La selección olímpica de fútbol de Barcelona'92. / EFE

Leyendas españolas

El oro olímpico de la 'Quinta de Cobi'

Los Juegos de Barcelona'92 supusieron un punto y aparte para el fútbol con la medalla de oro

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKO Madrid

Aquella imagen del jerezano Kiko Narváez festejando el último gol en la final olímpica ante Polonia, celebrada en el Camp Nou, quedó grabado con letras de oro como uno de los hitos no ya solo de Barcelona'92 sino de la historia del deporte español. Una diana, lograda en las postrimerías del duelo, que desató el jolgorio en el palco. El rey Juan Carlos, el príncipe Felipe, el alcalde de la Ciudad Condal, Pasqual Maragall, y el presidente del COI, Juan Antonio Samaranch, entre otras personalidades embargadas por la emoción, rompieron el protocolo.

En unos Juegos inolvidables, el fútbol no quiso faltar a la cita con ese grupo de extraordinarios jugadores, bautizados como la 'Quinta de Cobi', que se colgaron la medalla más preciada. Ilustres como Abelardo, Guardiola, Luis Enrique, Ferrer, Amavisca, Alfonso, López, Solozábal, Lasa, Berges o los porteros Toni y Cañizares, apenas iniciaban su carrera como grandes campeones bajo la dirección de Vicente Miera, aunque entonces la sombra de Javier Clemente ya era alargada.

El fútbol olímpico español no obtenía ningún resultado destacado desde hacía ya 72 años, cuando en los Juegos de Amberes'20 los Samitier, Zamora, 'Pichichi' y compañía conquistaron la medalla de plata. La meta fijada para esta selección era superar ese registro y lograr el título en casa. «Se ha trabajado muy a fondo para conseguir un bloque competitivo y creo que se ha logrado», afirmaba en los días previos un optimista Guardiola, centrocampista del Barça y cerebro de los olímpicos.

Desde el arranque del torneo, el equipo español afianzó su candidatura. Se clasificó para cuartos de final, a falta de una jornada, tras vencer a Egipto. En el primer cruce, superó a la potente selección italiana. Ya en semifinales, España se medía con Ghana, selección con brillantes resultados en categorías inferiores. El indiscutible triunfo por 2-0 permitía a los olímpicos españoles igualar al menos el mejor resultado de su historia.

Pero los Juegos de la XXV Olimpiada tenían reservado para 'La Rojita' un lugar en lo más alto del podio. La final destacó por el gran juego, la inmensa emoción y, además, por marcar un nuevo récord de asistencia de público a un acontecimiento olímpico (95.000 espectadores). Una afición entregada a la causa de la selección nacional.

Cuentan las crónicas de entonces que «los chicos de Miera escribieron la página más gloriosa del fútbol español en toda su historia al vencer por 3-2 a Polonia (0-1 al descanso) en un partido de altísima calidad en el que el jerezano Quico marcó dos goles, el segundo, el de la victoria, a falta de un minuto para el final del tiempo reglamentario».

Pese a la galopante crisis actual, eran otros tiempos. El título de campeones olímpicos les reportó apenas seis millones de pesetas (36.000 euros de ahora) a cada uno de los integrantes del equipo español: el COE repartió cuatro millones por barba, mientras que la Federación Española de Fútbol entregó dos más para reconocer el éxito de este deporte.

El caso de Polonia también fue digno de reseñar. Su magnífico resultado fue posible gracias, en gran parte, al apoyo económico que Boris Korbel, un multimillonario norteamericano de origen polaco, prestó a los futbolistas de su país para que no lo abandonasen y pudieran dedicarse en cuerpo y alma a la preparación olímpica.