganado España a la República Checa en el concierto internacional, hasta ocho duelos en partidos oficiales, pero esta vez no resultó tan sencillo como en los dos últimos Europeos. En el de 2018 solo hubo un color (32-15), y en el de hace dos años los Hispanos pintaron también la cara a los checos (31-25).

En esta ocasión no hubo tanto margen. A los Hispanos les pilló con el pie cambiado, envueltos en plena revolución y a caballo entre lo que deben ser a largo plazo y lo que se les exige como actuales campeones de Europa.

28 España

Pérez de Vargas (1) y Corrales; Peciña (-), Tarrafeta (1), Ángel Fernández (3), Antonio García (3), Maqueda (2), Gedeón Guardiola (-) -equipo inicial-, Figueras (3), Aleix Gómez (4, 3p), Cañellas (1), Gurbindo (6), Sánchez Migallón (-), Agustín Casado (2), Ariño (-) y Soler (2).

26 República Checa

Mrkva; Hrstka (6, 3p), Jurka (1), Kasparek (3), Babak (5), Becvar (1), Reichl (3) -equipo inicial-, Solak (1), Vaclav Franco (-), Piroch (2), Cip (1), Klima (-), Petrovski (2) y Patzel (1).

  • Parciales: 1-1, 2-3, 5-4, 9-7, 12-9, 14-11 (descanso); 15-13, 17-15, 20-16, 21-19, 25-22 y 28-26 (final).

  • Árbitros: Raznatovic y Pavicevic (Montenegro). Excluyeron a Cañellas y Peciña por España y a Kasparek (2), Becvar, Solak, Franco y Petrovski por los checos.

  • Incidencias: Primera jornada de la fase de grupos del Campeonato de Europa, disputada en el Ondrej Nepela Arena de Bratislava. El portero Tomas Mrkva fue elegido el MVP del encuentro.

Le costó desperezarse al bicampeón, que afronta el torneo con seis debutantes y el reto de poner de nuevo en marcha la maquinaria con caras nuevas en la posición de central, probablemente la más consolidada en el ciclo anterior de la mano de Raúl Entrerríos y Dani Sarmiento. El peso ahora recae en jóvenes como Tarrafeta o Agustín Casado -también Antonio García-, que en su estreno sufrieron los rigores propios, no solo de un arranque de campeonato sino además de un cambio de ciclo en un combinado de exigencia máxima como es el español. La bicampeona de Europa (2018 y 2020) se mostró lenta, aún desengrasada, y falta de kilómetros.

Y esa falta de rodaje, en un torneo oficial, mejor que sea ante un rival como la República Checa, tan inocente como inofensiva en muchas fases del partido. Otro cantar será Suecia este sábado. La primera etapa de este nuevo ciclo se recorrió a un ritmo medido, casi pesado, y dentro de los cálculos que parecer tener siempre medidos Jordi Ribera. Es consciente el seleccionador de que a un bloque en construcción no se le puede exigir mucho en su primera aparición, tampoco apabullarlo a golpe de sistemas, y ante Chequia se marcó el objetivo de levantar el muro desde atrás. Desde la defensa. Consolidar un 6:0 a través del tándem Guardiola-Peciña, y a partir de ahí marcar distancias en función del talento ofensivo de los más veteranos. Sin Dujshebaev en este torneo, el peso recayó en jugadores como Maqueda, sin acierto en el debut, y en Edu Gurbindo, este sí infalible en casi todo lo que hace.

Esta es la hoja de ruta que le guió a la victoria ante Chequia, en un partido que registró su primera brecha desde la portería -seis paradas de Pérez de Vargas- y con los Hispanos en superioridad numérica (6-4, minuto 17). No perdería ya la ventaja en el marcador el equipo de Ribera, al que sin embargo le costó un mundo despegarse y cerrar el partido. En Bratislava vimos dos Españas. Una más arropada y reconocible en defensa, y otra peor parecida en situaciones de ataque, atascada y por momentos falta de jugadores protagonistas que asumieran la responsabilidad.

Esta última asomó tras el descanso y se empeñó en conceder oportunidades a golpe de errores en el lanzamiento, casi todos ellos en seis metros. Cuatro fallos consecutivos de Figueras en posición liberada de pivote abrieron la puerta a Chequia para que se metiera en partido y viera una mínima opción de arrancar este Europeo con algún punto en su casillero. Lo hizo endureciendo el juego y llevándolo al barro para evitar que los Hispanos circularan con fluidez en ataque. Y esa apuesta encogió a los de Jordi Ribera, que se vio obligado a solicitar un tiempo muerto para reordenar ideas (21-20, minuto 51).

Fue cuando se vio en apuros cuando España salió a flote agarrada a la inspiración de jugadores hasta entonces inéditos, como Antonio García (3 goles en el tramo final después de fallar todo lo que lanzó en la primera parte), Agustín Casado y Soler.