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La arquera Inés de Velasco, durante una competición. guillermo navarro
Inés de Velasco, la arquera que nació en los Juegos del Hambre
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Inés de Velasco, la arquera que nació en los Juegos del Hambre

La madrileña, que representará a España en Tokio, se enamoró del tiro con arco después de leer la famosa saga escrita por Suzanne Collins

Emilio V. Escudero

Tokio

Miércoles, 21 de julio 2021, 23:44

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A Inés de Velasco (Madrid, 2002) la afición por la lectura le ha traído mucho más que la posibilidad de volar a mundos mágicos. Aquellas tardes de adolescente leyendo la trilogía de los Juegos del Hambre han desembocado más allá del Distrito 12 donde vivía Katniss Everdeen, la protagonista de la saga, y le han llevado hasta Tokio, donde será una de las arqueras que representará a España en la cita olímpica que comienza mañana.

«A mí me llamó la atención mucho que la chica de los libros que estaba leyendo tuviera un arco y le dije a mi padre que me apetecía probar qué era eso de lanzar flechas. Dio la casualidad de que a él también le apetecía y que había un club cerca de casa, así que empezamos juntos con esta afición que se ha convertido en un modo de vida para mí», reconoce la madrileña afincada en Alcalá de Henares. Tenía entonces 14 años y en solo cinco ha alcanzado una cima que ni se imaginaba. De hecho, en la historia olímpica solo ha habido nueve representantes nacionales en los Juegos y una única medalla, la conseguida en Barcelona por el equipo masculino. «Yo es que entonces ni había nacido. Bueno, es que me quedaba mucho para nacer», asume con cierto pudor, tímida con es ella, al menos fuera de su entorno.

De Velasco recuerda con cariño aquellas primeras tardes junto a su padre, compartiendo ambos una afición que fue ocupando más y más horas de su tiempo libre. «Al principio los dos éramos igual de buenos, pero cuando me cambié al arco recurvo sí que ya empecé a ser mejor que él y desde entonces descubrió que disfrutaba más viéndome tirar que haciéndolo él», bromea. Su padre, Julián, es infografista en ABC y vive estos días envuelto en nervios. Justo los que no tiene Inés, entrenada para controlarlos y que no inquieten su concentración a la hora de lanzar las flechas. «Lo más complicado del tiro con arco es la mente. Es un deporte muy técnico en el que el factor mental juega un papel muy importante. Yo trabajo con un psicólogo y con un entrenador de la mente. Son como mi pepito grillo particular. Cuando tengo cualquier problema o hay algo que me reconcome por dentro, lo hablo con ellos», explica.

Hace días que aterrizó en la Villa, pues tanto ella como su compañero Daniel Castro serán de los primeros españoles en entrar en acción en los Juegos. Lo harán esta madrugada, horas antes de la inauguración prevista para la mañana del viernes, con las rondas clasificatorias que definirán su camino hacia las medallas. Mientras llega ese momento, De Velasco no deja de alucinar, superada por un escenario que no había imaginado con esta magnitud. «Es todo mucho más grande. Cuando llegué a la Villa me quedé impresionada. Aunque piensas mucho en cómo serán los Juegos, nada, nada se parece a lo que puedas haber imaginado. Es como estar viviendo dentro de tu propio sueño», apunta feliz. A la cita nipona llega sin presión, dispuesta a aprender de los mejores, aunque sin renunciar a nada.

«Venimos con las mismas opciones que el resto y si nos centramos en nosotros mismos podemos hacer cosas importantes», apunta humilde, como aquella protagonista de los Juegos del Hambre. Una Katniss Everdeen de nuevo cuño. Olímpica y con sueños. Como el de volver a Tokio para conocer más a fondo una ciudad que está quedando escondida para los atletas. «Es una pena estar aquí y no poder visitar nada, pero el coronavirus nos obliga a estar encerrados menos cuando vamos a entrenar. Espero regresar algún día y hacerlo con un buen sabor de boca». Deseo que pasa por acertar muchas veces en una diana situada a 70 metros. Dificultad máxima que ella ha convertido en una rutina.

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