Tokio 2020 | Baloncesto La exhibición defensiva de España destroza a Argentina

Gran victoria de la selección, que ya está en cuartos y luchará el domingo ante Eslovenia por el primer puesto del grupo

emilio v. Escudero
EMILIO V. ESCUDERO Enviado especial a Tokio

Argentina y Japón. Dos palabras que traen recuerdos inolvidables para el baloncesto español y que hoy volvían a unirse en Saitama. El lugar del crimen. El día que España rompió sus límites y se acercó a la gloria mundial que conseguiría pocas horas después en una final sin historia ante Grecia. Sí la tuvo el encuentro anterior, con la lesión postrera de Pau Gasol -inolvidables aquellos tiros libres con el pie roto- y con el triple fallado por Nocioni que le dio a la selección el pase a la final en 2006.

Al regreso feliz de España a Saitama -victoria ante Japón el pasado lunes- se le unió hoy el duelo ante la albiceleste, el rival de aquella semifinal que abrió el cielo. Era un choque especial por todo. Imposible no retrotraerse a aquella madrugada en la que la selección dio inicio a su época dorada. Quedaban algunos rostros de aquel día en la pista, todos con cicatrices en la piel. Los hermanos Gasol, Rudy y Sergio Rodríguez por España. Sólo Scola en Argentina. Vestigios de una época gloriosa que en el caso de la selección ha conseguido encontrar el relevo y que todavía se trata de buscar en el equipo sudamericano.

No era decisivo el duelo esta vez, pues el extraño formato olímpico -se clasifican los tres primeros y segundos de grupo y también los dos mejores terceros y todos- hacía que ambos estuvieran virtualmente clasificados. Al menos España, a la que el triunfo frente a Japón le había dado una mínima ventaja antes de que el balón se lanzara al aire.

81 España

Rubio (26), Rudy Fernández (8), Abalde (-), Claver (9) y M.Gasol (2) --quinteto inicial--; Sergio Rodríguez (6), Llull (10) P.Gasol (9), Abrines (3), Willy Hernangómez (8) y Garuba (-).

71 Argentina

Campazzo (10), Laprovittola (27), Garino (-), Delia (2) y Scola (13) --quinteto inicial--; Deck (2), Vildoza (5), Brussino (8), Vaulet (2), Bolmaro (2), Caffaro (-) y Gallizzi (-).

  • Parciales 20-25, 20-9, 21-19 y 20-18.

  • Árbitros Locatelli (BRA), Zurapovic (BIH) y Bermúdez (MEX). Eliminado Campazzo por faltas personales.

  • Pabellón Saitama Super Arena.

Puede que por eso o porque aún escocía la paliza recibida por Eslovenia y los 48 puntos de Doncic, pero Argentina amaneció mejor. Se apoyó en ese inicio en un Laprovittola desconocido, autor sin fallo de los primeros siete puntos del encuentro. Parcial que se fue hasta los doce para Argentina con la única contestación de un triple de Rudy Fernández.

Habían sido tres minutos desastrosos que Scariolo trató de borrar pidiendo intensidad a sus jugadores, pero sin pedir tiempo muerto.

Apareció entonces el líder, Ricky Rubio, que ya se ha acostumbrado a serlo. Logró el base tres triples casi seguidos, salpicados solo por una canasta de Claver y una bandeja propia. Once puntos del catalán con los que España volteó el marcador (16-15, min. 6). Una herida en el rostro le hizo irse al vestuario, lo que cortó la reacción y amansó de nuevo el duelo, que entró en una fase de intercambio de canastas de la que salió mejor parada la albiceleste.

Fueron apenas unos minutos en los que la segunda unidad de España, criticada en el estreno, tardó en entrar en el partido (20-27, min. 12). Lo hizo gracias a la energía de Garuba, magnífico en defensa, con una actitud contagiosa que impulsó a sus compañeros. No hizo cambios Scariolo, tratando de darle confianza también a esa parte del equipo. Sabía que sin ellos es imposible el éxito, así optó por mantenerlos en pista y esperar.

Como inicio a la reacción Garuba puso un tapón estratosférico a Delía con el que España se desmelenó. Fue el principio del fin para Argentina, atrapada desde entonces. Sin respuesta para una defensa increíble que dejó sin lanzar a los sudamericanos en varias ocasiones.

Se desesperaba el 'Oveja' Hernández, que ni con los cambios logró cambiar el rumbo del partido. Con Campazzo fallón y Deck desaparecido, solo Laprovittola mantenía con vida a su equipo a base de talento. Ese que solo descubre a cuentagotas el base, ex del Real Madrid y recién fichado por el Barcelona.

Su tesón por mantener a Argentina en el partido fue encomiable, pero estéril ante la exhibición de España, con Ricky otra vez imperial, autor de ocho puntos en el tercer cuarto que dispararon definitivamente a la selección (61-47, min. 28). Era por entonces una maquinaria perfecta con un único engranaje roto. El de Marc Gasol, cero puntos y siete pérdidas. Horrible su encuentro. Tanto, que tras enviar un pase a la grada miró al banquillo pidiendo auxilio.

Se lo dio Scariolo, entendiendo que no era su día, y optó por darle minutos a un Willy Hernangómez necesitado. Los aprovechó también el de los Pelicans, autor de ocho puntos jugando de cuatro. Otra prueba más del técnico italiano, cuya mirada estaba ya más allá del partido ante Argentina.

Bastó con mantener la intensidad defensiva para controlar los envites de la albiceleste, que cayó con honor. Como siempre. Campazzo rompió literalmente su camiseta camino del banquillo por la frustración y solo Scola tiró de orgullo para evitar una debacle similar a la sufrida frente a Eslovenia. Entonces, fueron los 48 puntos de Doncic. Una exhibición invididual. Hoy, el vendaval fue colectivo. Un equipo con mayúsculas llamado España que sueña por todo en estos Juegos de Tokio 2020.