Tokio 2020 / Hockey La vieja guardia se despide con honores en cuartos

Una Bélgica más efectiva en los penalti-córner deshace la estrategia de España (3-1) en el adiós de cinco leyendas de este deporte

PÍO GARCÍA Tokio

La vieja guardia se despide con el orgullo de no haber regateado ni la última gota de sudor. Hoy han dicho adiós a la selección cinco jugadores que han marcado un época en el hockey español y que consiguieron la hazaña de haberse convertido en nombres familiares incluso para muchos espectadores que no siguen habitualmente este deporte: Quico Cortés, David Alegre, Pau Quemada, Josep Romeu y Roc Oliva se retiran. Entre todos ellos suman 1.221 partidos internacionales. Al acabar el encuentro, rendidos de cansancio y con los ojos vidriosos de la emoción, sellaban su despedida del hockey en un bonito escenario, el Oi Stadium de Tokio, y en la competición más importante: los Juegos Olímpicos. El sueño de haberlo hecho con una medalla al cuello se ha desvanecido en la tórrida tarde tokiota ante el equipo más fuerte del mundo, Bélgica.

Los cinco se desfondaron el campo. Quico Cortés volvió a realizar paradas de muchísimo mérito y España acarició el sueño de las semifinales durante el primer tiempo, gracias a una compacta muralla defensiva contra la que se estrellaron una y otra vez los atacantes belgas. Los 'red sticks' incluso se adelantaron en el marcador, gracias -precisamente- a un disparo de David Alegre que desvío a su propia portería el belga Gougnard. Ese 1-0 al descanso alimentó las expectativas de una hombrada que hubiera puesto una guinda épica a la despedida de esta formidable generación; pero en la reanudación Bélgica impuso su contundencia en los penalti-córner (alguno muy dudoso) para establecer el 3-1 en elmarcador.

Acaba así la historia en el hockey de cinco hombres que figurarán para siempre en los libros de honor de este deporte. Hubiera podido ser mejor, pero no es en absoluto un mal final: en cuartos de unos Juegos Olímpicos, ante la mejor selección del mundo y después de vender cara la derrota. Como advertía Pau Quemada al acabar el partido, «el deporte te da más tristezas que alegrías; hay que tomarlo así..., y el que no lo haga está muy equivocado». El delantero riojano-catalán confesaba su objetivo inmediato: «Ahora de lo que tengo muchas ganas es de llegar a mi casa y de abrazar a los míos». Junto a él, su amigo inseparable Quico Cortés, que hoy ha demostrado que podría seguir lustros en la portería, brindaba una lección para las nuevas generaciones: «A la gente que juega a hockey solo le diría que saliera y disfrutara; que sigan siendo ese niño que elegió jugar a hockey. Ese niño hay que buscarlo cada día».