Entrevista

«Ha sido una experiencia muy dura»

18/12/2017

— ¿Qué sensaciones tiene tras conseguir el primer reto a 4.167 metros de altura? Llegar a la cima del Toubkal no está al alcance de todo el mundo y usted lo ha logrado a la primera...

— La verdad es que estoy reventado después de una jornada tan dura en la cumbre y luego el regreso al refugio. Las sensaciones del primer reto de esta expedición es de satisfacción a pesar de que estoy reventado, muy cansado. Ha sido muy duro, empezando por el madrugón para comenzar la ascensión hasta conseguir a primer hora de la mañana hacer cima. A eso hay que sumar la bajada, que también fue dura y muy larga. Ahora, pocas horas después, siento como si hubiese realizado una competición y hubiese soltado todo el estrés y la energía y después te sientes vacío porque los has dado todo. Como si me hubiesen dado palos por todo el cuerpo. Pero estoy muy satisfecho y orgulloso por haber podido hacer cumbre y lograr mi primer cuatromil.

La sexta expedición promovida por CANARIAS7 cuenta con el patrocinio del Cabildo de Gran Canaria y de la Fundación Unión Deportiva Las Palmas

— Ha supuesto su primer experiencia en la alta montaña y no tenía ninguna referencia previa. ¿Ha sido como se lo imaginaba o resalta alguna novedad?

— No quise tener mucha información previa para no condicionar mi participación en esta aventura. No era exactamente como me lo imaginaba. No pensaba que la alta montaña fuese así. Nunca había estado por encima de los 2.000 metros haciendo senderismo y treking. Por ejemplo, era la primera vez que usaba crampones y había utilizado poco los bastones, por lo que he aprendido mucho de esta experiencia. No creía que fuese tan duro. La última parte, de los 3.800 metros a la cima se me hizo muy duro. Fue bastante largo y el viento condicionaba tras muchas horas caminando. Al final, aguantando el cansancio, centrándome psicológicamente en el objetivo, y un ritmo pausado pero continuo al final lo conseguí. La sorpresa ha sido brutal porque no era lo que me esperaba. Pero ha sido posible con constancia y la ayuda de todos.Me gusta acabar lo que empiezo y lo he conseguido una vez más.

— Ahora es consciente de lo sacrificada y exigente que es la montaña, incluso para un deportista de élite como usted que ya estaba habituado a las exigencias máximas.

— Uno de los objetivos del reto que me planteaba CANARIAS7 era sacarme de mi zona de confort o del deporte que domino y el alpinismo a este nivel no tiene nada que ver con el deporte que he hecho toda la vida. Estaba acostumbrado a la exigencia del taekwondo, un deporte muy anaeróbico donde prácticamente todo se decide en diez minutos, en el que hay que tomar decisiones muy rápidas y donde la estrategia cambia constantemente. Esto es todo lo contrario, el montañismo es un deporte de larga duración, de constancia y en el que hay que estar concentrado durante mucho tiempo. Donde la estrategia que plantea desde el inicio y salvo que las condiciones climatológicas cambien se mantiene durante todo el camino y es muy importante estar mentalizado y controlar la respiración. Esto hace que acabes bastante cansado porque no solo es un esfuerzo físico sino que también psicológico. Es una combinación de ambos.

— Lo ha sido todo en el mundo del taekwondo, ¿cómo se ha sentido físicamente en esta experiencia en Marruecos?

— La diferencia principal con la montaña es que este es un cansancio bastante aeróbico porque estás continuamente en movimiento a diferentes ritmos mientras que en el taekwondo tienes picos de estrés, sobre todo en la competición, concentrados en media hora. La fatiga es totalmente diferente, pero el cansancio en la montaña se acumula de forma más paulatina y que te pesa más. Debes estar muy preparado.

— Su deporte tiene un protagonismo individual y aquí ha tenido que adaptarse al a un grupo. ¿Le ha costado depender de otros, tener que someterse a una disciplina colectiva?

— Aunque el taekwondo puede parecer un deporte individual, a diferencia que en el montañismo en el que muchas veces prima el trabajo en equipo y está la figura del jefe de expedición o guía, también lo considero un deporte de equipo y siempre digo que todo lo que conseguí durante toda mi carrera también se lo debo a todos los que me ayudaron y apoyaron: los entrenadores, fisioterapeutas, médicos... Todas las personas del centro de alto rendimiento. Esas medallas habría que partirlas en muchos cachos. Ese deportes no es tan individual como parece aunque sales tu solo a competir con el rival. En este caso, en la montaña, la situación es diferente porque dependes de un equipo, aunque también hay mucho trabajo individual. Aquí destaca el diálogo y la coordinación, principalmente con el jefe de expedición, en este caso Javi Cruz, que ejerce de líder.

— ¿Qué es lo más que le ha costado? Porque se han tenido que superar adversidades variadas y de distinto ámbito.

— Sin duda, el frío en la alta montaña. No porque fuese insoportable sino porque no se podía combatir fácilmente por muchos guantes o ropa que te pusieses. Eso en lo que menos me ha gustado, o más me ha costado. Hubo momento en el que tenía los dedos de las manos y de los pies totalmente congelados, no los sentía y me asusté. No sé realmente si es si tengo problemas de circulación por bloquear tanto con los brazos en las manos o que realmente es difícil soportalo en la cumbre. Al final es como antes, si me dolía algo y tenía que competir tienes que abstraerte porque tienes que jugarte una plaza para los juegos olímpicos y te aguantas el dolor porque tienes que conseguir la meta. No puedes pensar en ese dolor y centrarte en la tarea que tienes que conseguir. Desfallecer está prohibido.

— ¿Qué es lo que más le ha gustado hasta el momento de esta expedición?

— Además del espectáculo impresionante de la cumbre, lo más divertido me ha parecido es la bajada. Aunque ha habido algún patinazo de por medio y zonas peligrosas, hubo momentos para estar solo con la montaña y sentirla al 100%. Interiormente te completan esos momentos en los que te expones a una naturaleza tan impresionante como la que hay aquí y puedes reflexionar y meditar.

— ¿Vale la pena el sacrificio que ha expuesto?

— Creo que sí a pesar de que hay momentos muy duros. Este es un reto para uno mismo, no es un competición. No puedes competir contra la montaña porque en cualquier momento la montaña te gana a ti. Hay que saber dónde está tus límites y respetar la montaña. Tienes que ser sincero contigo mismo y saber parar a tiempo cuando la cosa se pone peligrosa. Si consigues la cima es un éxito pero lo importante es volver a salvo. Si no lo consigues de una vez, mejor dejarlo para otro día. Ha sido una experiencia muy gratificante, de las mejores que he vivido. Me deja muchísimas satisfacciones.

— Después de esta experiencia, ¿repetirá? ¿Se atrevería con otro desafío?

— Sí, la verdad es que sí. Pero ahora quiero intentarlo a más altura con un poquito más de dificultad y entrenamiento. Para hablar de unos cincomil o seismil tengo que tener una preparación más específico. Espero poder tener otra oportunidad. Esta ha sida ascensión muy rápida y el último tramo lo he notado mucho pero, con más preparación y tras dar este primer paso, tengo ganas de más. La primera noche a más de 3.000 metros ha sido horrible, nadie ha podido descansar para madrugar y empezar a ascender, pero el esfuerzo ha valido la pena.

— ¿Qué ha aprendido? ¿Qué lecciones saca de estos días en Marruecos?

— Pues que como con el mar en Canarias, a la montaña tienes que ir con mucho respetoy humildad. Si no puedes seguir, mejor para y regresa atrás porque te estás jugado la vida. Hubo un momento en el que el tiempo cambió y se puso todo muy feo y esperamos hasta que se despejase para llegar a la cumbre. Afortunadamente sucedió y conseguimos el objetivo. Suerte para nosotros, pero el tiempo pudo dificultarlo todo o arruinar la posibilidad de hacer cumbre.

— Primera etapa de la aventura. ¿Qué espera ahora de todo lo que viene en la agenda que hay prevista para la semana que hoy arranca?

— Estoy tremendamente ilusionado y motivado por hacer otros retos como la escalada en las gargantas del Todra. Sin duda alguna, está siendo muy enriquecedor estar en lugares tan espectaculares como el Toubkal en la cordillera del Atlas y, a partir de este momento, pasar a un terreno más árido en el que haremos escalada. Aspectos como este hacen que me sienta muy pequeño en lugares así y siento la motivación de seguir descubriendo cosas y hacer escalada en una vía ferrata en una pared vertical. Será algo imponente y espero disfrutarlo. Hasta que volvamos a casa me he centrado en vivir cada momento con intensidad, en aprender de cada una de las cosas que hacemos.

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