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Parte de los disturbios registrados en Bruselas. / EFE

Mundial Qatar 2022

Disturbios en Bélgica tras la victoria de Marruecos

La policía detuvo este domingo a una decena de aficionados en Bruselas y, en Lieja, cincuenta hinchas atacaron una comisaría

OLATZ HERNÁNDEZ

La victoria de Marruecos ante Bélgica desató este domingo el caos en la capital belga y otras ciudades del país. En el centro de Bruselas cientos de hinchas de la selección marroquí lanzaron cohetes, destrozaron mobiliario urbano y quemaron varios patinetes eléctricos en una serie de actos vandálicos que acabaron con la intervención de la policía, que usó gases lacrimógenos para dispersar a la multitud. Al menos una persona resultó herida y hubo una decena de detenidos. En Lieja, cincuenta personas atacaron una comisaría de policía, rompiendo ventanas y dañando varios vehículos policiales.

Ya antes del encuentro que enfrentaba a las dos selecciones en la fase de grupos del Mundial de Qatar, se palpaba la tensión en la ciudad. En la capital belga reside un gran número de ciudadanos de origen marroquí y las fuerzas de seguridad belgas prepararon un gran despliegue policial, temiendo posibles disturbios. Como antecedente, en la clasificación de Marruecos para la Copa del Mundo de 2018, los altercados que siguieron a la celebración de los aficionados marroquíes se saldaron con 22 heridos en la capital belga.

Este domingo, decenas de hinchas se lanzaron a la calle con la bandera marroquí al cuello para celebrar el 1-0 con gritos y bengalas. Una exaltación que fue a más con el 2-0. La policía informó de que «decenas de personas, algunas encapuchadas, buscaron la confrontación con las fuerzas del orden». Lanzaron proyectiles contra los agentes, que respondieron con cañones de agua. Los incidentes se concentraron en la zona de Boulevard du Midi, donde se concentraron unos 150 jóvenes y la calle tuvo que ser cortada al tráfico.

Los incidentes continuaron durante la tarde y los aficionados, algunos de ellos armados con palos, prendieron fuego a un contenedor y destrozaron un coche. La policía denunció, además, la destrucción de un semáforo y el cerco a un vehículo con un ocupante dentro. Un periodista resultó herido en la cara por el lanzamiento de material pirotécnico y la policía informó de que tuvo que usar gases lacrimógenos para dispersar a la multitud. El alcalde de la ciudad, Philippe Close, condenó lo ocurrido y advirtió de que todos los alborotadores serán arrestados.

Los altercados pronto se extendieron a la ciudad de Lieja, donde la celebración de la afición marroquí se transformó en un motín. Los hinchas se cebaron con un oso gigante situado a la entrada del mercadillo de Navidad de la localidad y atacaron una comisaría de policía. Unas cincuenta personas rompieron las ventanas de la sede y dañaron varios vehículos policiales.

El primer ministro del país, Alexander De Croo, -que se encontraba de visita en Ucrania-, condenó los altercados. «El fútbol debería ser una fiesta», lamentó. Por su parte la ministra del Interior belga, Annelies Verlinden, declaró que se sentía «triste» ante lo ocurrido y alabó la labor de las fuerzas de seguridad belgas: «Están haciendo todo lo posible por poner fin a la violencia (…). Harán todo lo posible para identificar a los alborotadores en los próximos días», prometió.