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Nico Paz, pletórico de felicidad en la celebración de su gol al Nápoles. Efe
Nico Paz, de Maspalomas al Real Madrid

Nico Paz, de Maspalomas al Real Madrid

Fútbol ·

El canterano blanco, que ha puesto en pie al Bernabéu, fue captado por Sixto Alfonso en una competición disputada en San Bartolomé de Tirajana

Ignacio S. Acedo

Las Palmas de Gran Canaria

Jueves, 30 de noviembre 2023, 14:45

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Es la nueva sensación del Real Madrid, la última irrupción canterana de la que todos hablan y cuyo gol al Nápoles, un zurdazo imponente desde fuera del área, ha dado la vuelta al mundo, pues unió estética a trascendencia, suponiendo el 3-2 del triunfo blanco, que luego redondearía Joselu (4-2) en la penúltima jornada de grupos de la Champions League. Nico Paz (Santa Cruz de Tenerife, 2004) copa ahora titulares y focos luego de su aparición estelar en la máxima competición continental. Ya había tenido minutos antes a las órdenes de Ancelotti pero no sin acaparar el protagonismo que se ha ganado a pulso.

«Es un jugador para el futuro del Real Madrid. Tiene todas las cualidades que debe tener un jugador de la plantilla del Real Madrid», dijo Ancelotti sobre él a la conclusión del choque, una declaración explícita de lo que se espera a partir de ahora del mediocentro.

Que Nico Paz sea hoy realidad del Madrid se debe a la intervención del ojeador grancanario Sixto Alfonso, captador merengue en Canarias de amplio historial a la hora de exportar talento isleño a Valdebebas y que le echó el lazo en la Danone National Cup disputada en Maspalomas en abril de 2016. Fue Sixto quien descubrió a esta joya entonces en edad alevín y el que orientó sus pasos para que hoy se haya abierto paso en el Santiago Bernabéu.

Empezó a verlo durante sus partidos con el Alevín A del Tenerife, en la época en la que su padre llevaba al Juvenil de División de Honor del Tenerife y en Maspalomas, en esa competición, es cuando ya establece el primer contacto para llevarlo al Madrid. El Tenerife iba perdiendo 4-0 contra la UD Las Palmas y Nico hizo dos goles casi seguidos. Actuaba de delantero. Tras ese partido habló con su padre y empezó a fraguarse su fichaje por el Madrid.

Para empezar, dificultades. Nico ya tenía una oferta en firme del Atlético de Madrid, aunque Sixto logró que atendieran la propuesta del Real. Se mostraron receptivos y la única condición que pusieron fue que si se trasladaba a vivir a Madrid, no iría a la residencia de jugadores del Madrid. Querían que pudiese estar con la familia, que todos se irían con él. Y así fue.

Una llamada a Paco de Gracia, en esa época jefe de ojeadores, y un posterior acuerdo rápido con el padre de Nico obraron su aterrizaje. Entró en el Infantil B del Madrid y no ha parado de crecer, ya ha sido llamado por Argentina y está alternando primer equipo con filial aunque ya está ganando presencia con los profesionales por sus condiciones, trabajo y méritos.

«Me atreví, estaba en modo automático y no sabía ni lo que estaba haciendo. Le pegué… Y flipando, la verdad. Me ha felicitado Ancelotti, como toda la plantilla. Somos un grupo increíble. Agradecerles a todos. Tenemos una de las mejores academias del mundo, si no la mejor. Estamos para esto… y que sirva como mensaje para el resto de canteranos: esto es posible. Este año el equipo está jugando como los ángeles, a seguir», dijo sobre el césped del Bernabéu nada más acabar el partido sin poder disimular sus emociones a cuenta de una actuación que causó admiración unánime y ha disparado su fama, más por el escaparate que supone destacar en la pasarela de la Champions,

Hijo de un ilustre

Nico Paz es hijo de Pablo Paz, central internacional, mundialista y olímpico, con Argentina, que jugó en Newell's, Banfield, Tenerife, Everton e Independiente antes de iniciar un último periplo por el fútbol regional que le llevó, entre otros equipos, al extinto Castillo. Corría el año 2005 y el club del sur de Gran Canaria, que llegó a militar en Segunda B y compartir grupo con la UD Las Palmas, anunció el fichaje de un ilustre plagado de experiencias de altos vuelos.

Ya había nacido Nico, quien, como recuerda José Carlos Álamo, entrenador del equipo en esa etapa, era habitual en las gradas del campo para asistir a los encuentros de su padre, aunque no fuese más que un bebé. «Su familia venía acompañada por la de Axier, ya que eran grandes amigos. Nico ni se acordará porque tenía un año, pero en su tiempo estuvo allí animando con su presencia al Castillo», ironiza Álamo, quien guarda «muy buenos recuerdos» de aquella vivencia con el entorno del hoy canterano de oro del Real Madrid.

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