La halterofilia y las ayudas ergogénicas

JOSÉ MANUEL LÓPEZ NICOLÁS

Comienza la competición de halterofilia en los JJOO de Tokio 2020 y todas las alarmas se disparan. Han sido tantos los casos positivos de dopaje detectados y en los que están implicados atletas, entrenadores, clubes e incluso la Federación Internacional de Dopaje, que esta modalidad deportiva está en serio peligro de extinción si no se pone coto a la trampa.

En 1983 H.M. Williams definió ayuda ergogénica como un procedimiento o agente que mejora la producción de energía y proporciona al deportista una ventaja que le permite rendir por encima de lo que conseguiría con su habilidad natural o con el entrenamiento. En la actualidad podemos definir la ayuda ergogénica como cualquier técnica, método o sustancia de apoyo al deportista utilizado con el fin de mejorar el rendimiento.

En halterofilia hay muchos cuatro tipos de ayudas ergogénicas:

1. Mecánicas (magnesio para agarrar bien la barra, rodilleras, cinturones lumbares, muñequeras, zapatillas especiales…).

2. Fisiológicas (entrenamientos adaptados a cada momento de la temporada o a la competición… ).

3. Psicológicas (labor de los especialistas para soportar bien la presión, estimulación por parte del público…).

4. Farmacológicas. Son las responsables en gran medida de los casos de dopaje que salpican al mundo de la halterofilia. Las más empleadas son los esteroides anabólicos. Tienen como principal objetivo el aumento de la masa muscular. Hay tres tipos: I) testosterona y derivados; II) dihidrotestosterona y derivados; III) nandrolona y derivados. Además de los esteroides anabólicos otro tipo de ayudas farmacológicas son las hormonas peptídicas, factores de crecimiento y sustancias afines; beta-2 agonistas; moduladores de hormonas y del metabolismo; diuréticos y otros agentes enmascarantes; estimulantes; narcóticos; cannabinoides; glucocorticoesteroides y betabloqueantes. Aunque el uso de estas sustancias está muy extendido en el mundo de la halterofilia, cada vez se están 'cazando' a más tramposos y la ciencia tiene la culpa, ya que el desarrollo de técnicas de análisis químico más precisas y sensibles permiten detectar concentraciones más bajas de sustancias prohibidas y también nuevas moléculas con efectos dopantes.

5. Nutricionales. Un haltero debe focalizar su estrategia dietético-nutricional en tres objetivos: proporcionar energía para el correcto desempeño de los entrenamientos y la competición; asegurarse una correcta recuperación; optimizar las adaptaciones producidas por el cuerpo humano por un entrenamiento tan específico como el que se realiza en halterofilia. Para alcanzar estos objetivos desde la nutrición  hay tres tipos de ayudas ergogénicas nutricionales: I) Bebidas; II) Alimentación; III) Suplementación. Debido a su creciente consumo tanto entre los atletas de élite como entre aficionados, me centraré en el mundo de la suplementación deportiva.

Los suplementos deportivos prometen mejorar el rendimiento deportivo, prevenir lesiones, reducir la fatiga, incrementar la masa muscular, acelerar la recuperación, etc. etc. Los encontramos en forma de cápsulas, barritas energéticas o geles. Unos pocos, como los basados en cafeína o creatina, han demostrado su utilidad en condiciones muy específicas. ¿Cuáles a día de hoy no han demostrado utilidad según la EFSA, el máximo organismo europeo en materia de alimentación? La gran mayoría. Algunos ejemplos son los suplementos de aminoácidos de cadena ramificada; L-carnitina, hidrolizados de caseína, proteína de suero de leche, Beta-alanina, L-Glutamina, Citrulina malato, L- Tirosina, ribosa, hidroximetilbutirato…

Estimados lectores, en el mundo de la suplementación deportiva toca seguir investigando en la búsqueda de complementos efectivos. Respecto al dopaje, y aunque es cierto que muchísimos halteros no se dopan, tampoco podemos mirar hacia otro lado. El mundo de la halterofilia necesita un marcaje muy de cerca…y el progreso científico-tecnológico es la mejor arma que conozco para pillar al tramposo.