Los subcampeones olímpicos, en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. / EFE / ep

Tokio 2020 | Fútbol

Homenaje a La Rojita de plata, «una familia irreductible»

La FEF recibe a los subcampeones olímpicos recién aterrizados desde Tokio y sorprendidos por la presencia en Las Rozas de sus seres queridos

Amador Gómez
AMADOR GÓMEZ Madrid

Desde el aeropuerto de Tokio al de Madrid-Barajas y, desde ahí, después de más de 10.000 kilómetros de vuelo, directamente a la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, donde los jugadores de La Rojita subcampeona olímpica fueron sorprendidos este lunes por la presencia de sus familiares, a quienes no veían desde hace 40 días, y homenajeados por la Federación Española (FEF) por la conquista de la cuarta medalla en unos Juegos en la historia de la selección, la tercera de plata. «Para mí la plata es un oro», proclamaba orgullosa la madre de Dani Olmo antes de la ceremonia de recepción a los futbolistas. «Son unos auténticos cracks y para nosotros son de oro. A pesar de todo, son de oro», insistía la de Mikel Oyarzabal, autor del gol de España en la final ante Brasil que no sirvió para ganar el metal más preciado, aunque la plata que tan mal sentó tras la prórroga tiene cada minuto que pasa mejor sabor.

«No hemos perdido nada. Hemos ganado una medalla de plata y el sentimiento de orgullo está patente. Hemos hecho feliz a mucha gente y no se puede pedir más», reconoció el seleccionador, Luis de la Fuente, que calificó al equipo nacional como «una familia irreductible que se sobrepone a cualquier adversidad». «El sentimiento de grupo, de familia, de equipo, está por encima de cualquier individualidad», destacó el técnico riojano, para quien «estos jugadores son un ejemplo para los jóvenes, y también para los mayores». «Yo nunca he vivivo tanta educación y compañerismo dentro de un vestuario», aseguró Dani Ceballos, uno de los capitanes de La Rojita -junto a Jesús Vallejo, Mikel Merino y Marco Asensio-, que a causa de un esguince tan solo pudo 40 minutos en el debut de los Juegos de Tokio, «pero no hay mal que por bien no venga».

«El vacío tan grande que había después de perder la final era imposible de remediar, pero le dije a este grupo que estuvieran tranquilos, porque esta generación iba a ganar Eurocopas y Mundiales», desveló el centrocampista sevillano del Real Madrid, que cumplió 25 años el día de la final olímpica en Yokohama y ya ha dado el salto a la absoluta, como han hecho, entre otros, Unai Simón, Pau Torres, Eric García, Pedri, Dani Olmo y Oyarzabal, los seis semifinalistas en la Eurocopa, y harán otros muchos que ponen fin a su etapa con la sub-21 y la sub-23 olímpica.

«En no más de tres años este colectivo será el 90% de la selección absoluta y serán figuras mundiales. El pasado es muy bueno, pero el presente y el futuro serán mucho mejor», aventuró el presidente del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco, que no suele fallar en sus pronósticos y fue convencido por su «hermano Luis Rubiales» para asistir a la Ciudad del Fútbol, también recién aterrizado desde Tokio, a la recepción a equipo tan prometedor. «Para muchos estos es cerrar el círculo de las categorías inferiores y ahora tenemos que pelear por la absoluta», reclamó Jesús Vallejo, quien pidió a sus compañeros «no perder nunca la relación y que el grupo de WhatsApp lo mantengamos siempre, para recordar nuestras historias».

El presidente de la FEF, Luis Rubiales, recordó que «solo tres o cuatro jugadores van a poder repetir y el resto luchará por estar en la absoluta». «Les he querido transmitir el orgullo tan intenso que siento por ellos. Qué saber perder en la final... Impecable. Esta es una selección campeona dentro del campo, pero también fuera, y es mérito de sus familias y de ellos», subrayó Rubiales. «Todos hemos sido una gran familia y es lo que vamos a valorar y lo que nos vamos a llevar todos nosotros», resumió Marco Asensio.