Kylian Mbappé, anhelo del Real Madrid. / Ep

Real Madrid

La revolución pendiente

El paso adelante de los jóvenes no termina de producirse y las apreturas económicas dificultan la renovación de una plantilla que precisa refuerzos para morder en Europa

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

El hecho de que Zidane siga sacando rendimiento a futbolistas que llevan muchas temporadas soportando el peso de la responsabilidad no significa que la revolución, diferida en su día por deseo del marsellés y postergada luego por las estrecheces económicas impuestas por el coronavirus, no llegue algún día. Es ley de vida. Los ciclos, tarde o temprano, se terminan. Para ello viene preparándose desde hace tiempo el Real Madrid, que abrió con los fichajes de Marco Asensio, en diciembre de 2014, y de Martin Odegaard, en enero de 2015, una política de apuesta por el talento joven que cristalizó luego en las llegadas de Fede Valverde (mayo de 2015), Vinicius (mayo de 2017), Ceballos (julio de 2017), Theo Hernández (julio de 2017), Rodrygo (junio de 2018), Lunin (junio de 2018), Brahim (enero de 2019) y Kubo (junio de 2019).

Todos ellos, salvo el lateral izquierdo formado en la cantera del Atlético y que ahora brilla en el Milan, siguen perteneciendo al club de Chamartín, aunque algunos como Ceballos, Brahim o Kubo están cedidos. En la entidad no tienen dudas de que la hoja de ruta es acertada, pese a que Valverde es el único que ha logrado asentarse en el once. El 'Pajarito' costó cinco millones de euros cuando no había cumplido los 17 años y, tras pasar por el Castilla y el Deportivo de La Coruña, ha logrado consolidarse en un centro del campo en el que el triunvirato conformado por Casemiro, Modric y Kroos parecía intocable. Allí busca acomodo también Odegaard, lastrado por las lesiones tras un gran año en la Real Sociedad.

Hay grandes esperanzas en Rodrygo y Vinicius, que han dejado chispazos del talento que atesoran pero también la constatación de que aún tienen trabajo por delante para arrogarse galones. La grave lesión que sufrió Asensio mantiene estancado al balear, aunque Zidane espera que termine de eclosionar para entregarle el costado derecho del tridente ofensivo.

En barbecho está por el momento cualquier operación, por lo que el sueño de muchos madridistas de ver algún día trotar por el Bernabéu con la casaca blanca a Kylian Mbappé o Erling Haaland sigue siendo una mera esperanza de futuro. La llegada de un 'killer' se antoja, en cualquier caso, imprescindible para que el Real Madrid pueda caminar de nuevo con paso regio en Europa.