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Luis Rubiales abraza a Jenni Hermoso tras la final del Mundial celebrada en Sídney. Reuters
Sentencia demoledora de la FIFA contra Rubiales, al que inhabilita tres años

Sentencia demoledora de la FIFA contra Rubiales, al que inhabilita tres años

El Comité de Disciplina concluye que su beso a Jenni Hermoso y su gesto en el palco tocándose los genitales atentan contra la dignidad y el decoro y dañan la imagen de España

Ignacio Tylko

Madrid

Miércoles, 6 de diciembre 2023, 14:08

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Luis Rubiales prosigue su descenso a los infiernos por su beso a Jenni Hermoso durante la celebración del título mundial conseguido por la selección femenina en el pasado Mundial disputado en Australia y Nueva Zelanda. Como cabía esperar, el Comité de Disciplina de la FIFA ha decidido inhabilitarle con tres años por comportarse de manera contraria a los principios de la dignidad y el decoro consagrados en su normativa.

La esperada y extensa sentencia del máximo organismo internacional, que consta de 35 folios, es demoledora y supone en la práctica que el expresidente de la Federación Española de Fútbol (FEF) no puede tener relación alguna en este período con cualquier actividad relacionada con este deporte. Rubiales, que puede interponer recurso, no podrá tampoco organizar partido alguno, ni ocupar cargos en clubes o asociaciones deportivas.

En sus razonamientos, el comité disciplinario de la FIFA hace referencia no solo al beso de Rubiales a Jenni Hermoso, sino también al gesto soez de tocarse los genitales en el palco del estadio de Sídney, al momento en el que levantó a Athenea del Castillo por encima de sus hombros sujetándola por las piernas y al beso a Olga Carmona.

En la investigación, el órgano sancionador de la FIFA en primera instancia ha tenido en cuenta diversas pruebas. Entre ellas, el vídeo en los vestuarios en el que Jenni Hermoso decía que no le había gustado el beso o la entrevista en la Cope en la que Rubiales se defendía en un primer momento, así como el vídeo de la FEF en el que el expresidente de la FEF afirmaba que debía disculparse al no haber «otra alternativa».

La FIFA basa su resolución en la aplicación del artículo 13 de su código disciplinario, que no deja lugar a la duda. «Toda persona que atente contra la dignidad o la integridad de un país, una persona o un colectivo de personas empleando palabras o acciones despectivas, discriminatorias o vejatorias (por el medio que sea) por motivos de raza, color de piel, origen étnico, nacional o social, género, discapacidad, orientación sexual, lengua, religión, posicionamiento político, poder adquisitivo, lugar de nacimiento o por cualquier otro estatus o razón, será sancionada con una suspensión que durará al menos diez partidos o un período determinado, o con cualquier otra medida disciplinaria adecuada», reza este artículo.

Desprestigio

En sus conclusiones, el Comité de Disciplina asegura que «hoy en día, España es un ejemplo de igualdad de género y de su compromiso con esta lucha, como lo demuestra su selección nacional de fútbol femenino». «Este gesto está empañando definitivamente la imagen de España y la comprensión general de la cultura española», reconoce.

Asimismo, considera que «el demandado, lamentablemente, arruinó la experiencia de la Copa Mundial a muchos, empezando por la jugadora y sus compañeras de equipo que acababan de convertirse en campeonas del mundo por primera vez en su historia. Por lo tanto, el Comité está firmemente convencido de que Rubiales, con su comportamiento, desprestigió el deporte del fútbol y a la FIFA a nivel mundial».

En relación al controvertido beso en los labios a Jenni Hermoso, la FIFA se muestra mucho más dura: «A este respecto, y como observación preliminar, es esencial subrayar que tal beso, emanado del presidente de una federación a una jugadora del sexo opuesto del equipo nacional bajo su dirección y responsabilidad, era totalmente inaceptable. Esto, independientemente de que hubiera sido consentido o no. De hecho, al representar a todo un país entero, que acababa de ganar el torneo femenino más prestigioso, y al ocupar el más alto cargo dentro de la federación, se espera que su presidente se comporte con el máximo nivel de compostura y discernimiento. En otras palabras, se espera que adopte una actitud irreprochable, lejos de la mostrada durante la ceremonia de la entrega de premios».

No son cuestión baladí las declaraciones voluntarias de Mark Aspden y Chris Nikou, presidentes de las federaciones de Nueva Zelanda y Australia, respectivamente, presentes en la final. Ambos aseguraron en un escrito remitido a la FIFA que Rubiales «se mostró agresivo en cuanto a la posición que debía ocupar en la ceremonia de entrega de medallas», lo que consideraron «inapropiado e innecesario».

«Prepotente»

Se da la circunstancia de que ambos profundizan sobre este momento indicando que Rubiales y su equipo se mostraron «prepotentes» en el túnel de vestuarios antes de la entrega de medallas formando una fila delante de las autoridades que debían entregar las preseas, llegando incluso a recibir una llamada de atención del personal de la FIFA, que les separó.

A juicio del dirigente australiano, el tono de Rubiales al responder «fue desagradable e innecesariamente agresivo». Nikou también hizo referencia al comportamiento de Rubiales con las jugadoras inglesas, en concreto, «cuando acarició en la cara a Laura Coombs, lo que me pareció extraño, y luego besó aparentemente con fuerza en la cara a Lucy Bronze».

Incluso aseguran ambos haber sido testigos de cómo trató de forma incorrecta a otras jugadoras, no solo a Jenni Hermoso, «al abrazarlas y besarlas por la fuerza en sus mejillas, sujetándoles la cabeza y tocando indebidamente partes de sus cuerpos». Ambos terminan mostrándose favorables a una sanción al considerar que «es plenamente consciente de las responsabilidades que conlleva su cargo y abusar de ellas, desacreditando gravemente el juego».

Cabe recordar que pasado 26 de agosto, la FIFA ya había decidido suspender cautelarmente a Rubiales durante 90 días de toda actividad relacionada con el fútbol a nivel nacional e internacional. Por lo tanto, el que fuera jefe del fútbol español se podrá deducir ese período de sanción del castigo final. Un consuelo menor en todo caso para un dirigente caído en desgracia.

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