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Mundial de Qatar 2022

Luis Enrique: «No vamos a cambiar nuestra idea en ningún momento»

Incide en que el estilo es innegociable y admite que ha habido «una reflexión profunda» en la selección después de la fase de grupos

Iván Orio
IVÁN ORIO Enviado especial. Doha

Luis Enrique concede «un notable alto o un sobresaliente bajo» a España en la fase de grupos a pesar de que llegó a estar eliminada durante 180 segundos en su partido contra Japón cuando Costa Rica se adelantó en el marcador ante Alemania. La nota del seleccionador surge del convencimiento de que sólo se ha producido una desconexión en diez de los cerca de trescientos minutos disputados en el Mundial, en el que la exigencia es máxima. Ese colapso, sin embargo, no va a variar ni un ápice la forma de entender el fútbol de La Roja. No tiene «la piedra filosofal», porque el resto de equipos también esgrimen sus armas, pero perder la fe en la fórmula que le ha traído hasta aquí sería dispararse al pie». «No vamos a cambiar nuestra idea en ningún momento», proclamó en el Centro de Convenciones de Doha en su comparecencia ante los medios con motivo de los octavos ante Marruecos.

A diferencia de sus tres apariciones previas ante la Prensa las vísperas de los encuentros, al entrenador asturiano se le vio de inicio algo más tenso cuando se le plantearon algunas cuestiones que él consideró «topicazos», como que el equipo no había tenido oficio para sobreponerse a los goles de los teutones y los asiáticos. Tampoco pareció gustarle demasiado que le preguntaran, en relación al choque contra los nipones, si sus futbolistas tienen prohibido recurrir al pelotazo cuando se enfrentan a situaciones comprometidas. «Cualquier acción está permitida, pero es el jugador el que debe tomar la decisión en el campo». Este razonamiento, matizó, no entra en contradicción con que el combinado nacional deba ser siempre fiel a sus principios. «Más allá del resultado –añadió– a mí lo que me obsesiona es que el equipo lleve adelante mi idea. Es innegociable, para lo bueno y también para lo malo».

Sí admitió el preparador gijonés que, tras el varapalo ante Japón, el cuerpo técnico y la plantilla han compartido «una reflexión más profunda» en la Universidad de Qatar, cuartel general de España, sobre sus virtudes y, en especial, sobre los aspectos en los que se debe mejorar. Una entrada en pánico similar a la vivida contra los asiáticos adelantaría el viaje de vuelta. No oculta Luis Enrique que se producirán errores durante la competición porque son inherentes al juego, pero se trata de minimizarlos para que sus efectos sean reversibles. En el Educational City Stadium la afición española –unos 4.000 – estará en clara minoría con la marroquí, que además tendrá detrás «a todo el mundo árabe apoyando», como había subrayado antes Walid Regragui. «Nuestros aficionados son muy ruidosos y además cuanto más ambiente haya en el campo mucho mejor. Que sea una fiesta del fútbol y que gane el mejor», subrayó en un tono más relajado.

Casi todo se puede entrenar, lo físico, lo táctico, lo mental, lo emocional. Pero estas facetas deben estar sustentadas en una misma doctrina para ser eficaces. Salirse de la filosofía casi siempre es sinónimo de fracaso, según el criterio del seleccionador. Incluso las tandas de penaltis, que suelen ser recurrentes en torneos, «han dejado también de ser una lotería, cada vez depende menos de la suerte». Recordó en este sentido que en una de las concentraciones de Las Rozas ya avisó a sus jugadores de que debían ejercitarse en esa tarea, lanzar «al menos mil» penas máximas en las instalaciones de sus clubes antes de aterrizar en Doha. Lo único que no se puede gestionar es «la tensión del momento». Pero se mostró persuadido de que La Roja superará a Marruecos, «a pesar de que en estos momentos será la mejor selección desde el punto de vista de la motivación».