Ona Carbonell / Archivo

Entrevista a Ona Carbonell «Muchas atletas tienen miedo de parar y crear una familia»

La competidora catalana afronta sus terceros y, casi seguro, últimos Juegos, después de una «dura» preparación tras su maternidad

ÁLEX M. FRANQUET

Ona Carbonell (Barcelona, 31 años) ha recorrido un largo camino hasta llegar a Tokio. Ha trabajado duro, como nunca. Fue madre hace un año. Nada más dar a luz regresó a los entrenamientos. Además de intentar llegar a sus terceros Juegos, quería poner sobre la mesa el problema de la conciliación familiar. Ella ha tenido todas las ventajas. Hasta un preparador físico personal y un equipo de trabajo a su servicio. Pero sabe que no todas las madres cuentan con las mismas facilidades. A ella, por ejemplo, no le han permitido dar pecho a su hijo Kai durante estos Juegos. Su marido y el bebé se han tenido que quedar en España. Y Carbonell, que competirá en Tokio hasta el 7 de agosto, lo ha denunciado.

-Hace menos de un año que usted fue madre, ¿cómo llega a estos Juegos?

-¡Muy cansada! Llego con las últimas fuerzas que me quedan. Ha sido muy duro llegar aquí pero, a su vez, estoy muy ilusionada.

-Ha entrado para unos Juegos, ha tenido un hijo, y ha estado un tiempo sin competir.

-Sí, pero de alguna manera la última competición que yo hice es la misma que mis compañeras. No desaparecí demasiado del mapa. Acabé el Mundial de Corea, me quedé embarazada, tuve el bebé y ha pasado un año. No paré demasiado pero tener un hijo me ha cambiado la vida, claro. Ha sido lo más bonito que me ha pasado nunca. He creado una familia.

-¿Físicamente ha sido duro?

-Cuando estaba a punto de dar a luz, nuestra seleccionadora, Mayuko Fujiki, me dijo que creía que podría llegar a los Juegos, que se habían aplazado. Mi reacción fue: ¡pero qué dices Mayu, si todavía ni he parido! Me contestó: 'si lo hacemos bien, puedes llegar'. Gracias a ella estoy aquí.

-¿Y qué hizo de diferente?

-Me pusieron un preparador físico. Yo parí y al mes y medio ya estaba entrenando. ¡Imagina! A nivel mental, a nivel emocional y pensando en la conciliación. ¡es casi imposible! Fue bastante difícil. Para cualquier deportista que es madre, ya es duro volver a la competición. Pero si, encima, vuelves tan pronto y el reto es competir en unos Juegos. Este reto es muy grande y con poco tiempo. Ha sido duro.

«Nos hemos roto la cabeza»

-Deduzco que su familia le ha apoyado mucho.

-Mucho. Sin el apoyo de mi familia, de la seleccionadora Mayuko y de mi preparador físico, esto hubiera sido imposible. En todos los sentidos. Tanto emocional, mental como físico. Nos hemos roto la cabeza para hacer los mejores horarios y llegar a todo lo que tenía que hacer. Además, doy el pecho a mi hijo.

-Supongo que su ejemplo le gustaría que sirviera para otras deportistas.

-Uno de los objetivos era estar en unos terceros Juegos. Es un objetivo bonito de por sí, porque el equipo técnico y las nadadoras son muy buena gente. Y quería visibilizar esta situación. Tendría que ser normal y, para nada lo es. Quería intentar normalizar la maternidad. Muchas deportistas quieren crear una familia y hacer un parón en su carrera. No lo hacen por miedo.

-¿Son sus últimos Juegos?

-Sí. Seguramente.

-Serán más especiales.

-Tienen muchas cosas especiales. Son mis primeros Juegos como madre. ¡Mi hijo cumplirá un año estando yo en Japón! Me tendré que separar de él 20 días. No habrá público en las gradas. Y seguramente serán mis últimos Juegos. Todo será especial.

-¿Y retirarse de la natación?

-Mi último objetivo será ir al Mundial de natación de 2022.

-Y en estos Juegos, con un equipo tan joven como el de España, es difícil pensar en medallas.

-Nuestro objetivo no son las medallas. Nuestro objetivo es dar nuestra mejor versión, que es lo que está en nuestras manos.