Aurélien Tchouaméni (d) defendiendo una acción a balón parado ante la mirada de Neymar. / AS Mónaco

Real Madrid

Tchouaméni, un amante de los libros y de la NBA

El centrocampista francés, con tan solo 22 años, afronta su primera etapa lejos de su tierra natal

RUBÉN ROZAS Madrid

Francia está de moda. Una vez más, los ojos del Real Madrid han estado puestos en el país vecino. Si hace apenas un año Camavinga aterrizaba en la capital de España, ahora Aurélien Tchouaméni le ha tomado el relevo. Todo ello sin olvidarse del culebrón con Kylian Mbappé. Ese tórrido romance que acabó rompiéndose y con el astro francés quedándose en París. Pero Florentino Pérez ya tenía otro plan en su mente.

Nacido hace 22 años en la norteña Ruan, una ciudad a dos horas en coche de París, y de ascendencia camerunesa, el mayor de los Tchouaméni no tardó en incorporar el fútbol a su vida. Con tan solo cinco años ya quería seguir los pasos de su progenitor, ejecutivo en una gran empresa farmacéutica, quien formaba parte del equipo de esta. Desde bien chico la redonda era su gran pasión, pero sus padres, ni mucho menos, iban a permitir que se olvidara de los estudios. Así, Aurélien puede presumir de su título de bachillerato científico.

Los libros, a diferencia de otros compañeros de profesión, siempre han estado muy presentes en la vida del flamante fichaje del Real Madrid. Incluso algunos lo han llegado a calificar como 'ratón de biblioteca'. El ya centrocampista merengue, aficionado a la NBA por su admiración por Estados Unidos, ha admitido en más de una ocasión descubrir la inspiración y la motivación en la lectura para trasladarla al verde. Muestra de que fútbol y libros sí pueden casar.

La psicología, pilar clave

La psicología ha sido otro de los aspectos que el joven Aurélien Tchouméni nunca ha querido olvidar. La salud mental no ha sido algo que el futbolista haya querido dejar al margen, trabajando esta faceta con Cédric, su psicólogo. «Antes de cada partido discutimos los objetivos de la reunión, todo lo que sucede alrededor, la gestión de las emociones también. Estar enfocado en lo que puedes controlar es muy importante y me ayuda mucho», ha llegado a confesar el jugador francés alguna que otra vez.

Alejado de su familia desde una temprana edad, su salto a la fama no fue sencillo. Cuando tan solo contaba con 11 años se mudó a Burdeos, mientras su familia lo hacía a Lyon, para proseguir su camino en busca del ansiado sueño. Etapa de la que no guarda sus mejores recuerdos, sintiendo por vez primera la soledad familiar. Aspecto, este, que le forzó a madurar a tan corta edad mientras otros disfrutaban de la compañía de los padres.

Si Burdeos le marcó en su carrera, Mónaco nunca saldrá de su retina. En el Principado aterrizó tras cruzar los más de 800 kilómetros que le separan de Burdeos, localidad en la que había dado sus primeros pasos a nivel profesional. Todo ello, nada más y nada menos, apenas un mes antes de que la pandemia, que todavía da sus últimos coletazos, estallara y el mundo del balompié quedara paralizado. Dos cursos y medio -coronavirus de por medio- en el conjunto monegasco que han terminado de curtir a Aurélien antes de llegar al campeón de Europa.

En Mónaco, en pleno verano de 2021, iba a vivir uno de los episodios más dolosos de su incipiente carrera. Era un 3 de julio en plena pretemporada cuando Tchouméni era víctima de gritos racistas en un encuentro amistoso contra el Red Bull Salzburgo. A pesar de la crueldad de la situación, el nuevo miembro de la familia madridista no entró en cólera, aunque no dudó en quejarse del deleznable asunto. «¿Por qué se puede parar un partido si un jugador está en fuera de juego, y no se puede parar el mismo u otro partido cuando los espectadores montan un espectáculo con gritos y cantos racistas. El racismo no debe ser aceptado. La diversidad es la cosa más preciosa del mundo», señaló tras el partido.

Aunque, lo que seguro que nunca olvidará es una frase de su madre cuando era pequeño: «Si quieres puedes llegar a ser jardinero, pero si quieres ser jardinero, quiero que trabajes en el castillo más bonito, que simplemente seas el mejor en lo tuyo». Seguramente por ello, entre otros muchos motivos, ahora no querrá fallar a su familia.