Adama Traoré se interna en su debut ante Portugal. / Foto: Ep | Vídeo: Atlas

Análisis

Adama, símbolo de la España de hoy

«Un día como el anterior, para mí es una pérdida de tiempo», expone, ambicioso, el debutante en La Roja de origen maliense al que le gustaría probarse en los 100 metros

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKO Madrid

En un país hiperbólico como España, ha bastado media hora de Adama Traoré (Hospitalet de Llobregat, 25 de enero de 1996) con la selección española absoluta en Lisboa para que el delantero de origen maliense haya despertado la admiración unánime de crítica y público. Con ese aspecto de jugador de rugby, de 'runninback'' de fútbol americano o de velocista que llama la atención, su verticalidad, potencia y explosividad representan un gran arma nueva para Luis Enrique.

Como describió el seleccionador, que le conoce bien de su efímera etapa en el primer equipo del Barça antes de emigrar a Inglaterra, se trata de un jugador «diferente, el mejor de Europa la hora de desequilibrar en carrera». Lo demostró ante Portugal con una arrancada prodigiosa hasta la línea de fondo y un pase de la muerte a Dani Olmo que no fue gol porque lo evitó el portero Rui Patrício. Mide 1,78, pesa 82 kilos y es todo músculo. Y sin hacer pesas, dice. «Hemos visto a Adama en estado puro. Es una pasada, lo que queremos que sea. Con un hombre solo no se le puede parar. Los rivales necesitan dos o tres para protegerse y eso nos permite tener superioridad en otras zonas del campo», destacó Luis Enrique tras la carta de presentación de Adama.

El delantero del Wolverhampton ha experimentado una espectacular evolucion física respecto a sus primeros días en la selección sub-16, cuando aún estaba en el Barça. Entonces era rápido y hábil, pero más bien fino, sin esa masa muscular que le hace que la camiseta pequeña. Nació en Barcelona, al lado del Camp Nou. Su primer equipo fue la Florida y de allí se fue a L'Hospitalet. Le fichó el Barça con apenas ocho años. Sus padres son de Mali y ya eran novios antes de emigrar a España, hace ya 38 años. Según contó entonces en una entrevista al As, s u padre trabajaba en un taller mecánico y su madre como empleada de hogar.

En el canal del club azulgrana aún existe un archivo llamado 'Clases del Barça' en el que Xavi e Iniesta impartían unas lecciones en el Camp Nou a unos benjamines entre los que estaba Adama, interesado en aprender a desmarcarse y a tirar a puerta. No fue sencillo su camino en las categorías inferiores de España: cinco partidos con la sub-16, otros antos con la sub-17 y seis con la sub-19, con la que participó en el Europeo de Lituania.

«Hago mucho trabajo físico pero pesas no por una cuestión genética, ya que gano mucho volumen»

Adama traoré

Conquistó la Youth League como juvenil del Barça en el curso 13-14, el mismo en el que el Tata Martino le hizo debutar con el primer equipo azulgrana, todavía con 17 años, sustituyendo nada menos que a Neymar en un partido ante el Granada. Tres días después se estrenó en Champions contra el Ajax y en el ejercicio siguiente Luis Enrique le dio vuelo contra el Huesca en Copa. Marcó un gol, jugó también como titular ante el Elche, pero ahí se cerró su etapa culé.

Le fichó el Aston Villa por 10 millones y los seleccionadores españoles no le tuvieron en cuenta tras marcharse a la Premier. Apenas 12 partidos en el club de Birmingham y al año siguiente rumbo al españolizado Middlesbrough de Aitor Karanka. Compartió vestuario con Víctor Valdés, exportero del barça natural también de L'Hospitalet. Descendió con el 'Boro', firmó dos buenas campañas en la Premiership (Segunda) y se interesaron por él algunos clubes españoles, pero quería triunfar en la Premier y l os Wolves le ficharon por 20 millones en el erano de 2018. Crecimiento exponencial con el portugués Nuno Espírito Santo en el banquillo. Ya le ha utilizado en 95 partidos y juega hasta de lateral.

Apenas disfrutó de dos partidos con la sub-21 antes de fichar por los 'lobos'. Tras su buen estreno con los mayores, a Traoré le tocó este jueves debutar ante el micrófono en una conferencia de prensa telemática con España. Menos rápido y hábil que en el terreno porque lo suyo no es hablar sino correr y regatear. Confirmó que hace mucho trabajo físico, pero «no pesas específicamente» porque con su genética gana volumen muy rápido. «Alimentación, descanso y beber mucha agua», claves de su evolución. Reconoce que le gustaría hacer la prueba de los 100 metros para conocer su marca. De todos modos, el GPS ya le cuenta que corre muy rápido y también los preparadores físicos después de cada partido. «La velocidad es parte de mi juego y de mí, utilizo esa calidad para tratar de sacar provecho».

«Lo del aceite era un secreto por un problema en el hombro y las faltas que me hacen, pero ahora lo sabe todo el mundo»

ADAMA TRAORÉ

Los masajistas le rocían con aceite antes de los partidos para que los rivales no puedan agarrarle y así evitar lesiones. «Lo del aceite era un secreto por un problema de hombro y las faltas que me hacen, pero ahora ya lo sabe todo el mundo», lamentó desde la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. En La Roja habla mucho con Ansu Fati porque se conocen bien desde la cantera del Barça, pero, según Adama, «no para ver si le vendría bien a este Barça». Estuvo a punto de alistarse con la selección de Mali, conoció incluso al exsevillista Frederic Kanoute cuando fue a ver a los jugadores de ese país africano, pero siempre quiso jugar con España.

A la tercera ha ido la vencida. Le convocó en noviembre del año pasado Robert Moreno, pero no pudo asistir por una lesión muscular. También le citó Luis Enrique en la anterior ventana de septiembre, pero fue baja por trazas de coronavirus en su PCR. «No sé lo que hubiese pasado si ellos no hubieran sido los seleccionadores, pero solo les tengo agradecimiento por confiar en mi e insistir pese a las dificultades. Ahora me toca estar al cien por cien cuando Luis Enrique me solicite».

El técnico gijonés le pide dar el máximo, plasmar sus cualidades sobre el terreno y ayudar al equipo. ¿El centro de atención de los rivales? «Es bueno que me marquen varios porque eso significa que hay gente libre y la selección puede sacar aprovecharlo», reconoce Traoré. Se mueve con una máxima ambiciosa e inconformista, la de progresar cada jornada. «Un día como el anterior para mí es una pérdida de tiempo». Adama no corre, vuela.