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El jugador danés y del Manchester United, Christian Eriksen, posa con la camiseta que lucirá su selección en Catar. / Mads Claus Rasmussen / afp

Dinamarca y Catar, enfrentadas por una camiseta

La selección nórdica jugará el Mundial con el escudo de la elástica imperceptible porque su marca deportiva no quiere ser visible en un torneo que «ha costado miles de vidas»

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁN Madrid

Los clásicos del fútbol, los que echan de menos las botas negras y los cuellos en las camisetas, deben estar encantados con la propuesta cromática de Dinamarca para el Mundial de Catar. Es roja. Sin más. No tiene ni un solo adorno de otro color. Solo dos franjas de un rojo más intenso en los laterales. Ni siquiera el escudo de la federación o el logotipo de la marca deportiva (Hummel) sobresalen. En la segunda y tercera camiseta (blanca y negra) pasa exactamente lo mismo. ¿Un guiño al pasado o un exceso de modernidad? No. Un acto de protesta.

La casa deportiva aseveró que la camiseta no era solo un homenaje a aquella selección danesa que ganó de forma sorpresiva la Eurocopa de 1992 (acudió por las sanciones internacionales a Yugoslavia), sino que era una crítica a Catar y a su designación para organizar un Mundial de fútbol. «No queremos ser visibles durante un torneo que ha costado la vida a miles de personas. Apoyamos a la selección danesa hasta el final, pero eso no es lo mismo que apoyar a Catar como país anfitrión», comentó Hummel en sus redes sociales.

El diario 'The Guardian' denunció hace unos meses que unos 6.500 trabajadores habían muerto durante la construcción de los estadios cataríes. Todos eran inmigrantes de Bangladés, Nepal, Sri Lanka, Pakistán o India. «Este Mundial fue concedido en condiciones inaceptables y con consecuencias inaceptables. Tenemos que pensar en los heridos y los familiares de los fallecidos», señaló con contundencia la presidenta del fútbol noruego, Lise Klaveness, en una reunión de la FIFA durante el mes de marzo. Y lo hizo en Doha, la capital del emirato.

La respuesta de las autoridades cataríes no se hizo esperar. El Comité Supremo de Catar (QSC, por sus siglas en inglés) negó que la construcción de los campos hayan costado miles de vidas. En su momento, las autoridades reconocieron tres fallecidos. Este jueves, el QSC acusó a Hummel de trivializar su compromiso «de proteger la salud y la seguridad» de los trabajadores extranjeros (unos 30.000). «Ese mismo compromiso se extiende ahora a 150.000 trabajadores de diversos servicios del torneo y a 40.000 trabajadores del sector de la hostelería«, indicó en un comunicado.