«Jugar bien es saber competir. No hay otra verdad en el fútbol»

Una enciclopedia abierta por experiencia, conocimientos y autoridad. En puertas del inicio de la nueva temporada, conviene pulsar sus sensaciones

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

Es el decano de los entrenadores canarios por su antigüedad en un gremio que no tiene secretos para él. Mañana arranca la competición para el filial y Juan Manuel Rodríguez (Las Palmas de Gran Canaria, 1958) estrena ilusiones en un reciclaje profesional que le ha acompañado siempre.

-En puertas de iniciar la que será su quinta temporada consecutiva al frente del filial y ya incontables sus años en el oficio de entrenador. ¿Qué motivaciones e ilusiones tiene Juan Manuel para lo que arranca ya mañana?

-Pues muchas ilusiones y motivaciones porque, de lo contrario, no puedes estar aquí. Después de que Tonono me contrató para estar en Las Palmas Atlético aquí sigo. Cinco años ya. El fútbol sigue siendo fútbol y las categorías, igual. Yo vengo a trabajar y lo que estoy mirando es el trabajo que puedo desarrollar. Es verdad que los filiales van de una manera respecto a otros equipos, pero el trabajo de entrenador es el mismo sin atender a si es un alevín o un cadete en cuanto a ilusión e implicación. Este trabajo ha sido mi vida.

-Se le ve feliz en el filial...

-Si no lo fuera, no estaría aquí. Siempre quiero ser feliz cuando estoy en un banquillo, como ya lo era cuando estuve de segundo en Las Palmas C temporadas atrás. No es cuestión de protagonismo, es cuestión de trabajar.

-Pero en su gremio no todos tienen esa filosofía. Parece que no es buen entrenador el que no se vende mejor...

-Se ve demasiado y es la realidad. Aquí tenemos un equipo importante como es la UD, lo máximo en Gran Canaria y el sitio en el que todos aspiran a estar. Pero hay formas y tiempos para llegar. Y no vale hacerlo escachando o matando a nadie, algo que ha pasado de manera especial en nuestra isla, aunque es algo que he ido asimilando. Las cosas pasan porque tienen que pasar, es algo natural.

-Es testigo vivo de la historia moderna de la UD. Más de treinta años hace desde su primera vinculación formal al club y luego, diferentes etapas y con responsabilidades diversas. ¿Se considera un superviviente tal y como funciona ahora el fútbol?

-Me considero de todo un poco, si se habla de aprendizaje y capacidad de adaptación porque lo que es indudable es que en la UD han pasado muchísimos acontecimientos y muchísimos dirigentes en los últimos tiempos.Desde que llegó Miguel Ángel Ramírez la estabilidad es un hecho, pero antes recuerdo que, incluso, en la etapa de Gerencia Deportiva, a finales de los noventa, se estableció un sistema rotatorio para que cada año hubiese un presidente diferente. Momentos buenos, momentos malos, mejores y peores, difíciles y más sencillos. Y eso requiere adaptación. Para eso tienes que saber estar y convivir. No es lo mismo hablarle a un niño que a una persona adulta. Tienes que ponerte a la altura de cada situación. Aquí sucede lo mismo.

-Mira para atrás. ¿Recuerda su primer día en la UD?

- A nivel de filiales fue con el Juvenil de División de Honor, cuando existía el sub-19 aquel y se jugaba a nivel nacional. El presidente de filiales era Marcial de la Cruz. Ha llovido...

-En su capacidad de adaptación, ¿qué cambio en el fútbol destaca para bien o para mal?

- No termino de comprender los tiempos en los cambios de las reglas del fútbol. Me explico: para cambiar la regla del portero, que antes podía coger la pelota con las manos, todo fue rápido y ya llevamos con esa regla un montón de tiempo. Pero, por ejemplo, no entiendo que en una eliminatoria a doble partido, y con el tema del valor doble de los goles, se mantenga que en tiempo de prórroga, y en tu propio campo, eso se dé cuando anteriormente, al ser la ida en campo contrario, tú no has tenido esa ventaja de disponer de más minutos para hacer un gol que valga doble, ya que las prórrogas son siempre en la vuelta, no en el primer encuentro. Entonces, para eso yo no quiero jugar en casa. Y eso es un ejemplo de lo que pasa en un montón de reglas que deberían ir evolucionando en beneficio del espectáculo del fútbol. En ese sentido, destaco el baloncesto, donde contuamente están buscando soluciones...

-Se supone que el VAR ha llegado como elemento dinamizador y modernizador...

- Eso se dice, y que en esta categoría vamos a tenerlo... Pero vuelvo a lo de antes. Yo, por ejemplo, no entiendo esta categoría. Soy contrario a lo que ha pasado. No entiendo que un objetivo a conseguir, en una categoría nueva, se tenga que jugar en 18 partidos. Esto no se ha visto en ningún sitio, en ningún país.

- Se ejecutó el cambio de formato de la antigua Segunda B sin consultar a clubes y profesionales...

- Así pasó. Con lo de pandemia se han acelerado muchos cambios que debían haber sido más progresivos, facilitando la adaptación de los clubes. Repito, de repente nos encontramos que todo te lo juegas a 18 partidos. Después de tantos años de trabajo acumulado, de planificación, no veo normal que esto haya pasado de la manera en la que ha pasado. No hubo coherencia.

- En el caso de Las Palmas Atlético, ¿en qué le afecta esto?

- Como a todos los equipos, supone una presión añadida. Te tienes que adaptar porque no tienes otra alternativa. Veremos cómo acaba esto. Primera RFEF, Segunda RFEF, Tercera RFEF...

- Un poco caótico también para la afición.

- Para los aficionados y para todos. ¿Por qué se forman dos grupos en vez de cuatro? Se decía que todo iba a ser a nivel profesional... No puedo estar de acuerdo con esto ni como pasó con la pandemia cuando se decía, de repente, que no descendía nadie. Es un absurdo. Por supuesto que yo me centro en lo mío. En entrenar y punto. Como los jugadores, que tienen que jugar en el formato que nos dan. Pero eso no quita que podamos expresar nuestro desacuerdo. Insisto, demando una evolución para beneficio del espectáculo, de los jugadores y de los aficionados. Como cuando se cambió la norma de 2 a 3 puntos por ganar, que fue positivo. Pero ahora con estos ejemplos que he puesto, con tanto cambio de criterio y medidas establecidas sin saber qué dirigentes las acuerdan, creo que damos pasos para atrás...

- Hable del fútbol que sí puede controlar. ¿Qué filial se va a ver?

- Aquí se pide todo. Ganar, formar y jugar bien. Ya lo sabemos. A mí me hace mucha gracia cuando se discute lo que es jugar bien. ¿Qué es jugar bien?

- ¿Ganar?

- No. Jugar bien, para mí, significa hacer en todo momento lo que debes hacer. Tienes enfrente a un equipo replegado, pues debes saber jugar para encontrar espacios sin descuidarte atrás. Que te toca jugar a la contra, pues hay que asimilarlo y tener esa capacidad. Saber jugar en superioridad o inferioridad numérica sin perder el equilibrio. Que toca tener más el balón, que te conviene tenerlo menos... Todo eso hay que leerlo y entenderlo. Jugar bien no es tener una posesión del 90% sin generar ocasiones.

- Modas y debates al respecto hay infinidad a propósito de cómo se tiene que jugar, de tratar de establecer un patrón universal...

- Yo me río de todo eso. En el buen sentido lo digo. El jugador debe saber leer y comprender qué te pide un partido y en qué momento te lo pide por encima de otros aspectos.

- ¿En eso incide en el filial?

- Por supuesto. Las Palmas Atlético es el último peldaño para entrar en el fútbol profesional con la UD y el jugador debe añadir a la formación que ya tiene de etapas anteriores esa etapa de madurez y comprensión que es fundamental para su desarrollo. Y aquí entramos en la asignatura de saber competir. A un equipo veterano que te mete el codo, al barro en un campo... Eso es, para mí jugar bien. Saber competir. No hay otra verdad en el fútbol. Si a nuestros jugadores, que ya de por sí son talentosos, les añadimos ese plus de agresividad e inteligencia en el campo, ya lo tenemos todo. Siempre le digo al jugador que debe poner tanto empeño en explotar lo que tiene como en adquirir y mejorar lo que no tiene. Si se consiguen las cosas, ser fuerte en lo que ya tiene y completar en lo que le falta, ya está preparado para todo.

- De nuevo muchos equipos canarios en el horizonte. ¿Compensa el ahorro de viajes la rivalidad que pueda producir más desgaste?

- No son derbis, pero la motivación extra de ganarle al filial de la UD siempre está ahí. Beneficia el evitar muchos desplazamientos, indudable. Aprovecho para desear, antes del inicio de la competición, que todos los equipos de la tierra puedan lograr sus objetivos, lo que se han propuesto, porque eso, al fin y al cabo, será beneficio para nuestro fútbol.

- Moleiro ya es titular en la UD. ¿Lo esperaba?

- Hay que ser consecuentes y tener la paciencia que requiere cada jugador. Por su talento, por sus características, por el momento en el que se apuesta por ellos. Recuerdo cuando salió David García. No tenía la constitución adecuada para ser central en el fútbol profesional. Y hubo que ponerlo de lateral derecho para que fuese cogiendo todo lo que necesitaba. Recuerdo un encuentro ante el Ciudad de Murcia en el que el Turu Flores solo con el cuerpo lo desniveló y marcó. A eso voy. Todo debe ir en consecuencia. Moleiro ya hace dos años que debutó en Segunda B. Lo hizo con 16 años. El club marca la línea y entendía que sebía seguir jugando siempre 90 minutos. Lo hizo en el filial y ha dado el salto, pero dentro de un proceso. Ahora está donde se ha ganado estar. Tiene una calidad inmensa y ha ido rectificando errores. Y, claro, si los rodeas de gente de calidad, también mejoran. Siempre he dicho que el jugador canario va a rendir mejor en Primera que en Segunda, en Segunda que en lo que era la Segunda B antes... En mejores campos y donde predomina la calidad, el jugador canario se crece.

- Ale García está por estrenar...

- Pero como otros muchos que también pueden llegar. Moleiro, Ale... Pero hay más. Disponemos de una cantidad de jugadores en el filial, en Las Palmas C o en el Juvenil que la gente se quedaría asombrada si supiera. Hay que que verlos, darles tiempo. Que el club se haya enriquecido con la base acredita lo que digo. Yo no felicito la llegada de un jugador al primer equipo, felicito que se quede. El éxito es que se mantenga arriba.