Jornada 38

El Real Madrid cierra un ciclo con honor

Los blancos entierran el hacha de guerra ante el Atlético remontando a un notable Villarreal en la probable despedida de Zidane y un puñado de pesos pesados que marcaron un edad de oro en el club de Chamartín

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

Con una remontada que en nada consuela pero que al menos le permitió despedirse de un campeonato en el que batalló hasta el final cumpliendo con la parte que le tocaba, el Real Madrid clausuró sin títulos para sus pobladas vitrinas y envuelto en un intenso aroma a fin de ciclo una temporada marcada por mil y un contratiempos que le obligaron a hacer un descomunal ejercicio de resiliencia.

Puesto contra las cuerdas durante más de un hora por un encomiable Villarreal que disipó con compromiso y esfuerzo cualquier reticencia que pudiera existir acerca de su vena competitiva cuando a la vuelta de la esquina tiene una final de la Europa League en la que puede hacer historia, el equipo de Zinedine Zidane tiró de orgullo a falta de gasolina para elevar a 18 su racha de jornadas sin conocer la derrota y reivindicar ese ADN que le impide rendirse mientras hay una rendija para la esperanza.

Terminó entregando el cetro de la Liga a un Atlético que resolvió su partido ante el Valladolid para entonar un alirón más que merecido por parte de las huestes de Diego Pablo Simeone, pero nadie le podrá echar en cara que no gastó hasta el último gramo de fuerza en el que pudo ser el último baile de un puñado de pesos pesados que marcaron una edad dorada en el club con su esfuerzo y calidad.

2 Real Madrid

Courtois, Odriozola (Nacho, min. 68), Militao, Varane, Miguel Gutiérrez (Marcelo, min. 68), Casemiro (Mariano, min. 68), Modric, Valverde, Asensio (Isco, min. 59), Benzema y Vinicius (Rodrygo, min. 59).

1 Villarreal

Rulli, Mario Gaspar, Albiol, Pau Torres, Pedraza, Parejo, Trigueros (Moi Gómez, min. 86), Capoue (Coquelin, min. 65), Gerard (Alcácer, min. 81), Bacca (Rubén Peña, min. 65) y Yeremy (Raba, min. 81).

  • Goles: 0-1: min. 20, Yeremi. 1-1: min. 87, Benzema. 2-1: min. 92, Modric.

  • Árbitro: Munuera Montero (Comité Andaluz). Sin amonestados.

  • Incidencias: Partido de la 38ª jornada de Liga, disputado en el Alfredo Di Stéfano a puerta cerrada.

Algunos, como Sergio Ramos, ni pudieron pisar el césped para rendir un último servicio en un envite en el que Zidane introdujo dos variantes respecto al once que derrotó en la anterior jornada al Athletic. El marsellés devolvió el cartel de titular a Varane en detrimento de Nacho, a la vez que apostaba por Asensio en menoscabo de Rodrygo. Unai Emery, por su parte, perfiló un bloque plenamente reconocible, pese a que el Villarreal afrontará el miércoles la cita más importante de cuantas ha conocido la entidad de La Plana.

Los futbolistas del conjunto groguet se toparon con un rival animoso pero especulativo y respondieron con más determinación que su adversario. Un estupendo pase de primeras de Gerard en la divisoria sirvió una carrera estupenda para Bacca, pero Militao acudió como una centella al corte para negar el paso al delantero colombiano. Era la primera aproximación venenosa y señaló el camino por el que discurrió la primera parte.

La buena presión amarilla cegó los pasillos interiores a los blancos, cuya única buena noticia en el tramo inicial, el gol de Óscar Plano en Pucela, se diluyó enseguida con el tanto de Yeremi Pino, que pinchó con maestría un pase de Gerard Moreno para burlar a Odriozola y batió a Courtois con un golpeo certero. Los dos aspirantes al título equiparaban su flojera en el día del juicio final.

Más polémica

Presionado por el marcador, el Real Madrid sufrió un nuevo revés en una mano de Parejo dentro del área. Ni Munuera Montero, sobre el césped, ni De Burgos Bengoetxea, desde la sala VOR, estimaron punible la acción al considerar que el balón provenía de un rebote y que el brazo del mediocentro no estaba una posición antinatural. Más carnaza para quienes claman contra el VAR y normas a las que el aficionado de a pie perdió la pista hace tiempo.

Con el viento en contra, Modric alzó la voz para pedir batalla. El croata, omnipresente, se multiplicó en ataque y en defensa, rozando el empate con un disparo exigido dentro del área que se marchó fuera por poco. Pero en los esfuerzos blancos primaba más el corazón que la cabeza, como demuestra el hecho de que el Real Madrid se fuese al intermedio con un único remate a puerta, el testarazo de Casemiro a la salida de un córner que blocó Rulli sin demasiado sufrimiento.

El feo panorama impelió al Real Madrid a ofrecer una versión más agresiva tras el paso por la caseta. Un remate de Militao a centro de Odriozola fue el primer signo de que los blancos se negaban a entregar el hacha de guerra antes de tiempo. Pero el cuadro de Zidane sufrió un doble golpe de inmediato. Uno, en Valdebebas, propiciado por el gol anulado a Benzema por uno de esos fuera de juego milimétricos. Y otro, en Pucela, con el tanto de Correa que acercaba un poco más el trofeo al Atlético.

Con el título desvaneciéndose, Zidane agitó el árbol como casi siempre: cambiando los extremos. Fuera unos intrascendentes Vinicius y Asensio para gastar las balas de Rodrygo e Isco. El arrojo del paulista provocó un error de Rulli que no logró aprovechar Benzema para poner las tablas. Fueron vasos comunicantes de nuevo el Alfredo Di Stéfano y el Nuevo Zorrilla. Porque coincidiendo con la oportunidad desaprovechada por Benzema, Luis Suárez ponía por delante al Atlético en Pucela y el campeonato adquiría neto color rojiblanco.

Quemó sus últimas naves Zidane alistando a Marcelo, Mariano y Nacho a costa de sacrificar el equilibrio que siempre aporta Casemiro. Ya solo le quedaba la carta de la épica, mientras aguardaba una carambola en el feudo blanquivioleta, lo que abrió espacios para que el Villarreal pudiese sentenciar pero también permitió a los blancos soñar. Ordenaron zafarrancho de combate y asaltaron el fuerte amarillo. Primero sirvió Rodrygo a Benzema, que la clavó en la escuadra con la diestra. Y después entregó el propio Benzema a Modric, que empaló con la zurda. Tres puntos al zurrón que no valieron de nada, porque el Atlético cumplió en Pucela y arrebató el título a los blancos. Cedieron, eso sí, con el orgullo intacto.